Pardo celebra 150 años: un rincón rural del interior bonaerense con pasado ferroviario y huella literaria
Sobre la Ruta Nacional 3, a unos 200 kilómetros de Buenos Aires, el paraje del partido de Las Flores festeja el aniversario de su estación con un encuentro que entrelaza historia, turismo de campo y la memoria de la familia Bioy.
A 200 kilómetros de Buenos Aires, sobre la Ruta Nacional 3, el pequeño paraje rural de Pardo, en el partido de Las Flores, atraviesa un aniversario que reordena su identidad: en septiembre se cumplen 150 años de la inauguración de la estación de ferrocarril, piedra fundacional del pueblo. Con menos de 200 habitantes, calles de tierra bautizadas con nombres de árboles y una tranquera abierta hacia la llanura pampeana, la localidad se dispone a festejar el fin de semana del 19 y 20 de septiembre con desfile gaucho, baile popular y almuerzo criollo, en una celebración que combina acervo rural, memoria ferroviaria y tradición literaria.
Raíces Bioy y un campo con nombre propio
La historia de Pardo y la de la familia Bioy corren por la misma línea de tiempo desde 1835, cuando Juan Bautista Bioy, inmigrante francés, adquirió un campo a Lino Pardo —de quien el pueblo tomó su nombre— y fundó la estancia Rincón Viejo. Junto al camino que con el tiempo se convertiría en la actual Ruta 3, levantó también una pulpería que ofició de punto de encuentro para los vecinos de la zona. Décadas más tarde, su nieto Adolfo Bioy Casares comenzó a pasar los veranos en aquellas tierras junto a su esposa, Silvina Ocampo, y a recibir visitas que terminarían por inscribir a Pardo en la literatura argentina del siglo XX.
Jorge Luis Borges llegó en más de una oportunidad a Rincón Viejo, y Victoria Ocampo, fundadora de la revista Sur, también frecuentó el lugar. De esos veraneos surgieron colaboraciones concretas: Bioy escribió en la estancia buena parte de La invención de Morel, publicada en 1940; Borges dejó constancia del paraje en su cuento El Sur; y Silvina Ocampo, que hasta entonces se volcaba principalmente a la pintura, inició en Pardo su camino como escritora, con textos como Viaje olvidado (1937) y Autobiografía de Irene (1948). Además, Borges y Bioy firmaron juntos, bajo los seudónimos H. Bustos Domecq y B. Suárez Lynch, una serie de relatos de literatura fantástica y policial que dejaron marca en las letras nacionales.
Estación, museo y pueblo: 150 años en pocas cuadras
El pueblo se ordenó, literalmente, alrededor de la estación del ferrocarril, inaugurada el 18 de septiembre de 1876. Ese edificio sobrevivió al cierre del servicio y hoy funciona como sede del Museo Biblioteca Adolfo Bioy Casares, donde se exhiben fotografías, libros, documentos y objetos que reconstruyen tanto la vida del escritor como la historia rural de la zona. Entre los papeles resguardados se conservan los registros del casamiento de Bioy y Silvina Ocampo, celebrado en Las Flores en enero de 1940. Recorrer Pardo es, en la práctica, un ejercicio a pie: pocas cuadras de calles tranquilas que articulan la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro —construida en 1892 y vinculada a la familia Bioy—, la escuela que lleva el nombre del abuelo del escritor y el Club Unión Deportiva.
Alojamiento, gastronomía y paseos de campo
Alojamiento, gastronomía y paseos de campo
La oferta de alojamiento y gastronomía es pequeña pero se encuentra en pleno crecimiento. El bar-pulpería La Vieja Estación, instalado en el predio de una antigua estación de servicio, abre fines de semana y feriados con menúes de olla en invierno, parrilla en verano y opciones vegetarianas. Dispone de cuatro cabañas y suma un camping con parador para motorhomes que incluye descarga de aguas negras y grises, un detalle relevante para el turista que viaja con casa rodante. De forma complementaria, el Proyecto Yamay ofrece cabalgatas y salidas de observación en un entorno de campo que conserva el pulso de la llanura original.
- Estación del ferrocarril de 1876, convertida en Museo Biblioteca Adolfo Bioy Casares.
- Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, construida en 1892 y ligada a la familia Bioy.
- Estancia Rincón Viejo, vinculada a la escritura de La invención de Morel.
- Bar-pulpería La Vieja Estación, con cabañas, camping y servicios para motorhomes.
- Proyecto Yamay, con cabalgatas y paseos de observación por el entorno rural.
Para los organizadores locales y para quienes suelen visitar el partido de Las Flores, la recomendación apunta a aprovechar el fin de semana largo para combinar el homenaje al ferrocarril con los circuitos literarios y las propuestas de campo. Pardo, con sus pocas cuadras y su horizonte abierto, resume en 150 años la continuidad entre historia, literatura y turismo rural en el interior de la provincia de Buenos Aires.
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