La inflación de agosto perforaría el piso del año y los alimentos lideran la desaceleración
Consultoras privadas ubican el índice en torno a 1,5% o 1,6%, con carnes a la baja, mientras el Banco Central advierte que una cuarta parte de los compromisos de los hogares ya se destina a cuotas y deudas atrasadas.
La inflación de agosto se encaminaría a convertirse en el registro más bajo del año. Las principales consultoras privadas que miden el Índice de Precios al Consumidor de manera anticipada proyectan una variación mensual ubicada en una franja de 1,5% a 1,6%, según los informes dados a conocer en los últimos días.
Vamos a los números. EcoGo, la consultora que dirige Sebastián Menescaldi, estimó un alza de 1,5% para el octavo mes del año, mientras que el estudio que lidera Orlando Ferreres la ubicó en 1,6%. De confirmarse cualquiera de los dos valores al momento de divulgarse el dato oficial del INDEC, se trataría del menor ritmo de aumento mensual desde diciembre de 2025, configurando un piso para 2026.
Alimentos: la sorpresa debajo del promedio
El comportamiento del capítulo alimentario resulta especialmente significativo. EcoGo proyectó para agosto una suba de entre 1% y 1,1% en ese rubro, es decir, por debajo del propio promedio general del índice. En ese marco, algunas categorías exhibieron descensos puntuales: las carnes, uno de los componentes con mayor incidencia en la canasta de los hogares, habrían mostrado bajas leves durante el mes, un fenómeno poco habitual en los últimos años.
Comparado con julio, cuando el rubro alimentos había mostrado una dinámica más cercana al índice general, la desaceleración de agosto aparece como un cambio de tendencia incipiente. En la comparación interanual, si la proyección se confirma, la variación de precios de los alimentos se ubicaría en niveles sensiblemente menores a los registrados un año atrás, cuando la inflación mensual todavía operaba en rangos superiores.
El escenario cambiario acompaña el cuadro. El dólar mayorista cerró el jueves en 1.512 pesos, ubicándose por encima del umbral de 1.500 que había funcionado como referencia en las semanas previas. La cotización permanece contenida dentro de la banda acordada con el Fondo Monetario Internacional, en un marco donde el Banco Central acumula reservas a partir del saldo positivo del comercio exterior.
Tensión financiera en los hogares
El enfriamiento de los precios convive, no obstante, con un cuadro financiero que muestra signos de tensión en las familias. Datos del Banco Central detallan que uno de cada cuatro pesos que las familias comprometen mensualmente ya corresponde al pago de cuotas o a deudas con atrasos en sus calendarios de pago. Esa carga acumulada reduce el margen disponible para nuevos accesos al crédito y reconfigura la dinámica del consumo.
La expansión del crédito al consumo perdió impulso en los últimos meses y la morosidad muestra una tendencia ascendente. En paralelo, sectores con alto peso sobre el empleo formal, como la construcción, la industria manufacturera y el comercio, registran caídas en sus niveles de actividad frente al año anterior, lo que contribue a moderar las decisiones de compra de los hogares.
El costo del financiamiento empresario también describe un escenario restrictivo. Las tasas de corto plazo para empresas llegaron a escalar hasta 32% anual en las últimas semanas y, si bien retrocedieron hacia 28%, permanecen en niveles que, según diversos analistas, resultan incompatibles con una recuperación sostenida del crédito y de la actividad productiva.
En ese contexto, una inflación ubicada por debajo del 2% mensual podría interpretarse como una pausa en la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. La magnitud del alivio efectivo dependerá, en gran medida, de la evolución de las negociaciones paritarias y de los ajustes salariales de los próximos meses, en un escenario donde la carga financiera sobre las familias actúa como contrapeso de la desaceleración de precios.
El cuadro general que describen los indicadores privados combina, entonces, una novedad auspiciosa en el frente inflacionario con limitaciones estructurales en el acceso al financiamiento y en la dinámica del empleo, en un equilibrio todavía frágil. ¿Cuánto de esa pausa en los precios logrará trasladarse efectivamente al bolsillo del consumidor cuando llegue la próxima vuelta al supermercado?
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