Jonathan Lipnicki, el nene de Jerry Maguire que se anima a jugar en las sombras de Primetime
Tengo que confesar algo: cuando me enteré de que Jonathan Lipnicki, aquel pibe de ojos enormes que nos hacía reír y llorar en Jerry Maguire, se iba a poner en la piel de un depredador sexual en una película de festival, se me revolvió un poco el estómago. Pero después, charlando con el material, con sus propias palabras y con el contexto, entendí que ahí está justamente la potencia de este muchacho que arrancó a los seis años pisando fuerte en Hollywood y que ahora, con 35, decide jugársela por personajes que lo incomodan. Y eso, en esta industria, tiene un valor enorme.
Una película que incomoda a propósito
Primetime se presentó a comienzos de septiembre en el Festival Internacional de Cine de Venecia y se llevó una ovación de siete minutos, lo que ya marca el pulso de un título que no deja a nadie indiferente. La dirige Lance Oppenheim, un realizador que venía del documental y que acá debuta en el largometraje de ficción. La historia toma como punto de partida los operativos televisivos del periodista Chris Hansen, que se hacía famoso por citar en un canal de aire a hombres que buscaban encuentros sexuales con menores contactados por internet: los esperados eran actores adultos que hacían de señuelo, las cámaras registraban todo y la pregunta sobre dónde termina el periodismo y empieza el espectáculo se plantaba en la mesa de cada familia.
En esa trama, Robert Pattinson se pone en la piel de Hansen, el conductor que mira fijo a cámara y hace las preguntas que nadie quiere hacer. Y Lipnicki encarna a uno de esos hombres que llega a la cita convencido de que va a encontrar a un menor, sin saber que del otro lado lo esperan las cámaras y una encerrona periodística que le va a cambiar la vida para siempre. Es decir, el actor se mete en la cabeza de un personaje que la mayoría de las personas señalaría con el dedo en cualquier bar de Buenos Aires.
Lo que dijo Lipnicki sobre meterse en un papel oscuro
“Había rezado por un material oscuro.”Jonathan Lipnicki
Esa frase, corta y seca, la dijo el propio Lipnicki cuando le preguntaron por qué había aceptado el papel. Y sirve como declaración de intenciones: el pibe que fue nominado al Critics’ Choice Award y al Young Artist Award por su trabajo como Ray Boyd en Jerry Maguire, junto a Tom Cruise y Renée Zellweger, y que después se metió en el pelaje del inolvidable Stuart Little en 1999, estaba pidiendo a gritos que lo dejaran de mirar como el nene simpático del cine familiar. Quería que lo retaran, que le confiaran un personaje que lo obligara a mirar partes de la condición humana que a uno, como espectador, le cuesta poner en palabras.
- Se presentó a comienzos de septiembre en el Festival Internacional de Cine de Venecia.
- Recibió una ovación de siete minutos en la sala.
- Es el primer largometraje de ficción de Lance Oppenheim, que venía del documental.
- Robert Pattinson interpreta al periodista Chris Hansen, célebre por sus exposiciones informáticas contra adultos que acosaban a menores por internet.
- Lipnicki encarna a uno de los hombres sorprendido por el conductor en pleno operativo.
- La historia se basa en hechos reales del formato televisivo original.
La escena de desnudo y por qué lo asustó más esta vez
Lipnicki contó que la película tiene una escena de desnudo frontal del personaje que le toca interpretar, y que esa situación lo tomó más desprevenido de lo esperado. Y mirá, esto que parece un detalle color-bermeley termina siendo una de las claves de la nota, porque el actor recordó que él ya había hecho un desnudo en la obra teatral Lost Girls, así que no le era ajeno el trance de sacarse la ropa frente a un equipo. Pero esta vez, según sus propias palabras, el contexto del personaje hizo que la experiencia le resultara intimidante. O sea, no es lo mismo exponer el cuerpo en una pieza de teatro independiente que mostrarlo cuando uno está dando vida a un tipo que la audiencia, con razón, va a querer repudiar. Eso vuelve a la escena mucho más vulnerable para el intérprete, y por eso mismo mucho más valiosa para la propuesta.
Una carrera que arrancó en 1996 y que busca reinventarse
Porque si uno repasa la filmografía de Lipnicki, lo que encuentra es una carrera que arrancó bien arriba en 1996 con Jerry Maguire y que tuvo su pico de masividad con Stuart Little y su secuela, cuya recaudación mundial rondó los 300 millones de dólares, según los registros de la época. Después, en la etapa adulta, sus papeles en cine fueron mucho más espaciados: la propia Primetime es apenas la segunda película protagonizada por él que llega a los cines en su etapa grande. Y eso, lejos de ser un dato menor, pinta de cuerpo entero lo difícil que es para un niño actor dar el salto sin quedar atrapado en el mismo molde. Por eso, cuando un tipo en esa situación te dice que rezó por un material oscuro, lo que está diciendo en criollo es que necesita que lo traten como un actor y no como una postal de los años noventa.
Yo creo que eso es lo que más me interesa destacar de esta película: no el escándalo de la premisa, no la apuesta de Pattinson por un personaje real e investigativo tan distinto a Batman, sino la decisión de un actor como Lipnicki de poner el cuerpo, literalmente, en un papel que le incomoda. Y que encima lo haga con la clara consciente de que el cine, a veces, tiene que meter el dedo en la llaga aunque duela, porque si no, nos quedamos contando siempre la misma historia. Como diría cualquier abuela carnavalera de mi pueblo, el que se anima a cantar con la voz rota es el que de verdad le pone el alma a la peña.
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