Neuquén: la comuna retiró seis camiones de residuos de una casa incendiada en San Lorenzo Norte y abrió la puerta a nuevos pedidos de limpieza
Tras un incendio en una vivienda del barrio San Lorenzo Norte, un operativo municipal retiró residuos y objetos acumulados durante años. La Municipalidad de Neuquén ofrece esta asistencia a familias que no pueden afrontar la limpieza y aclaró cómo se tramita el pedido y qué condición indispensable se exige antes de entrar al domicilio.
Soy Nadia Cussi y esta columna llega desde la sección Sociedad y pueblos originarios para contarles en detalle lo que viene ocurriendo en la ciudad de Neuquén con un tema que, aunque parezca menor, toca fibras muy sensibles: la acumulación de residuos y objetos en viviendas donde muchas veces viven solas personas mayores o familias desbordadas por circunstancias que nadie quisiera atravesar, y donde el municipio acaba de dar una muestra concreta de cómo se puede intervenir cuando los propios afectados no tienen cómo resolverlo por sus propios medios.
La escena que abrió esta conversación pública se dio en el barrio San Lorenzo Norte, en la zona norte de la capital neuquina, donde un incendio consumió una vivienda durante la madrugada y dejó al descubierto, debajo de los techos calcinados, años y años de basura, chatarra y objetos guardados sin orden, un cuadro que terminó de conmover a los vecinos y que motivó la inmediata reacción de la Comisión Vecinal de San Lorenzo Norte, que comunicó lo sucedido y se puso a disposición de los damnificados para organizar la primera asistencia, algo que las propias autoridades municipales reconocieron como el puntapié inicial del operativo que vendría después.
Cómo se gestó el operativo y qué se llevó el municipio
Una vez que el fuego fue controlado y que los servidores de emergencia se retiraron del lugar, los equipos de la Subsecretaría de Medio Ambiente de la Municipalidad de Neuquén recibieron el aviso y se presentaron en la propiedad con camiones, contenedores y personal para hacerse cargo de una limpieza que, según reconstruyo a partir de lo que dieron a conocer las autoridades, demandó varias jornadas de trabajo y un despliegue que terminó siendo mucho más grande de lo que en un principio se había imaginado, porque al sacar los escombros aparecieron capas y capas de objetos amontonados durante años, entre ellos electrodomésticos fuera de uso, bicicletas, calzado, madera y otros artículos de gran tamaño, parte de los cuales estaban incluso apilados sobre los techos de la casa y fueron precisamente los que alimentaron las llamas y transformaron un siniestro controlable en un verdadero desastre para esa familia y para los vecinos de las manzanas cercanas.
“Ya se fueron seis camiones llenos de residuos y una caja de 20 metros cúbicos. Detrás de esa cantidad de material había un riesgo enorme para quien vivía en el domicilio y para los vecinos de las casas linderas.”Cristian Haspert, subsecretario de Medio Ambiente de la Municipalidad de Neuquén
Quiénes pueden pedir el servicio y por dónde se canaliza
- A través de la línea 147, el número municipal de atención al vecino que recibe reclamos y pedidos de servicios.
- Por intermedio de las comisiones vecinales, que son las que suelen detectar los casos y acercar la demanda al Ejecutivo local.
- Mediante familiares directos de quien habita la propiedad, una vía que el propio municipio habilita cuando el entorno advierte que no tiene cómo resolver la situación por sí solo.
- La condición indispensable es que el propietario firme la autorización de ingreso al domicilio: sin ese permiso, el operativo no avanza, y el primer trabajo del equipo es conversar con la persona para que acepte la ayuda.
A dónde van los residuos y qué riesgo encerraba la casa
Todo lo que se retira de estas viviendas se traslada al Complejo Ambiental de la meseta, el predio donde la ciudad concentra el tratamiento y la disposición final de los residuos, lo que asegura que el operativo no se limite a mudar la basura de un lugar a otro sino que termine en un circuito formalmente controlado por el municipio, y al mismo tiempo las autoridades aprovecharon para recordar que muchas veces estas acumulaciones esconden un peligro que va mucho más allá de lo estético o de la incomodidad vecinal, porque la cantidad de material combustible que llegó a guardarse en esa casa de San Lorenzo Norte configuraba, en los hechos, un riesgo cierto tanto para quien vivía adentro como para las familias de las casas linderas, una advertencia que la intendencia neuquina decidió hacer pública para que otros vecinos que estén en una situación parecida se animen a pedir el acompañamiento antes de que ocurra una tragedia.
Como me suelen señalar las fuentes con las que dialogo para armar estas notas, lo más importante de este tipo de operativos no son los seis camiones que se llevan la chatarra ni el contenedor de veinte metros cúbicos que se llena con la madera quemada, sino el momento en el que una persona que viene peleando sola con un problema que la desborda encuentra a un equipo del municipio que se acerca, que la escucha y que le ofrece hacerse cargo de una tarea que ella no puede enfrentar, y en ese gesto, que parece chico y que sin embargo es enorme, se juega buena parte de la dignidad que esta clase de notas intenta rescatar, por eso cierro con la pregunta que dejó flotando el propio subsecretario de Medio Ambiente y que me parece la más honesta de toda esta historia: ¿qué facilitaría, en cada barrio y en cada pueblo de los nuestros, para que las familias que necesitan este acompañamiento se animen a pedirlo a tiempo, antes de que el fuego, la salud o el estigma terminen haciendo lo que ningún camión debería tener que barrer?
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