Bradley Cooper se calza el traje de Duke y arrastra a G.I. Joe de vuelta a la pantalla grande
Paramount apuesta por un reinicio de la franquicia con Danny McBride en la dirección y la confirmación de que no habrá cruzadas con Transformers. Lo que se sabe, lo que falta y por qué este anuncio importa para los fans de los juguetes de Hasbro.
Les confieso algo: cuando me crucé con la noticia, lo primero que sentí fue esa especie de nostalgia mansa que aparece cada vez que un personaje de la infancia vuelve a asomar la cabeza. Yo jugué con los G.I. Joe de mi hermano mayor, los de acción real con las articulaciones que se aflojaban, y todavía recuerdo el olor a plástico nuevo de la caja. Por eso, aunque uno trate de mirar estas cosas con la distancia del periodista, no puedo evitar que se me dibuje una sonrisa mientras les cuento que Bradley Cooper fue confirmado como el nuevo Duke en la próxima película de G.I. Joe, un proyecto que Paramount acaba de darle luz verde y que pretende ser un reinicio de la franquicia.
Lo que tenemos hasta ahora es, siendo francos, una base sólida pero todavía esquemática. Cooper aparece como el único nombre asociado al reparto, así que todavía no sabemos quién lo va a acompañar del otro lado de la pantalla, ni cuándo arrancarán a rodar ni mucho menos cuándo veremos el resultado en las salas. Lo concreto es lo siguiente: Bradley Cooper será Duke, Danny McBride se sentará en la silla de director, y la película se moverá por su propio carril, sin ataduras con el universo de Transformers, algo que el propio estudio se encargó de aclarar para disipar cualquier duda.
Un director con oficio y una decisión que marca el rumbo
Que Paramount haya confiado la dirección en Danny McBride no es un dato menor. El realizador viene de hacerse cargo de la secuela de una de las comedias de acción más celebradas de los últimos tiempos, así que sabe combinar humor y ritmo, dos ingredientes que, bien dosificados, pueden funcionar muy bien con el universo de los Joe. La gran pregunta es cuánto peso tendrá esa mirada en una franquicia que, hasta ahora, se apoyó más en el despliegue bélico que en el registro cómico. Habrá que esperar para saberlo, pero la elección, como mínimo, invita a pensar en un G.I. Joe con otra textura.
Otro punto clave es la confirmación oficial de que esta película no tendrá conexión con Transformers. Quienes vieron El despertar de las bestias recordarán que el cierre dejó la puerta entreabierta a un cruce entre ambas franquicias, un guiño que ilusionó a más de un fan. Esa posibilidad, al menos por ahora, queda en stand by. El nuevo G.I. Joe caminará solo, con sus villanos clásicos y con Cobra como horizonte narrativo, y eso, para los que crecieron con los muñecos de Hasbro, tiene un significado especial: la historia vuelve a su raíz.
- Protagonista: Bradley Cooper, en el papel de Duke, el personaje que hasta ahora había interpretado Channing Tatum en las anteriores adaptaciones cinematográficas.
- Director: Danny McBride, responsable de conducir este reinicio de la franquicia.
- Estudio: Paramount Pictures, que ya dio luz verde al proyecto.
- Universo narrativo: la película no estará vinculada con Transformers, pese al cruce insinuado en El despertar de las bestias.
- Antecedentes en pantalla: la película de 2009 dirigida por Stephen Sommers, su secuela de 2013, el filme derivado centrado en Snake Eyes y la serie animada de los años ochenta.
- Datos pendientes: fecha de inicio de rodaje, fecha de estreno, trama y resto del elenco todavía sin anunciar.
Un relevo con peso simbólico
Hay algo que me gusta subrayar, porque habla de cómo funciona la industria y, a la vez, de cómo funcionan los recuerdos: Cooper no llega a un papel vacío, sino que toma la posta de Channing Tatum, que fue el Duke de las dos películas anteriores. No es un detalle menor ni una simple mudanza de casting. Es el traspaso de una franquicia a otro intérprete, y eso, para el público que acompañó a Tatum en esa etapa, también es una forma de cierre. Mi abuela Ana solía decir que las historias no se terminan, sino que se mudan de casa, y esta mudanza, en particular, tiene toda la pinta de ser definitiva.
G.I. Joe, vale la pena recordarlo, no nació en el cine. Nació como línea de juguetes de Hasbro, con figuras articuladas que se vendían por catálogo y que muchos de nosotros recibimos en cumpleaños o Reyes. De ahí saltó a la serie animada de los años ochenta, después a las películas de acción real que dirigió Stephen Sommers en 2009 y 2013, y más tarde al filme derivado de Snake Eyes. Cada paso dejó su marca, y cada nueva camada de público descubrió a estos soldados de una manera distinta. Por eso, cuando Paramount habla de reinicio, la palabra no es caprichosa: es la señal de que el estudio quiere volver a presentarlos, limpiarlos de polvo y probar suerte otra vez con la generación que hoy va a los cines a ver superheroínas y figuras de acción que alguna vez también fueron de plástico.
Mientras esperamos más novedades, lo que queda claro es que el corazón del proyecto late en torno a tres nombres: Bradley Cooper, Danny McBride y Paramount. Los detalles de la trama, el resto del elenco, las fechas de rodaje y de estreno se irán conociendo con el correr de los meses. Lo que ya sabemos, y eso es lo que importa a esta altura, es que G.I. Joe volvió a la mesa de dibujo, que Duke tendrá una nueva cara y que el equipo de élite más famoso de los juguetes vuelve a tener una cita con la pantalla grande. Y como me dijo una vez un músico chaqueño al que le consulté por algo parecido, cada vez que un personaje de nuestra memoria vuelve a la vida, algo nuestro también renace. Por ahora, alcanza con eso: con saber que el G.I. Joe va a volver a sonar, y que lo vamos a estar esperando.
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