El Millonario pasó por encima al Pirata en Córdoba y Ponzio se plantó: aca estoy y no le hago daño a River
Goleada 3-0 en el Gigante de Alberdi para sumar 16 de los 21 puntos que se pusieron en juego en el Clausura. El entrenador habló de todo: los cambios por desgaste, la noche inspirada de Correa y las versiones que lo sacaban del banco.
Digan lo que digan del otro lado del mostrador, lo de anoche en Córdoba fue una declaración de principios de la mano de la Millo. Tres pelotas adentro, cero en el arco propio y un equipo que volvió a parecerse a eso que la gente del Millo reconoce como propio: presión alta, bandas abiertas y un centrodelantero que no perdona. Belgrano, que en Alberdi suele hacer tronar la pituca, esta vez se fue masticando vidrio.
El tres a cero no es casualidad ni un regalo del fixture. River lleva 16 de los últimos 21 puntos que se pusieron en juego en el Clausura, una cosecha que lo deja prendido arriba y le devuelve aire al vestuario, que venía masticando bronca por la igualdad en Junín.
Los cambios y la explicación del DT
Después del traspié en Junín, Ponzio metió mano en el equipo y refrescó las tres líneas: Ortega por Acuña, Moreno por Vera y Beltrán por Driussi. Tres variantes con nombre y apellido, todas con la misma justificación.
“Vimos que veníamos de jugar tres partidos muy seguidos, se necesitaba frescura. Algunos esperaron y hoy jugaron.”Leonardo Ponzio
Correa se sacó la espina y se llenó de carácter
Si hay una imagen que resume la noche es la del golazo de Ángel Correa. El pibe venía perdiéndose en el laberinto de las críticas y de las lecturas tácticas, y anoche firmó el tanto que le cambia la semana. El DT lo dejó pintado con dos frases.
- Lo definió como un jugador de selección, de esos que cualquier técnico de Primera quiere tener en el banco.
- Reconoció que entender el mundo River no es tarea fácil y que el pibe todavía está en ese aprendizaje.
- Aseguró que tiene la calidad para bancar la mochila de la camiseta más pesada del país.
El doble cinco, el arco en cero y el balance del ciclo
Ponzio también se hizo cargo del balance. Admitió que venían haciendo casi todo bien pero les faltaba el gol y la chapa, y que ahora la racha de victorias es la consecuencia lógica de un proceso. Aclaró que el doble cinco está en el menú de posibles lecturas, aunque anoche prefirió inclinar la balanza al ataque con un enganche definido.
Sobre las versiones que lo ponían en la cuerda floja de cara a 2027 y hasta deslizaban nombres de reemplazantes, el DT cortó el ruido con una definición corta, de las que en Núñez se escuchan cada vez menos. Aca estoy, sé el lugar que ocupo y no le voy a hacer daño a River. Punto final.
Lo que viene: la próxima parada
Ahora la cabeza ya está en la fecha siguiente. El Millonario recibe a Barracas Central en el Monumental con la obligación de sostener lo de anoche. Si gana, deja la candidatura al título firmada con birome; si empaca, vuelve la novela. En Córdoba se ganó con autoridad. Lo que falta es confirmarlo en casa, donde el público del Millo no regala ni una pelota.
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