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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Ted Lasso aprende la lección que no aprendió con Nate: la historia de Alice Chilton y lo que cambia en la cuarta temporada

La serie retoma el conflicto del asistente que se convierte en villano, pero esta vez el entrenador de Kansas City reacciona a tiempo. Una decisión que dice mucho sobre cómo crecieron los personajes.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval · · lectura 4 min
Ted Lasso aprende la lección que no aprendió con Nate: la historia de Alice Chilton y lo que cambia en la cuarta temporada

Me acuerdo perfecto de la primera vez que Nate Shelley se quebró delante de todos en el Richmond. Era un pibe bárbaro, querido por todos, y de golpe le empezó a morder el alma la idea de que nadie lo veía. Cuando arrancás a ver la cuarta temporada de Ted Lasso y aparece Alice Chilton, la asistente nueva del equipo femenino del AFC Richmond, te queda flotando esa misma sensación en el estómago: acá hay alguien que quiere ser reconocida y todavía no sabe qué hacer con la bronca que le genera no serlo.

Chilton es el personaje que interpreta Tanya Reynolds y desde el primer episodio se planta en la cancha con una energía que en algunos momentos se confunde con la de Roy Kent: carácter fuerte, discurso frontal, cero vueltas. Pero el quinto episodio de esta temporada le tuerce el rumbo a su historia y la manda hacia un lugar mucho más oscuro, uno que los seguidores de la serie ya conocen bien.

El espejo de Nate Shelley

El punto de partida de Chilton es calcado al de Nate Shelley, al que da vida Nick Mohammed: talento fuera de discusión, una frustración que se va acumulando de a poco y una dificultad seria para acomodarse a la cultura de equipo que Ted Lasso se empeña en construir desde el primer día. Mientras el entrenador de Kansas City arma un ambiente donde lo que importa es crecer todos juntos, la asistente siente que sus pares le comen protagonismo y que nadie le presta la atención que merece. Esa percepción, que empieza como una molestia chica, se va transformando en irritación constante y termina haciendo crack en un entrenamiento, cuando descubre que las jugadoras están más pendientes de la vida personal de Ted que de su laburo como asistente.

  • El detonante: las jugadoras hablan más de la vida de Ted que del trabajo de Chilton en el campo.
  • La reacción: Chilton responde con una agresividad que empieza a parecerse a la de Nate en sus peores momentos.
  • El antecedente que pesa: Chilton ya tuvo un cruce fuerte con Gemma (Abbie Hern), una jugadora que incluso se alejó un tiempo del fútbol por culpa de esas críticas.
  • La diferencia clave: Ted esta vez no espera a que el daño sea irreparable.

Cualquiera que haya seguido las primeras temporadas se acuerda de cómo arrancó Nate: empezó como el encargado del material, el que cuidaba los botines y las pelotas, y gracias a la confianza ciega de Ted terminó siendo entrenador asistente del Richmond. Esa confianza fue el terreno donde creció su resentimiento, cuando empezó a sentirse ignorado. La inseguridad se le fue transformando en arrogancia, y la arrogancia, en crueldad contra los que tenían menos poder que él. La tercera temporada intentó cerrar esa historia con una redención, aunque muchos quedamos con la sensación de que el cierre fue desprolijo, tirado un poco de los pelos.

Lo que cambia con Ted esta vez

Lo que vuelve a poner la lupa la cuarta temporada no es tanto lo que hace Chilton, sino cómo reacciona Ted. En vez de bancar la situación hasta que explote, el entrenador decide suspender a la asistente durante un partido ni bien nota que su manera de tratar al grupo está haciendo daño. Es una decisión que rompe con el Ted más permisivo de las primeras entregas, el que siempre apostaba por dar otra oportunidad y mirar para el otro lado. La serie la presenta como una muestra de madurez más que como una contradicción: ayudar a la gente ya no es lo mismo que aguantar que lastime a los demás.

“Ayudar a las personas ya no significa tolerar que lastimen a otras.”Lectura que hace la serie sobre la decisión de Ted

Todavía queda resto de temporada para saber hacia dónde va Chilton, si la historia la lleva de vuelta al redil o si la deja caer en el pozo donde cayó Nate. Mientras tanto, el Richmond femenino sigue siendo ese espejo raro donde el Lasso más veterano aprende, en público, la lección que no supo dar a tiempo hace dos temporadas. Y una queda con la sensación de que la serie, esta vez, se animó a mostrar que el crecimiento de un personaje no siempre es un abrazo: a veces es poner un límite a tiempo.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval

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