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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Señales cardíacas silenciosas en mujeres: cuándo un cansancio o una indigestión deberían encender la alerta

Una especialista británica enumera los síntomas atípicos que las mujeres suelen atribuir a otras causas y marca la frontera entre una consulta programada y una guardia. La menopausia y la confusión con hormonas o estrés aparecen como factores que retrasan el diagnóstico.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios · · lectura 3 min
Señales cardíacas silenciosas en mujeres: cuándo un cansancio o una indigestión deberían encender la alerta

Lo que para muchas mujeres parece una jornada larga, una comida pesada o el inicio de la menopausia puede esconder, en realidad, un pedido de auxilio del corazón. La cardióloga Shrilla Banerjee, consultora del Hospital London Bridge, viene advirtiendo en los últimos meses sobre un conjunto de señales que tienden a pasar inadvertidas en pacientes mujeres y que, si se las identifica a tiempo, permiten evitar desenlaces graves.

El patrón que sí justifica una consulta

Banerjee insiste en una regla simple: cualquier dolor, agotamiento o falta de aire que aparezca de manera reiterada durante un esfuerzo físico, sin una causa que lo explique, merece una consulta cardiológica. Subir escaleras, cargar bolsas, hacer la cama o caminar rápido pueden convertirse, según la especialista, en un termómetro confiable.

El malestar no siempre se localiza en el pecho. Puede ubicarse en la mandíbula, el cuello, los hombros, la espalda o en uno o ambos brazos. Cuando el corazón recibe menos oxígeno del que necesita, las señales dolorosas llegan a la médula espinal, que comparte conexiones con otras zonas del cuerpo, y el cerebro termina registrando la molestia en un hombro o en un brazo.

Las digestioness que engañan

La cardióloga recordó el caso de una paciente que llegaba a la consulta con eructos y malestar digestivo recurrente. El cuadro terminó en la colocación de stents tras un angiograma que mostró enfermedad coronaria severa. La pista para no confundirla con una cuestión gástrica: la acidez o la indigestión que aparece sin relación con lo que se comió o en horarios atípicos, como la madrugada.

  • Dolor o molestia en mandíbula, cuello, hombros, espalda o brazos, aunque no haya dolor de pecho.
  • Malestar digestivo, acidez o eructos que se repiten sin relación con las comidas o durante la noche.
  • Agotamiento intenso o falta de aire que se disparan con el esfuerzo físico cotidiano.
  • Sudores fríos, náuseas, mareos o sensación de pánico combinados con dolor en el pecho.
  • Dolor descripto como punzadas o pellizcos, y no necesariamente como una opresión.

Cuándo ir directo a la guardia

La especialista es categórica con un grupo de síntomas: si aparecen juntos, no hay que esperar un turno. Sudores fríos, náuseas, mareos o una sensación de pánico que se acompañan de dolor o molestia en el pecho son, para Banerjee, motivo suficiente para acudir a una guardia sin demora.

El cuadro se vuelve todavía más confuso después de la menopausia. La caída de estrógenos modifica la presión arterial, el colesterol y favorece la acumulación de grasa abdominal, lo que aumenta el riesgo cardiovascular. A eso se suma que sofocos, palpitaciones y cansancio suelen atribuirse a los cambios hormonales, y la consulta cardiológica termina postergándose. La recomendación concreta es sostener controles periódicos de presión y colesterol una vez atravesada esa etapa.

El punto de partida, entonces, es casi doméstico: prestar atención a las molestias, registrar si se repiten y anotar qué actividad las desencadenó. Llevar ese diario a la consulta puede ser la diferencia entre llegar a tiempo o llegar tarde, y eso, en materia de corazón, suele medirse en minutos.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios

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