Siete platos, una heladera y cero excusas: el menú que te salva la semana
De una pasta italiana que se hace con cuchara a un guiso francés con recortes de campo: un recorrido por recetas que van de lo simple a lo elaborado, todas con ingredientes de despensa o verdulería de barrio y con margen para improvisar.
Llega el momento de la semana en que uno abre la heladera con la misma cara de poker que abre el resumen de la tarjeta. Y sin embargo, ahí está la solución: siete recetas que, según el material que tengo en la mesa, van de la pasta mal hecha a propósito hasta un guiso a la francesa con ínfulas pero versión económica. Porque, claro, si no es en versión económica, en este país no se come.
La pasta que se hace mal y queda bien
Los malfattis de espinaca y ricota son la gran vedette del menú. Su nombre, en italiano, significa algo así como hechos con las manos atadas: se arman a ojo, con cuchara, sin molde ni pretensiones. Llevan espinaca, ricota, harina, huevo y queso rallado. La gran noticia es que no hay que amasar nada, que ya es un alivio para cualquiera que haya intentado alguna vez hacer fideos y haya terminado invocando a San Cayetano. Se pueden hervir directo en la salsa o, si sobra ganas, gratinarlos al horno con queso encima (la porción generosa de muzzarella sale, en cualquier dietética del barrio, alrededor de los cinco mil pesos los trescientos gramos). Espinaca con vitaminas, ricota con proteínas y calcio: la familia contenta y el nutricionista, si lo hay, también.
Liviano, rápido y con onda
Para los días de pantalón más ajustado aparece la ensalada tibia de espárragos, que mezcla la yema cremosa, el rabanito crocante y la panceta. Lo bueno, más allá del sabor, es que los ingredientes se pueden tener cocidos con tiempo y saltear todo junto en el último momento. Vamos, que es el plato ideal para el que vuelve del trabajo y no quiere pasar dos horas frente a la hornalla.
En el rubro pescadería, la milanesa de merluza a la inglesa se reboza con una cubierta simple y aireada que, al freírse, queda dorada y crujiente por fuera y jugosa por dentro. El clásico de clásicos: papas fritas y salsa tártara al lado. Una merluza entera ronda los cuatro mil pesos en la pescadería del barrio y rinde para cuatro personas bien servidas. Economía domestica en estado puro.
Cenas con onda de pizzería y fondos de olla
La fugazetta es para la noche en que la familia pide pizza pero uno quiere sentirse artesano. Lleva mozzarella en cantidad industrial y cebolla en cantidades obscenas. La masa se prepara antes y va directo al freezer, lista para hornear cuando aparezca el hambre. Mientras tanto, el guiso de fideos es la receta del lobo: lo que haya en la heladera termina adentro, un trozo de carne, zapallo, papa, zanahoria, lo que sea. Como todo guiso que se precie, mejora al día siguiente, que es cuando uno realmente lo disfruta sentado, con pan al lado y la cuchara en la mano.
El plato con pedigree es el boeuf bourguignon versión bolsillo: carne al vino tinto con cortes accesibles en lugar del solomillo francés que nadie puede pagar. Los champiñones son optativos, lo cual está perfecto porque suelen subir y bajar de precio como termómetro electoral. La cocción lenta hace todo el trabajo: ablanda la carne y concentra la salsa hasta lograr ese punto profundo que justifica prender el fuego temprano.
El postre sin culpa y los consejos de siempre
Para el cierre, la marquise de chocolate sin TACC usa harina de almendras en lugar de trigo y logra una textura aterciopelada con sabor intenso. Una libra de almendras peladas cuesta alrededor de seis mil pesos en dietética, alcanza para varios moldes y resuelve el problema de cualquier invitado celíaco, que suele ser el que siempre queda mirando el postre ajeno.
- Elegí dos o tres recetas por semana, no más: el cuerpo lo agradece y el estrés baja.
- Comprá queso rallado y mozzarella extra: en la Argentina, todo termina gratinándose o con una mozzarella derretida encima.
- Si vas a hacer el boeuf bourguignon, arrancá la cocción a la mañana si querés comer a las nueve de la noche.
- El guiso de fideos es libreta de ahorros pura: mientras más sobras, mejor queda.
- Congelá la base de fugazetta en porciones individuales y te sacás una cena entera en quince minutos.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Jujuy On