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VIE, 28 AGO 2026
Vida

Capacidad intrínseca: el puntaje que la OMS propuso para anticipar el deterioro antes de que llegue la enfermedad

Investigadores de longevidad trabajan con un indicador que cruza cinco dimensiones del funcionamiento humano. Aunque todavía no forma parte de los controles de rutina, ensayos clínicos en Francia y Estados Unidos buscan validarlo como herramienta de seguimiento y como criterio para aprobar fármacos contra el envejecimiento.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios · 28 DE AGO DE 2026 · lectura 3 min

Soy Nadia Cussi, y arranco esta nota aclarando que medir la salud de una persona mayor con un solo número puede sonar ambicioso, casi exagerado, pero eso es exactamente lo que propone la llamada capacidad intrínseca: un puntaje que reúne cinco dimensiones del funcionamiento humano en lugar de quedarse en el diagnóstico de una enfermedad puntual, y que abre una puerta para mirar el envejecimiento de un modo integral, mucho más parecido a cómo lo vive la gente en su vida cotidiana que a cómo lo describen los manuales clínicos clásicos.

El concepto fue formalizado en 2015 por la Organización Mundial de la Salud como parte de su programa de envejecimiento saludable, con la idea central de correrse del enfoque tradicional, centrado en patologías, para observar qué tan bien funciona el organismo en su conjunto, porque lo que interesa, según la propia OMS, no es solo cuánto se vive sino cómo se vive, y para eso hacen falta indicadores que capturen lo que la radiografía o el análisis de sangre no muestran.

Las cinco dimensiones que se promedian

  • Cognición: memoria, atención, capacidad de resolver problemas y velocidad de procesamiento mental, que se relevan con pruebas ya conocidas en neurología y geriatría.
  • Locomoción: fuerza muscular y movilidad, evaluadas con pruebas físicas como la velocidad al caminar o la fuerza de agarre, dos indicadores clásicos de fragilidad.
  • Capacidad sensorial: visión y audición, porque perderlas es uno de los motores silenciosos del aislamiento y la dependencia en los adultos mayores.
  • Bienestar psicológico: estado de ánimo, presencia de depresión o ansiedad, y satisfacción con la propia vida, variables que pesan tanto como las clínicas en la calidad del envejecimiento.
  • Vitalidad: energía general, fatiga y tolerancia al esfuerzo físico, dimensiones que muchas veces se relativizan y que, sin embargo, anticipan caídas y hospitalizaciones.

Lo nuevo, según explican los investigadores que trabajan con esta métrica, no son las pruebas en sí, porque varias de ellas ya se aplican en los consultorios geriátricos, sino la decisión de combinarlas en un índice único y, sobre todo, de seguirlo a lo largo del tiempo para ver cómo se mueve cada persona, lo que transforma un dato aislado en una herramienta de seguimiento real, casi como un termómetro longitudinal del funcionamiento del cuerpo y de la mente.

“Incluso cuando las personas son bastante robustas y no tienen ninguna enfermedad, aún podemos detectar cambios en su capacidad.”John Beard, profesor de envejecimiento productivo en la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, uno de los impulsores del concepto.

Esa mirada, según Beard, permite pensar en intervenciones mucho antes de que aparezcan problemas serios, porque detecta declives sutiles que hoy suelen pasar inadvertidos en los controles de rutina, y eso, en la práctica, significa que se podría actuar cuando todavía hay tiempo de revertir el deterioro, no cuando la dependencia ya se instaló, lo que cambia de raíz la lógica de la medicina geriátrica, que suele llegar tarde.

Los ensayos en marcha

En Francia se lleva adelante un ensayo en el que adultos mayores completan cuestionarios periódicos sobre su capacidad intrínseca y reciben recomendaciones personalizadas, de modo que, si el puntaje baja, se los deriva a un médico o a un especialista en geriatría para pruebas adicionales, una lógica parecida a la del control de glucemia en personas con diabetes, pero pensada para el funcionamiento global del organismo, aunque los resultados todavía no son concluyentes y los propios investigadores piden cautela hasta tener más datos.

En paralelo, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados para la Salud de Estados Unidos financia un programa que busca demostrar que la capacidad intrínseca refleja cómo se siente y funciona una persona y que puede mejorar con ejercicio o con fármacos existentes, con el objetivo último de validar este indicador como criterio para aprobar nuevos medicamentos dirigidos al envejecimiento, un paso regulatorsio enorme, porque hasta ahora ninguna agencia del mundo acepta fármacos cuya indicación sea simplemente envejecer mejor, y si esta métrica se consolida, ese escenario podría dejar de ser ciencia ficción para empezar a discutirse en los escritorios de Washington y de las capitales europeas.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios

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