Siete minutos de aplausos y un viaje a 1973: la jornada que sacudió a Venecia
La Mostra vivió un martes intenso con la proyección de "Bucking Fastard", de Werner Herzog, que emocionó al Lido con una ovación histórica, y "Caballo salvaje nueve", de Martin McDonagh, que lleva a la pantalla el golpe en Chile con un elenco de lujo que incluye a la argentina Ailín Salas.
Llegué al Lido cuando todavía la bruma del mediodía se pegaba a las góndolas y ya se sentía ese rumor que precede a las funciones grandes, ese runrún que sube desde la fila y va trepando hasta las escaleras del Palazzo del Cinema. La primera proyección era una de esas que el festival guarda con celo: "Bucking Fastard", el nuevo film de Werner Herzog, con las hermanas Kate y Rooney Mara compartiendo por primera vez una pantalla, metidas en un mundo de fantasía que parece inventado y, a la vez, extrañamente verdadero. Orlando Bloom completa el trío protagónico y se llevó buena parte de los flashes de la alfombra roja, porque después de la función se quedó firmando autógrafos y sacándose fotos con el público como si fuera uno más de la tribuna.
Cuando se apagaron las luces y empezaron a rodar los créditos, el público se puso de pie y no aflojó: la ovación pasó los siete minutos, algo que en Venecia no se regala. Se escuchaban aplausos firmes, alguna que otra risa cómplice y un murmullo que iba creciendo como marea. Herzog, fiel a su estilo, miraba todo con esa calma suya de director que ya lo vio todo, mientras Kate y Rooney saludaban abrazadas. Bloom, más cerca de la salida, seguía contestando mensajes en el celular como si nada.
Un espionaje a la chilena
Pero la jornada no terminó ahí. Después llegó el turno de "Caballo salvaje nueve", la esperada película de Martin McDonagh, que vuelve a la competencia oficial por el León de Oro. El director anglo-irlandés se corrió del humor negro de sus films anteriores para meterse de lleno en una historia de espionaje ambientada en Chile durante el golpe de Estado de 1973, el año en que cayó asesinado el presidente Salvador Allende. La acción arranca en Santiago y termina en la Isla de Pascua, con dos agentes de la CIA recorriendo un país que se desmorona.
- John Malkovich, como uno de los agentes de la CIA.
- Sam Rockwell, su compañero de misión.
- Steve Buscemi, en uno de los papeles más esperados del elenco.
- Parker Posey, completando el cuadro.
- Mariana Di Girolamo, la cara chilena del elenco.
- Ailín Salas, actriz nacida en Brasil y radicada en Argentina, que pisó la alfombra roja junto al resto del equipo.
Salas caminó la alfombra roja previa a la proyección acompañada por Di Girolamo, Buscemi y el resto del elenco, en una de esas imágenes que Venecia sabe Coreografiar con precisión. La actriz, que viene creciendo en el cine argentino, se metió en un rodaje internacional que reconstruye uno de los capítulos más oscuros de la historia latinoamericana reciente, y lo hace de la mano de un director que suele mirar la violencia con bisturí fino.
Son dos películas que parecen no tener nada que ver y, sin embargo, terminan dialogando: las dos bucean en mundos cerrados, la primera en el universo íntimo de dos hermanas, la segunda en el clima enrarecido de un país intervenido. Las dos llegaron a Venecia con la expectativa por delante y salieron airosas. Una con siete minutos de aplausos todavía resonando en las paredes del Palazzo, la otra con la promesa de pelear por el León de Oro. Me fui caminando por el Lido pensando que, cuando el cine aprieta el acelerador así, uno vuelve a creer en eso de contar historias. Y como decía mi abuela Rosa, que en paz descanse, "mientras haya butacas llenas y luces apagándose, todavía hay esperanza". Hasta la próxima función.
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