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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Sangre, hermanas y un Berlín que ya no es el que conocimos: llega «City of Blood» a Disney+

Una distopía vampírica, una pandemia que partió Alemania al medio y dos hermanas criadas en mundos opuestos que vuelven a cruzarse. Recorremos la nueva serie de ocho episodios basada en la novela gráfica de Reinhard Kleist y Tobias O. Meißner.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval · · lectura 4 min
Sangre, hermanas y un Berlín que ya no es el que conocimos: llega «City of Blood» a Disney+

Me acuerdo de cuando era chica y mi vieja me llevaba a la biblioteca del barrio a buscar historietas. Eran otras épocas, claro, y nadie pensaba que un comic europeo podía terminar viajando hasta una plataforma de streaming. Pero acá estamos, sentados frente al televisor, mirando cómo una novela gráfica alemana se convierte en una de las apuestas más ambiciosas del año para Disney+. Se llama «City of Blood», tiene ocho episodios y la historia arranca con el reencuentro de dos hermanas que, siendo muy chicas, fueron separadas y crecieron cada una por su lado. La novela original, la que le dio forma a todo esto, lleva la firma de Reinhard Kleist y Tobias O. Meißner, dos autores con pedigree en el género.

A una la criaron con comodidades, con todo lo que el dinero puede comprar cuando el mundo se viene abajo. A la otra le tocó aprender a zafar sola, en una ciudad donde conseguir agua o encender una estufa ya era una odisea. Cuando la pantalla las pone cara a cara, una al lado de la otra, lo que se viene es una historia que mezcla el vínculo familiar con una distopía muy particular: un Berlín futuro donde los vampiros dejaron de ser mito de madrugada y pasaron a manejar negocios, política y todo lo que se les cruce.

Un mundo partido en dos, y una sangre que se compra y se vende

Para entender de qué va la serie hay que entender el mapa. Una pandemia se llevó puestos a millones de alemanes y el país quedó fragmentado en varios estados independientes, cada uno con sus propias reglas y sus propios problemas. Encima, el cambio climático terminó de complicar las cosas: Berlín soporta un calor extremo y lo que se ve en las calles es polvo, mugre y una sensación de que ya no queda mucho por perder. En ese escenario, la sangre se transformó en un bien tan escaso como el agua potable. Los vampiros la necesitan para vivir, no pueden pisar la calle de día y, como tienen el monopolio casi total de ese recurso, se convirtieron en uno de los motores del crimen organizado.

  • Bea, la hermana criada con lujos, conoce de cerca los negocios legales pero también los que se mueven en las sombras.
  • Phoebe, la hermana que aprendió a sobrevivir en la calle, sabe cómo funciona el trueque y la falta.
  • Los vampiros controlan buena parte del comercio ilegal de sangre y quieren meterse de lleno en la política.
  • Los sectores más ricos viven bajo grandes cúpulas con climatización, lejos del calor y del polvo que azotan la ciudad.
  • Los barrios populares, en cambio, pelean todos los días por acceder a servicios básicos como agua y electricidad.

La serie no se queda solo en la relación entre las dos protagonistas. Por el medio se cuelan otras líneas, otros personajes y otros conflictos: familias que se recomponen a los codazos, organizaciones criminales que se reparten el territorio y vecinos que intentan sobrevivir en los barrios más castigados. Los primeros capítulos se toman su tiempo para presentar el universo, dejan que uno se acomode en ese Berlín futuro y, recién después, empiezan a trenzar las historias hasta armar una madeja que combina lo íntimo con lo político.

Hay algo que me gusta particularmente de esta propuesta, y es que no se limita a mostrar vampiros como monstruos de película de terror. Los muestra como lo que serían en una sociedad como la que plantea la serie: actores económicos, piezas de un engranaje que funciona con sangre, plata y poder. El resultado es una historia de reencuentro familiar que, al mismo tiempo, funciona como una fantasía urbana atravesada por la escasez, por el calor que no afloja y por las desigualdades que se ven hasta en el tipo de casa donde a cada uno le toca dormir. Si te copa el vínculo entre las hermanas, te va a enganchar el costado humano. Si te copa el Berlín distópico con vampiros metidos en la política, también. Y si te copa todo junto, como me pasa a mí, entonces «City of Blood» tiene muchas chances de quedarse en tu pantalla un buen rato.

“La sangre se volvió un bien tan escaso como el agua potable, y los vampiros saben perfectamente cuánto vale.”La voz de la serie
MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval

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