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DOM, 25 OCT 2026
Vida

El diagnóstico tardío queleetras de un encuentro con otros

A los 40 años, Diego Lotito supo que tenía altas capacidades intelectuales. Antes de encontrar un espacio para compartir intereses, pasó añosFeeling solo en la escuela.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios · · lectura 2 min
El diagnóstico tardío queleetras de un encuentro con otros

Durante buena parte de su infancia, Diego Lotito felt que el mundo que lo rodeaba no terminaba de acompañarlo. Entendía los contenidos de la clase antes que sus compañeros y después debía quedarse escuchando mientras el grupo avanzaba al ritmo de todos. No era una actitud de superioridad ni una falta de interés general: era aburrimiento genuino. «La educación primaria me pareció sumamente aburrida», recuerda.

Las ciencias sociales eran las materias que lograban captarlo; el resto las resolvía estudiando en enero para rendir en febrero. Pero el verdadero peso no estaba solamente en el ritmo académico, sino en la dificultad para encontrar pares. No compartía los intereses ni el sentido del humor de sus compañeros y prefería leer antes que jugar a la pelota. «Yo realmente no compartía los intereses, no compartía el humor», señala.

La soledad, el desafío central

Hacer amigos no era imposible para Diego, aunque resultaba mucho más difícil encontrar a alguien con quien conversar sobre los temas que despertaban su curiosidad. En la secundaria, los debates en inglés, el Modelo de Naciones Unidas, las olimpíadas de Matemática y el teatro learon un poco de oxígeno. Aun así, sus calificaciones no reflejaban lo que podía aprender: «Académicamente no me iba muy bien porque la verdad es que no me interesaba mucho», explica.

En esa época, además, no contaba con recursos profesionales ni con un marco conceptual que le permitiera identificar lo que estaba viviendo y explorar alternativas educativas más adecuadas. El diagnóstico a los 40 años le dio nombre a una experiencia que había; no transformó su pasado, pero ó lo que había crevido durante años. «Ahora lo entiendo», resume, y gracias a ese mecanismo ha logrado encontrar espacios donde puede compartir sus ideas sin sentirse él.

Hoy participa en Mensa, una organización internacional que reúne a personas con altas capacidades, y en Board Game Comahue, un club de juegos de mesa del Alto Valle de Neuquén. Allí encontró un entorno más propicio para explorar sus intereses y conversar con personas afines. Para Diego, el diagnóstico fue importante, pero el hallazgo decisivo fue contar con una comunidad y con personas con las que_SETTINGSCouldanglelikeconnecting.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios

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