Saltar al contenido
Jujuy OnJujuy On ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.542,50 +0,18%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Turismo

La mesa ya no es lo que era: comer menos, compartir más y sacarle foto a todo

Cuatro cocineros porteños describen, plato mediante, cómo se transformó la salida a comer en Buenos Aires: porciones más chicas, menos alcohol, tickets más bajos y el celular como quinto comensal.

LS
Leandro SaadeTurismo · · lectura 2 min
La mesa ya no es lo que era: comer menos, compartir más y sacarle foto a todo

El argentino que va a un restaurante ya no come como hace diez años. Come menos, pide menos vino, comparte más y, antes de sentarse, ya sabe qué va a pedir porque lo vio en Instagram. Lo cuentan, sin ponerse de acuerdo entre ellos, cuatro cocineros de Buenos Aires que ven el fenómeno de cerca, servicio a servicio.

Porciones que bajan, sobremesas que resisten

Dante Liporace, que cocina en Trade Sky Bar, Trade Sky Club y un restorán en Palermo, asegura que la reducción de cantidades no distingue edades. Los mayores de cuarenta ajustan por salud y los jóvenes por bolsillo, pero el resultado es el mismo: se come menos que antes. La sobremesa, igual, sigue siendo de las pocas cosas que nadie quiere recortar.

El alcohol acompañó el repliegue. Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura, el consumo de vino por habitante cayó 32% en la última década: pasó de casi 24 litros anuales en 2015 a 16,1 litros en 2025. Germán Sitz, que lleva adelante varios restaurantes porteños, lo traduce en una mesa: la copa le ganó a la botella porque permite tomar menos y probar más etiquetas en una misma salida.

Compartir, el nuevo menú de dos

El bolsillo moldeó el hábito de compartir. Liporace cuenta que, cuando el motivo es el gasto, los comensales dividen entrada, principal y postre sin chistar. Narda Lepes, de Narda Comedor y Kõnã Corner, precisa el detalle: lo más habitual es picar algo entre todos al arrancar y pedir un postre para repartir; el plato principal, en cambio, suele ser lo primero que se cae del pedido. Un menú ejecutivo, según Sitz, sirve como ancla: el precio cerrado baja la incertidumbre y, muchas veces, decide si el comensal se anima a entrar o pasa de largo.

El celular, el invitado que nadie invitó pero está sentado

“Muchos comensales ya saben qué van a pedir sin abrir el menú porque lo vieron antes en redes. La estética ganó un rol central y hay platos que se piensan para la foto.”Leo Lanussol, chef de Ness

Lepes, en tanto, avisa que en Palermo ya hay colas formadas por platos instagrameables. Ojo: también están los que ignoran el teléfono y se concentran en comer, algo todavía posible.

Consejo práctico para el que viaja o sale a comer

  • Antes de reservar, chequeá el menú en redes: te ahorrás llegar y descubrir que no entra en el bolsillo.
  • Si van dos o tres, una entrada para compartir puede dejar el ticket en alrededor de 8.000 a 12.000 pesos por persona, bastante menos que si cada uno pide su principal completo.
  • Pedí vino por copa y probá dos etiquetas en lugar de una botella a secas: sale mejor y permite regular el alcohol.
  • Si te tienta un restorán de autor, fijate si tiene menú ejecutivo: suelen estar entre 15.000 y 25.000 pesos por persona y te sacan de la duda del ticket.
  • Dejá el celular después de la foto: la comida se goza más cuando no está compitiendo con la pantalla.
LS

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo