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VIE, 16 OCT 2026
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Stephen King volvió a sacar "Rabia" de las estanterías y, esta vez, la sacó también de la pantalla

El autor de Maine tomó una decisión pocas veces vista en la literatura contemporánea: retirar del mercado su propia novela y, al mismo tiempo, cerrar la puerta a cualquier versión en cine o televisión, después de que el libro apareciera en escena una y otra vez al lado de tragedias.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval · · lectura 4 min
Stephen King volvió a sacar "Rabia" de las estanterías y, esta vez, la sacó también de la pantalla

A veces uno se cruza con una decisión editorial que no tiene antecedente y que, cuando la cuenta, suena casi a gesto personal, íntimo, de esos que se explican más con la biografía que con los números. Eso me pasó cuando me enteré de que Stephen King había decidido no sólo dejar de reimprimir "Rabia", sino directamente prohibir cualquier adaptación de la novela. La historia, vale aclararlo de entrada, no es una pelea contra la libertad de expresión ni una claudicación ante la corrección política. Es, según la propia palabra del escritor, una forma de sacarse de en medio lo que él ya siente que se convirtió, sin quererlo, en una pieza de utilería dentro de un escenario de pesadilla.

"Rabia", escrita durante los años de universidad de King y publicada en 1977 bajo el seudónimo Richard Bachman, nunca llegó a ser un bestseller ni un título de referencia dentro de su catálogo. Narra la historia de Charlie Decker, un estudiante expulsado de su instituto que, como represalia, saca un arma de fuego de su casillero, mata a varias personas y toma rehenes. La novela circuló durante años sin demasiado escándalo, en esa zona media de la obra kingniana que el público masivo suele saltear.

Lo que cambió todo fue la repetición

Lo que rompió la relación de King con "Rabia" no fue una crítica literaria ni una polémica cultural: fue la reiteración con la que el libro aparecía entre las pertenencias de jóvenes involucrados en tiroteos escolares en Estados Unidos. El caso que el propio autor cita como bisagra fue el de Michael Carneal, que en 1997 mató a tres personas en su colegio y tenía un ejemplar de la novela. "Al menos dos chicos que estuvieron involucrados en tiroteos escolares tenían el libro", reconoció King, sin esconder la incomodidad que el detalle le provoca hasta hoy.

A partir de ese descubrimiento, el escritor pidió que la obra dejara de publicarse. Y acá viene lo que a mí, como lectora, más me interesa remarcar: King no dice que los libros maten, ni que las películas empujen a alguien a empuñar un arma. Reconoce, textual, que la enorme mayoría de quienes consumen ficciones violentas no actúa de forma violenta. Lo que distingue es un subgrupo chico, específico, de personas en las que ciertos contenidos pueden funcionar como catalizadores, como un empujón extra. "No quería que 'Rabia' fuera uno de esos aceleradores", explicó el propio King. "Sentí que era parte de eso, se convirtió en parte de un escenario de fantasía con estas personas y no quería que le pasara a nadie más". La frase duele, y se nota.

Por qué tampoco habrá película ni serie

Si la decisión de retirar el texto fue drástica, la de bloquear cualquier adaptación audiovisual fue, en cierto modo, su consecuencia lógica. Sacar el libro de las estanterías y, a la vez, autorizar que el mismo relato circulara en formato cine o serie habría sido, como mínimo, una contradicción. Por eso King extendió la prohibición a cualquier versión en pantalla, una decisión que termina de poner a "Rabia" en un lugar único dentro de su obra: la única novela suya que, por decisión expresa del autor, no puede leerse en papel ni verse en imagen.

“La Primera Enmienda me permite legalmente mantener el libro en circulación, pero siento que la responsabilidad moral me pide lo contrario.”Stephen King (ensayo "Guns", 2013)

A mí, que vengo del mundo del carnaval y de la cultura popular, donde las decisiones de los artistas suelen medirse en función de las repercusiones, este movimiento de King me parece casi un oficio de vieja guardia: prefiere perder plata, control y hasta la posibilidad de una adaptación jugosa antes que sentirse cómplice, aunque sea de manera indirecta, de algo que ya no puede controlar. En 2013, cuando publicó el ensayo "Guns", volvió sobre estos argumentos y volvió a pisar el mismo palito: la ley le daba derecho a seguir editando, pero su conciencia le pedía exactamente lo opuesto. Y accedió. "Rabia", mientras tanto, duerme fuera de catálogo y, ahora también, fuera de la pantalla. Quedó, como diría una comparsa, en el rincón más silencioso del archivo: ese lugar al que se va lo que todavía no sabemos bien qué hacer, pero que sabemos que no puede volver a sonar como antes.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval

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