Caribe a la vista: los tres lugares de República Dominicana que ya eligió medio país y que un argentino todavía no termina de explorar
Medio millón de compatriotas al año, noches que se estiran y un mapa que va mucho más allá de la postal con sombrilla. Un recorrido por lo que sobra después de Punta Cana.
Seamos honestos: en la cabeza del argentino promedio, República Dominicana es una hamaca en la playa, un trago con sombrilla y poco más. Ese concepto está a punto de explotar. Según contó en Buenos Aires David Collado, ministro de Turismo dominicano, el año pasado llegaron 440.212 argentinos al país y la idea es superar los 500.000 en este 2026. Sí, medio millón de compatriotas cruzando el Caribe. Tercero en el ranking mundial de mercados emisores, solo detrás de colosos como Estados Unidos y Canadá. El dato, mínimo, asusta.
Nueve noches y ganas de volver
Collado, en el marco de la Feria de Turismo de Buenos Aires donde Dominicana fue el país invitado, tiró un par de números para no dejar dudas. Los argentinos se quedan, en promedio, nueve noches. Y la gran mayoría, palabra del funcionario, dice querer repetir. Es decir: no es turismo de paso, es turismo de reincidentes. Algo tendrá ese lugar.
Después de Punta Cana, hay mundo
Punta Cana sigue siendo el imán. Tiene la mayor concentración hotelera del país y uno de los aeropuertos con más movimiento del Caribe. Pero quedarse solo ahí es como ir a la Argentina y conocer solamente Mar del Plata. Quedarse con lo conocido tiene un costo: perderse tres lugares que valen el viaje por sí solos.
- Puerto Plata: sobre el Atlántico, con playas organizadas e infraestructura turística de sobra. Para los que quieren sol atlántico en vez de Caribe.
- Juan Dolio: a pocos kilómetros de Santo Domingo, aguas calmas como una pileta y acceso directo a la capital para combinar playa con ciudad.
- Santo Domingo: la Zona Colonial, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, con la Catedral Primada de América, la primera calle empedrada del Nuevo Mundo y el Alcázar de Colón, donde paraba el hijo del descubridor.
La Zona Colonial es una clase gratis de historia continental. La Calle Las Damas debe su nombre a las mujeres de la corte de María de Toledo, esposa de Diego Colón, que la recorrían cada tarde como si fuera la avenida de un shopping actual. La Catedral Primada de América es la más antigua del continente. La Fortaleza Ozama, la construcción defensiva europea más vieja de toda América. Datos que se ostentan en cualquier whisky del mundo y que acá, parado frente al paredón, cobran otra dimensión.
El casco histórico está en plena restauración: fachadas, iglesias, museos y hasta casas de barrios tradicionales como San Antón y Santa Bárbara están siendo arregladas. Algunos todavía tapados por andamios que prometen museos nuevos en los próximos meses. Visitarlo hoy es comprarlo en preventa.
“El mofongo es un disparo de sabor, el sancocho es la sopa nacional y el merengue suena en cada esquina. Si a eso le sumamos fábricas de ron y bares especializados en mamajuana, la experiencia cierra sola.”Reflexión del cronista a la salida de un colmado
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