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DOM, 18 OCT 2026
Turismo

En la entrada de Caviahue, una familia te enseña a querer al caballo antes de pisar el estribo

En el paraje La Vega, los Garrafa reabren una tradición de tres generaciones con una propuesta que pone el bienestar animal en el centro y al volcán Copahue como telón de fondo.

LS
Leandro SaadeTurismo · · lectura 3 min
En la entrada de Caviahue, una familia te enseña a querer al caballo antes de pisar el estribo

Hay una postal típica de Caviahue que todos los turistas se llevan: el Copahue con nieve, el vapor de las termas y un paisaje que parece pintado a mano. Lo que casi nadie sabe es que, en la entrada del pueblo, una familia neuquina te espera con los caballos ya cepillados y una pregunta incómoda antes de salir al sendero: querés conocer al animal o solo usarlo como medio de transporte?

En el paraje La Vega funciona Cabalgatas La Vega, un emprendimiento familiar habilitado por el ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de la Provincia que va mucho más allá del típico paseo a lomo de caballo. La diferencia, según me cuentan, está en el prólogo.

Antes del estribo, el aprendizaje

El que pisa La Vega no se sube al animal y sale al trote. Primero lo alimenta, lo cepilla y recibe información básica sobre cómo se comporta un caballo. Es un acercamiento pensado para que chicos y grandes entiendan que del otro lado hay un ser vivo y no una herramienta con melena.

“No queremos que el caballo sea visto solamente como un medio para recorrer un sendero. Queremos enseñar a conocerlo, respetarlo y entenderlo.”María René Garrafa, responsable del emprendimiento

La actividad la llevan adelante María René junto a su pareja Marcos y sus tres hijos. La propuesta cierra con tortas y mate cocido casero en el mismo lugar, con la idea de que la experiencia no se apague al bajar del caballo.

Una historia de tres generaciones

La cabaña lleva décadas en la familia. El abuelo de los actuales dueños recorría esos senderos con sus hijos cuando eran chicos. Después dejó la actividad y el lugar quedó en pausa. Años más tarde, ya con los nietos criados entre animales y campo, fue el propio abuelo el que empujó la vuelta a La Vega.

Durante seis o siete años no hubo intención turística. La familia iba simplemente para que los chicos disfruten del espacio y los animales. Recién hace poco más de un año se animaron a abrir la tranquera a los visitantes, con habilitación provincial mediante y la decisión de sostener el cuidado animal como regla no negociable.

  • Para llegar conviene preguntar por el paraje La Vega en la entrada misma de Caviahue; la familia se coordina con los visitantes para fijar horario.
  • La merienda casera (tortas y mate cocido) está incluida y vale la pena quedarse a compartirla.
  • El clima en la zona cambia en pocas horas, así que conviene llevar abrigo extra aunque el día arranque templado.
  • La actividad incluye el vínculo previo con el animal: alimentar y cepillar al caballo antes de montar forma parte de la experiencia, no es un extra.
  • La merienda cierra la jornada en el mismo establecimiento, ideal para familias con chicos que necesitan ritmo tranquilo.

A corto plazo, los Garrafa piensan ampliar el espacio, mejorar los accesos y construir una caballeriza propia. A largo plazo, el objetivo es más ambicioso: convertir esta forma de vida en herencia y pasársela a la próxima generación. Mientras tanto, cada visitante que se acerca al caballo con una manzana en la mano termina entendiendo algo que la postal turística nunca muestra: en Caviahue, el verdadero lujo está en el tiempo que le dedicás al animal antes de salir al sendero.

LS

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