La Brújula, dos pibas y un Dios que aparece en el baño: la historia detrás de "La llamada", el musical que rompió los Goya
Antes de llegar al cine, la historia nació en un escenario del Teatro Lara de Madrid en 2013. Cinco nominaciones, un Goya a la mejor canción y el debut de Los Javis como directores de una película que todavía se recuerda como una rareza simpática del cine español reciente.
Te voy a contar algo que me sigue sacando una sonrisa cada vez que lo pienso: dos chicas adolescentes, con un grupo de reguetón bajo el brazo y una calentura propia de la vida, terminan recalando su verano en un campamento cristiano de Segovia. Ahí, en medio de cánticos y reglas que vienen con hábito, a una de las protagonistas se le aparece Dios. Y no en un lugar solemne, eh: se le aparece en el baño. Esa imagen, que parece salida de una comedia medio delirante, es la puerta de entrada de "La llamada", la película que en 2017 marcó el debut como directores cinematográficos de Javier Calvo y Javier Ambrossi, los famosos Los Javis.
María, Susana y unas monjas que también dudan
La película se mueve entre el campamento La Brújula y los ensayos del grupo Suma Latina, donde María y Susana, interpretadas por Macarena García y Anna Castillo, sueñan con subir al escenario sin que las hermanas las descubran. La gracia del relato está en que nadie queda afuera de la pregunta que atraviesa toda la historia: qué quiero, qué me pasa, por qué me atrae esto que siento. La hermana Milagros, a quien Belén Cuesta le pone el cuerpo y la voz, tiene sus momentos de bajarse el hábito, ponerse su ropa de calle y cantar Presentes Implicados frente al espejo como si el mundo se hubiera acabado ahí mismo. La hermana Bernarda, más apegada a las reglas, tampoco se salva de mostrar sus propias contradicciones.
Lo que más me gusta, y acá te hablo como espectadora antes que como cronista, es que la película no se ríe de la fe ni de la duda. Las pone a las dos en la misma mesa y las deja discutir. Gracia Olayo completa un elenco femenino que sostiene la película entera sobre los hombros, con una ternura que no empalaga.
Del Teatro Lara al Goya: un recorrido que nadie esperaba
Hay un detalle de esta historia que siempre me parece digno de subrayar. Calvo y Ambrossi escribieron y dirigieron la versión original como un musical que se estrenó en 2013 en el Teatro Lara de Madrid. Estaba pensado para ocho funciones, nada más. Pero el público fue respondiendo función tras función, la sala siguió corriendo las funciones y lo que iba a ser una pequeña prueba terminó convirtiéndose en un fenómeno que, finalmente, desembocó en la película. Cuando llegó el momento de los Goya de 2018, la cinta se llevó cinco nominaciones, entre ellas mejor canción original, que fue la que terminó ganando gracias al tema compuesto por Leiva. De un escenario chico al premio más importante del cine español, sin escalas.
Yo, que vengo siguiendo a Los Javis desde aquellos videos que subían a las redes, confieso que esta película me sigue pareciendo su trabajo más redondo a la hora de combinar humor, música y preguntas que a veces duelen. No te quiero spoilear nada si todavía no la viste, pero te dejo la pregunta que la propia película te va a hacer cuando la termines: ¿qué parte te interesa más de esta historia, la música, las situaciones de comedia o el corazón enorme de sus personajes? Porque ahí, en esa elección, está la respuesta de por qué "La llamada" sigue sonando.
“Es que a veces Dios aparece en los lugares más insólitos, y lo que importa no es tanto la aparición sino qué hacés con lo que sentís después.”Micaela Choque, Cultura y Carnaval
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