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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Cuando la vista, el cuerpo o las creencias avisan: señales que piden una consulta médica y no hay que dejar pasar

Ver cosas que otros no ven, sentir que el entorno cambió de tamaño o sostener ideas fijas que complican la vida diaria son motivos válidos para pedir una evaluación. Especialistas recuerdan que ninguna de esas experiencias equivale por sí misma a un diagnóstico y que la consulta a tiempo abre el camino a un tratamiento adecuado.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios · · lectura 3 min
Cuando la vista, el cuerpo o las creencias avisan: señales que piden una consulta médica y no hay que dejar pasar

A veces el cuerpo y la cabeza mandan señales que cuesta traducir en palabras, y uno termina dudando si vale la pena molestar al médico por eso. Ver imágenes que nadie más percibe, notar que una habitación se agranda o se achica de un momento a otro, o quedarse trabado en una creencia que vuelve la convivencia imposible son experiencias que, lejos de ser caprichos, justifican una consulta profesional. Lo central es entender que ninguna de esas manifestaciones, por sí sola, alcanza para etiquetar un diagnóstico: hace falta una evaluación clínica que pondere antecedentes, contexto y otras señales para definir qué atención necesita cada persona.

No es necesario tener la respuesta a "qué me pasa" para pedir turno. Los cambios repentinos en la visión, las distorsiones persistentes del tamaño de los objetos o las sensaciones físicas sin causa aparente son motivos válidos. También lo son las creencias firmes sobre la salud o sobre personas cercanas que generan un malestar profundo y deterioran los vínculos cotidianos, incluso cuando la persona que las sostiene no las vive como un problema.

Tres experiencias que conviene diferenciar

  • Distorsión: modifica la percepción de algo que existe, por ejemplo sentir que una habitación cambió de tamaño o que los objetos se alejaron.
  • Alucinación: supone percibir algo sin un estímulo externo que lo produzca, como voces, figuras o texturas que nadie más registra.
  • Delirio: es una creencia fija que se mantiene aunque haya pruebas en contrario, por ejemplo estar convencido de que un ser querido fue reemplazado por un impostor.

Ver figuras que nadie más ve no indica, por sí solo, una enfermedad psiquiátrica. En el llamado síndrome de Charles Bonnet, personas con pérdida importante de visión pueden percibir imágenes complejas y, a la vez, reconocer que no son reales. La evaluación de estos casos contempla exámenes neurológicos y cognitivos y, cuando la presentación es atípica, se suman estudios de neuroimagen para descartar otras causas.

Las alteraciones del tamaño aparente del cuerpo o del entorno también necesitan contexto clínico. El síndrome de Alicia en el País de las Maravillas puede modificar la percepción visual, corporal y temporal. Una revisión de 169 casos publicada en la literatura científica encontró que la migraña era la causa más frecuente en personas adultas, mientras que en menores de 18 años predominaban las encefalitis como origen más habitual.

Cuando alguien siente que tiene organismos sobre la piel o debajo de ella, la evaluación médica debe descartar primero una infestación real y otras causas clínicas antes de pensar en un diagnóstico psiquiátrico primario. Entre las posibles explicaciones aparecen déficits vitamínicos, trastornos tiroideos, infecciones y consumo de sustancias, y el tratamiento varía según lo que el profesional encuentre. La recomendación es la misma para otras manifestaciones que comprometen las creencias sobre uno mismo o los demás, como la convicción de no existir, de haberse transformado en un animal o de que una persona cercana fue reemplazada por un impostor: requieren atención profesional y no deben leerse como conductas voluntarias ni como caprichos.

Los celos delirantes tampoco equivalen a las discusiones de pareja que cualquier convivencia atraviesa. La diferencia está en la intensidad, en la fijeza y en el impacto que generan en la vida cotidiana. Por eso, ante la duda, la consulta siempre es preferible a la espera: pedir una evaluación a tiempo no resuelve sola el problema, pero abre la puerta a un abordaje temprano y, con él, a mejores resultados.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios

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