Neuquén puso en marcha la primera calle con semáforos que se regulan solos sobre Leloir y Doctor Ramón
El corredor más transitado de la capital neuquina ya opera con un sistema adaptativo que mide la cantidad de vehículos y modifica los tiempos de verde en tiempo real; la Municipalidad confirmó a Mosconi como próxima etapa y dejó a Jujuy, Salta, San Martín y Belgrano como candidatas para una fase posterior
Soy Nadia Cussi y les quiero compartir una transformación que comenzó a sentirse este viernes en pleno corazón de la capital neuquina, porque los vecinos que circulan a diario por las avenidas Leloir y Doctor Ramón van a empezar a notar, cruce tras cruce, que los semáforos ya no marcan los tiempos de manera fija y aburrida como hasta ahora, sino que se regulan solos en función de la cantidad de vehículos que circulan por cada carril, algo que cambia de raíz la manera en que se mueve el tránsito en uno de los corredores más cargados de la ciudad.
Lo que se puso en marcha es lo que técnicamente se conoce como un sistema de semáforos adaptativos, una modalidad que a diferencia del esquema tradicional, donde cada luz verde tiene una duración preestablecida que se repite sin importar si la calle está vacía o desbordada, lo que hace esta tecnología es medir de manera permanente el flujo vehicular a través de cámaras lectoras instaladas en los principales cruces, procesar esa información al instante y modificar los ciclos de verde para adaptarlos a la demanda real, de modo que cuando hay más coches acumulados en una arteria, esa vía recibe más tiempo de paso, y cuando el caudal baja, el sistema reordena los tiempos para que ninguna mano quede innecesariamente abierta.
Qué se instaló y desde dónde se controla
La infraestructura no se reduce únicamente a los cabezales de los semáforos, porque la intervención incluyó además controladores digitales de última generación, cámaras específicamente calibradas para el conteo de vehículos, cartelería vial dinámica con paneles LED que pueden mostrar mensajes variables según el momento y señalización tanto horizontal como vertical completamente renovada, y el conjunto de todos esos equipos se enlaza en red con el Centro de Información Urbana que funciona dentro del ETON, donde un equipo técnico observa en tiempo real lo que ocurre en cada esquina y tiene la posibilidad de intervenir de manera inmediata si se presenta un incidente, un desperfecto o una emergencia que requiera modificar el esquema previsto.
“Este sistema además captura datos de flujo que nos van a servir de base para planificar las próximas intervenciones, por eso queremos empezar a registrar cuanto antes el comportamiento del tránsito en la arteria principal de la ciudad.”Noelia Rueda Cáceres, subsecretaria de Coordinación Administrativa e Institucional
La funcionaria además confirmó algo que muchos conductores venían preguntándose desde que se vieron las primeras obras sobre la traza, y es que la siguiente arteria en incorporarse al nuevo esquema será la Avenida Mosconi, incluso en los tramos que aún no están intervenidos, porque la intención del Municipio es comenzar a levantar datos de comportamiento vehicular sobre la columna vertebral de la ciudad lo antes posible, mientras se define cómo avanza el plan de obra.
La elección de Leloir y Doctor Ramón como punto de partida no fue casual, ya que se trata de uno de los corredores más utilizados a diario tanto por los vecinos de la capital neuquina como por quienes viajan desde localidades cercanas, y por eso concentrar allí la primera experiencia del sistema permite sacar conclusiones valiosas sobre cómo se comporta el tránsito en las horas pico y en los momentos de menor circulación, con el valor agregado de que los paneles informativos LED no se limitan a exhibir los tiempos de las luces, sino que además están preparados para lanzar mensajes específicos como alertas por la proximidad de establecimientos escolares o avisos sobre imprevistos que puedan aparecer sobre la calzada.
El dato de contexto ayuda a dimensionar la apuesta, porque la ciudad de Neuquén cuenta en la actualidad con 338 intersecciones semaforizadas, y la actualización se financia con fondos propios del Municipio, una decisión que abre el interrogante lógico de cuánto tardará el nuevo esquema en extenderse al resto de la red, más allá de que desde la Subsecretaría de Coordinación Administrativa e Institucional ya se confirmó a la Avenida Mosconi como segunda etapa y se mencionó a las avenidas Jujuy y Salta, y a San Martín y Belgrano, como candidatas firmes para una fase posterior que recién se delineará cuando el sistema arroje los primeros resultados concretos.
Para los conductores que hacen del auto una herramienta de trabajo cotidiano y para quienes transitan esas avenidas varias veces por día, la pregunta que sobrevuela toda esta transformación es bien concreta y me parece justo dejarla planteada porque nos toca a todos como usuarios de la vía pública, y esa pregunta no es otra que cuánto tiempo se gana en la ruta habitual cuando los semáforos dejan de funcionar con un reloj ciego y empiezan a pensar junto con el flujo de vehículos, de modo que los vecinos que ya empezaron a circular por el nuevo corredor quedan invitados a contar su experiencia y a contar si notaron algún cambio real en los tiempos de viaje desde que el sistema está en funcionamiento, porque esa percepción de a pie de auto y de a pie de calle vale tanto como cualquier estadística que arrojen las cámaras lectoras del ETON.
Lo que la comunidad quiere saber
Entre los vecinos de la capital neuquina que circulan a diario por Leloir y Doctor Ramón, y que en muchos casos también usan la Avenida Mosconi para moverse hacia los distintos barrios, lo que aparece de manera recurrente es la expectativa de que el sistema reduzca las esperas innecesarias en horarios de menor caudal, que ordene mejor las colas en los cruces más cargados y que los paneles LED sirvan efectivamente para informar y no queden como un adorno costoso, y esa pulseada de expectativas ciudadanas es la que en definitiva va a medir si la inversión queda como un cambio verdadero o si se aplaude con una mano mientras el semáforo sigue haciéndonos perder minutos que no tenemos.
Lo concreto, mientras tanto, es que Neuquén dio un paso que parece chico y resulta enorme, porque cambiar la lógica con la que se regulan 338 intersecciones no es una cuestión de marketing ni de luces bonitas en los cruces, sino de empezar a pensar el tránsito como lo que es: un sistema vivo que respira distinto según la hora y según la calle, y que por primera vez en la ciudad tiene una tecnología capaz de escucharlo y de responderle en consecuencia, algo que hasta hace muy poco parecía un privilegio reservado para las grandes capitales del mundo y que desde este viernes, de a ratos y a veces con errores que seguro aparecerán, también es una realidad neuquina que se prueba en sus propias avenidas.
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