Ser mamá y mamá al mismo tiempo: cómo funciona el método ROPA que permite compartir el embarazo entre dos mujeres
La técnica de reproducción asistida que reparte roles dentro de la pareja y que en Argentina ya eligieron Pamela Visciarelli y Mariana Blanco para traer al mundo a Juana y a Eva. El especialista Agustín Pasqualini explica cómo se evalúa quién aporta los óvulos y quién gesta.
La decisión más importante que enfrentan Pamela Visciarelli y Mariana Blanco cuando se sientan en el consultorio no es médica ni económica, sino profundamente íntima y compartida: quién de las dos va a aportar los óvulos y quién va a gestar. Esa conversación, que podría resumirse en una elección puntual, en realidad abre un proceso de evaluación médica, de deseos personales y de acuerdos de pareja que puede extenderse durante semanas, y que define cómo van a vivir la maternidad entre las dos. El método ROPA, que significa Recepción de Ovocitos de la Pareja, es la técnica que les permitió a ellas, como a muchas otras parejas de mujeres en la Argentina, atravesar juntas la experiencia de traer hijos al mundo.
Qué es el método ROPA y cómo se hace, según Agustín Pasqualini
El especialista en medicina reproductiva Agustín Pasqualini explicó que el método ROPA se realiza mediante una fecundación in vitro en la que una de las mujeres aporta los óvulos y la otra lleva adelante el embarazo. El procedimiento comienza con la estimulación de los ovarios de quien dona los óvulos para obtenerlos, luego se los fecunda en un laboratorio con semen de un donante y, una vez formado el embrión, se lo transfiere al útero de la pareja, que necesita una preparación endometrial previa. La técnica es la misma que se utiliza en otros tratamientos de fertilidad, pero con una particularidad que la vuelve singular: las dos mujeres participan corporalmente del proceso reproductivo, una desde el aporte genético y la otra desde la gestación.
“Algunas parejas eligen esta alternativa para participar las dos del proceso. En otras, la distribución de roles responde además a motivos médicos. La elección siempre combina los deseos de ambas con una evaluación médica individual.”Agustín Pasqualini, especialista en medicina reproductiva
Los criterios médicos para repartir los roles
- Para quien aporta los óvulos se evalúa la edad y la reserva ovárica, porque estos indicadores son los que definen la cantidad y la calidad de los ovocitos que se podrán obtener.
- Para quien va a gestar se revisa el estado de salud general, la historia ginecológica y obstétrica previa y las condiciones del útero, ya que todas estas variables inciden en la posibilidad de llevar adelante un embarazo sin complicaciones.
- Cuando las dos pueden asumir cualquiera de los roles desde lo biológico, entran en juego los deseos personales: cómo quiere vivir la maternidad cada una, si alguna siente la necesidad de gestar antes que la otra por una cuestión de edad o de proyecto de vida.
- La distribución de roles no es obligatoria ni automática, y puede modificarse de un embarazo a otro, como efectivamente ocurrió en la historia de Pamela y Mariana.
Pamela Visciarelli y Mariana Blanco conocieron esta posibilidad después de varios tratamientos que no habían logrado un embarazo. Su médica, Liliana Blanco, les propuso que Pamela aportara los óvulos y Mariana gestara, una indicación que cambió el rumbo del proceso. Hasta ese momento, Mariana había realizado los intentos con óvulos propios, un camino que no había funcionado. La pareja, además, ya había conversado sobre quién llevaría el primer embarazo: por la diferencia de edad, querían que Mariana tuviera esa experiencia antes que Pamela. Así, con ROPA nació Juana, y dos años más tarde, con los roles invertidos, Pamela gestó a Eva. Según relataron, ambos embarazos se consiguieron en la primera transferencia de cada tratamiento, algo que atribuyen tanto a la técnica como al acompañamiento médico recibido.
La experiencia también abrió conversaciones que excedieron el consultorio. Pamela recordó que, durante el embarazo de Mariana, algunas personas no comprendían qué lugar ocupaba ella en la familia, una pregunta que volvía una y otra vez en distintos ámbitos. Explicar que también era la mamá, que había aportado los óvulos y que estaba esperando a su hija junto a su pareja, se volvió parte de su vida cotidiana, y también una manera de hacer visible un modelo de familia que todavía resulta para muchos. Para ella, la llegada de Juana significó reconocer su maternidad sin haber atravesado un embarazo, un aprendizaje que completó cuando gestó a Eva y pudo vivenciar la espera desde su propio cuerpo. Lo que la comunidad de parejas que elige este método repite, y que Pamela y Mariana hicieron propio, es que la maternidad, cuando se comparte de esta manera, no se reparte en dos mitades: se construye entre las dos, con los mismos tiempos, los mismos deseos y el mismo lugar para cada una.
Lo que la comunidad de parejas que eligió ROPA repite, y que Pamela y Mariana hicieron propio, es que la maternidad, cuando se comparte de esta manera, no se reparte: se construye entre las dos.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Jujuy On