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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

El día que Nintendo compró cine adulto para que nadie pudiera verlo: la historia de las Super Hornio Brothers

A comienzos de los noventa, la gran N pagó para enterrar dos parodias pornográficas del fontanero más famoso del mundo. La movida fue tan silenciosa que durante más de una década muchos dudaron de que las películas hubieran existido siquiera. Hoy, la primera sigue desaparecida y la segunda sobrevive apenas en fragmentos.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval · · lectura 5 min
El día que Nintendo compró cine adulto para que nadie pudiera verlo: la historia de las Super Hornio Brothers

Te voy a ser sincera: la primera vez que escuché esta historia me reí, después me quedé pensando y terminé escribiéndola. Porque hay algo casi novelesco en la idea de una multinacional de los videojuegos pagando, en dólares de los años noventa, para que dos películas quedaran encerradas en un cajón. Y todavía más novelesco es que la estrategia haya funcionado tan bien que buena parte del público se olvidó de que aquello existió. Hablo, claro, de las Super Hornio Brothers, dos producciones para adultos que parodiaban al fontanero bigotudo de Nintendo y que la compañía japonesa decidió comprar en silencio, no para venderlas, sino para que nadie pudiera verlas.

Un rodaje exprés y un presupuesto de videojuego indie

La historia empieza a comienzos de los años noventa, cuando el boom de Super Mario Bros. estaba en su pico absoluto y cualquier producto con el nombre del fontanero parecía convertir dinero. En ese contexto, el director y actor Buck Adams vio una oportunidad que hoy suena casi artesanal: producir una parodia para adultos inspirada en las aventuras del personaje. El rodaje se completó en apenas dos jornadas y el presupuesto rondó los veinte mil dólares, una cifra que, traducida al presente, sigue siendo irrisoria para una producción cinematográfica. El material grabado fue tan abundante que la producción terminó partiéndose en dos entregas: la original Super Hornio Brothers y una secuela que se completó poco después.

El protagonista de ambas fue Ron Jeremy, una figura enorme del cine para adultos de la época, que años después se convertiría también en un caso resonante por motivos muy distintos. Jeremy fue quien confirmó públicamente, ya entrado el siglo XXI, que los derechos de las dos películas pertenecen a Nintendo y que cualquier reestreno es legalmente inviable. Su declaración fue una de las pocas anclas públicas que tuvo este capítulo extraño de la historia del entretenimiento.

Por qué la Gran N movió el talonario

El contexto ayuda a entender la decisión. Las parodias se estrenaron prácticamente a la par de la película oficial Super Mario Bros., la adaptación de 1993 dirigida por Rocky Morton y Annabel Jankel, que fue un fracaso de taquilla y también un fracaso crítico. La imagen del personaje en el cine había quedado golpeada por ese resultado, y Nintendo reaccionó con la única herramienta que tenía a mano para contener el daño: plata. Poco después del lanzamiento de las parodias, la compañía adquirió los derechos de ambas producciones y las archivó.

La compra se hizo con una discreción deliberada que, mirado en perspectiva, parece casi un manual de cómo silenciar algo sin que se note. El objetivo no era destruir las cintas para generar escándalo, sino directamente comprar el catálogo y guardarlo, sin publicity adicional, sin comunicado de prensa, sin nada que recordara al público que aquello había existido. La estrategia dio resultado: durante más de una década circularon dudas serias sobre si las películas eran un mito de internet o un producto real. La idea de que Nintendo había pagado por cine adulto para adultos sonaba tan absurda que muchos prefirieron pensarlo como un rumor.

La copia que apareció y la que nunca apareció

En 2009 la historia empezó a tomar cuerpo cuando una copia parcial de Super Hornio Brothers 2: King Pooper Returns se filtró en la web. El material incluía, como condimento extra, un resumen de la primera entrega, lo que permitió conocer de qué iba la propuesta original sin necesidad de verla entera. Pero la primera película, la que dio origen a la saga, continúa desaparecida hasta hoy y, según declaró el propio Jeremy, no hay forma legal de que vuelva a circular mientras Nintendo sea la dueña de los derechos.

El episodio quedó como un caso singular en la historia de la protección de propiedad intelectual en el entretenimiento. No fue la típica demanda por plagio ni una cruzada moral contra el cine para adultos. Fue algo más raro y más frío: una empresa de videojuegos comprando películas para adultos con el único fin de que nadie pudiera verlas. Una movida que parece salida de un guion y que, sin embargo, sucedió de verdad en los pasillos de una de las compañías más poderosas de la cultura pop.

Lo que sigue dando vueltas

  • Una compañía japonesa comprando cine para adultos sin interés de exhibirlo, solo para bloquearlo.
  • Un estreno que coincidió con el fracaso de la película oficial y precipitó la reacción de Nintendo.
  • Una estrategia de silencio tan efectiva que mucha gente dudó durante años de la existencia misma de las películas.
  • Una primera entrega que sigue desaparecida y una secuela que apenas sobrevive en copias filtradas.
  • La confirmación pública de Ron Jeremy de que los derechos pertenecen a Nintendo y no se pueden relicenciar.
  • Un caso de manual sobre cómo se gestiona la imagen de un personaje cuando la propiedad intelectual se vuelve asunto de Estado.

Yo te tiro la pregunta que me quedó dando vueltas mientras escribía esta nota: ¿sabías de la existencia de estas películas, o Nintendo fue lo suficientemente efectiva como para mantenerlas en el olvido hasta hoy? Porque a mí, que me crié con el fontanero en la pantalla, me costó varios años enterarme. Y cuando me enteré, entendí por qué la Gran N no quería que nadie se enterara. En el carnaval de la cultura pop, a veces las comparsas más raras son las que mejor se guardan.

“El objetivo no era destruir las cintas ni generar escándalo, sino directamente comprar el catálogo y guardarlo, sin publicity adicional.”La estrategia de Nintendo, según reconstruyó la historia
MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval

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