Solberg voló en Chile y Toyota quedó a la par de Lancia: diez coronas, una historia
El sueco barrió el Rally Chile Biobío, ganó por 16 segundos sobre Ogier y le dio a la marca japonesa el décimo título de constructores en el WRC. Evans manda en pilotos, pero ya no con tanta tranquilidad.
Empecemos por la jugada que definió todo. Oliver Solberg metió la proa en el primer tramo del viernes, en Concepción, y no la sacó más. Tuve que mirar dos veces la pantalla: el pibe de 24 años, con Elliott Edmondson a la derecha del habitáculo, manejó el Rally Chile Biobío como si le debieran plata. Cedió la punta un ratito, en la segunda prueba especial, cuando Elfyn Evans se animó. Después la recuperó y no la prestó nunca más. Al cruzar la meta le sacó 16 segundos y 6 décimas a Sébastien Ogier. Adrien Fourmaux, con la Hyundai, completó el podio a 33 segundos del ganador. Para Solberg fue el tercer triunfo en el Mundial y el segundo del año, tras el del Principado. A los 24 ya ganó en Montecarlo, Estonia y ahora Chile. No es un detalle menor: tres victorias en tres superficies distintas, algo que en esta era cuesta como conseguir una camiseta firmada por el Doctor Gallardo en 1986.
Toyota igualó a Lancia y va por más
El resultado en Chile tenía un peso extra para el equipo grande. Toyota Gazoo Racing llegó a tierras trasandinas necesitando apenas siete puntos para cerrar el campeonato de constructores y los sacó con una mano en el bolsillo. Es la décima corona de la historia de la marca, la sexta seguida desde 2021. Cifra redonda, histórica: iguala la racha que Lancia sostuvo entre 1987 y 1992, cuando el Delta Integrale era una aplanadora. Ningún fabricante había tocado esa marca en el WRC. Si me apuran, lo comparo con aquella noche del Lobo en Avellaneda: inesperado para algunos, merecidísimo para quien lo siguió de cerca.
El historial de la marca arranca en 1993, con la primera corona. Después llegaron dos más en 1994 y 1999. Vuelve en 2017, gana en 2018 y desde ahí no paró. Es la hegemonía más larga y constante del rally moderno, con permiso de aquella Lancia del Grupo A que - perdón, que - que dejó una huella imborrable. Toyota ya tiene a Lancia a la altura de los ojos y en Arabia Saudita puede superarla. Eso es presente, no nostalgia.
Ogier igualó a Loeb y Evans perdió aire
Hubo otras perlitas que vale la pena repasar. Ogier, nueve veces campeón del mundo, subió al podio por 120ª vez en su carrera y empató la marca de Sébastien Loeb. Dos monstruos franceses con números que parecen de otro deporte. Sami Pajari, con la otra Toyota, terminó cuarto a 1 minuto 33 segundos, después de tres rallies seguidos ganados en Estonia, Finlandia y Paraguay. Se le cortó la racha, pero sigue siendo el nombre propio del momento. Evans, en tanto, venía segundo y soñaba con sumar fuerte: un pinchazo en el penúltimo tramo lo mandó al quinto lugar, aunque rescató algo de premio con el segundo mejor tiempo en el Wolf Power Stage. Le sirvió para no perder más diferencia de la que perdió.
Qué viene y cómo queda el campeonato
En la tabla de pilotos, Evans sigue de líder pero la diferencia se acortó. Solberg quedó a 21 unidades del galés; Pajari se metió entre ambos, a cuatro puntos del sueco. Quedan dos rallies por delante: el Rally de Italia-Cerdeña en octubre, con sus tramos de tierra y piedra que ya son un clásico, y el cierre en Arabia Saudita. Si Evans sale de Cerdeña con 36 puntos de ventaja sobre cualquier rival, dejará el título casi sentenciado. Para Toyota, en cambio, la historia ya se escribió del lado de Colonia: diez coronas, mismas que Lancia, y la puerta abierta para pasar al frente en Medio Oriente. Lo dijo el propio Ogier en la zona de premiación, mientras se acomodaba el casco bajo el brazo: hoy festeja Toyota, hoy festeja Solberg, y mañana, a pensar en Cerdeña. El próximo rival, entonces, ya tiene nombre y fecha: Cerdeña, del 9 al 12 de octubre. Anotá, que el calendario no espera.
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