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DOM, 18 OCT 2026
Vida

Horacito cumple 60 años en el Bajo neuquino con la receta intacta y un salón nuevo a punto de inaugurarse

La pizzería más antigua de Neuquén, fundada en 1966 por Jorge Hernández y Delia Alcaraz, celebra seis décadas con sus hijos Horacio y Claudio al mando, una masa al molde que viajaba de la panadería a la casa y un nuevo salón para 70 personas que está a punto de abrir sus puertas.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios · · lectura 3 min
Horacito cumple 60 años en el Bajo neuquino con la receta intacta y un salón nuevo a punto de inaugurarse

En el Bajo neuquino, sobre la calle Félix San Martín 544, la pizzería Horacito se prepara para celebrar seis décadas exactas de historia familiar, y lo hace como empezó: con la misma masa al molde que Jorge Hernández amasaba cada mañana desde 1966 y con la lógica de un negocio que creció de a poco, sin apuro, pero sin pausa. Yo vuelvo a este punto de la ciudad cada vez que una historia así se cruza en mi camino, porque me gusta entender cómo se sostiene un comercio de barrio durante tantos años en un país donde la mayoría cierra antes de los cinco.

La pizzería más antigua de Neuquén, fundada en 1966 por Jorge Hernández y Delia Alcaraz, festeja sus primeros 60 años con un local que pasó por tres direcciones, una receta que se transmitió en la clínica y un nuevo salón con capacidad para unas 70 personas que, si se cumplen los plazos, quedará inaugurado antes de fin de mes.

Un oficio aprendido de chico y un negocio que arrancó en Perito Moreno

Jorge Hernández venía de trabajar desde los nueve años, había aprendido el oficio en una panadería y ya tenía experiencia en otros locales de comida cuando, junto con Delia Alcaraz, abrió la primera sucursal de lo que sería Horacito en la calle Perito Moreno 446. Ahí arrancó todo, con una masa al molde que fue el corazón del negocio desde el primer día y con una idea muy concreta: pizza de estilo clásico, bien hecha, sin demasiadas vueltas.

Sus hijos, Horacio y Claudio Hernández, crecieron entre el mostrador y la calle. A los 10 y 13 años, respectivamente, ya cargaban heladeras, armaban cajas y atendían a los clientes. No era una obligación formal ni un arreglo de palabra demasiado solemne: era, simplemente, la vida familiar. "Era ir a manotear alguna factura y cuernitos para comer. Teníamos todo al alcance", cuenta Claudio, hoy al frente del horno junto con su hermano.

Tres direcciones, una sola receta

La pizzería pasó por tres direcciones antes deinstalarse de manera definitiva. Primero funcionó en Perito Moreno, después se mudó a la esquina de Chile y Don Bosco, donde el volumen de ventas llegó a unas 120 pizzas por día, y desde 1981 ocupa el local de Félix San Martín 544, donde sigue funcionando. En aquella última mudanza, el lugar era chico, las calles de afuera todavía eran de tierra y había un canal de desagüe enfrente. Con los años se fue ampliando y hoy atiende con siete trabajadores y un ritmo que la familia describe como estable.

La carta nunca fue extensa por decisión explícita de Jorge, y eso es algo que vale la pena subrayar: durante cuatro décadas la oferta se mantuvo sin variaciones, casi como un menú cerrado por convicción. Recién cuando Horacio y Claudio tomaron las riendas del negocio, tras la muerte de su madre en 2005, la oferta se amplió a 18 variedades porque los clientes lo empezaron a pedir.

La receta que se transmitió en la clínica

El traspaso de la receta fue, según cuenta la familia, el momento más delicado de toda la historia. Jorge manejaba los tiempos y las cantidades de la masa sin que nadie más interviniera. Cuando su salud no le permitió seguir amasando, Claudio fue a la clínica y le pidió los datos exactos. "Me dio las cantidades de todo para comenzar a amasar. Me dio hasta el peso que debe llevar cada bollo", recuerda. Lograr el punto exacto llevó entre dos y tres meses de prueba, y desde entonces la masa se hace igual que en 1966.

Para el próximo jueves, el local prepara una celebración con amigos, familias y clientes habituales que, según me contaron, llegan ya desde la cuarta generación. Y si los plazos se cumplen, antes de fin de mes quedará inaugurado el nuevo salón, con capacidad para unas 70 personas, en lo que es, probablemente, la pizzería más antigua de Neuquén. Sesenta años después, la fórmula sigue siendo la misma: una buena masa al molde, una familia al mando y un barrio que volvió para festejar.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios

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