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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Plagas en casa: por qué tapar el agujero no alcanza y cómo limpiar sin arriesgar la salud

Un responsable técnico de una empresa de control de plagas advierte que la espuma de poliuretano sola no frena a las ratas y ratones, repasa los errores domésticos más comunes y describe el procedimiento seguro para retirar excrementos sin levantar polvo contaminado.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios · · lectura 5 min
Plagas en casa: por qué tapar el agujero no alcanza y cómo limpiar sin arriesgar la salud

Les quiero contar algo que escuché esta semana y que me dejó pensando bastante, porque va contra una de esas creencias que repetimos sin cuestionar: cuando aparece un ratón en la casa, agarramos una espuma en aerosol, tapamos el agujero por donde creemos que entró y nos quedamos tranquilos. Resulta que ese trabajo, casi siempre, está incompleto. Me lo explicó con mucha claridad un responsable técnico de una empresa de control de plagas, que pidió reservar su nombre pero al que voy a llamar, a lo largo de esta nota, mi fuente principal, justamente porque es la voz autorizada sobre la que se ordena todo lo que sigue. La idea es repasar juntos qué materiales sirven de verdad para sellar los ingresos, qué hábitos de la vida cotidiana terminan convidando a los roedores sin que nos demos cuenta, por qué los trucos caseros que circulan por redes sociales no resuelven nada y, sobre todo, cuál es el procedimiento correcto para limpiar los restos de una infestación sin exponerse a un riesgo sanitario que mucha gente ni siquiera sabe que existe. Es un tema que parece menor hasta que aparece la plaga, y cuando aparece, cambia la rutina de toda la familia.

Selladores que funcionan y el error de confiarse con la espuma

Mi fuente fue muy directa con este punto, y me parece el más importante para empezar, porque es la base de todo lo demás. La espuma de poliuretano es, efectivamente, el sellador más usado para tapar agujeros en paredes, alrededor de cañerías y en la línea de los zócalos, pero tiene una limitación concreta que muchos usuarios desconocen: los roedores pueden roerla. Por eso, antes de aplicarla, conviene colocar en el orificio una barrera física de malla metálica o de lana de acero, que sí resiste la dentadura de ratas y ratones, y recién entonces cubrir con la masilla. Sin esa combinación, el trabajo queda a medias y los animales vuelven a entrar en cuestión de semanas o incluso de días, dependiendo del tamaño de la colonia que tengamos cerca.

Ahora bien, la conversación con mi fuente dejó en evidencia algo que a mí me resultó incómodo, porque reconocerlo implica revisar rutinas que uno cree virtuosas: una vivienda puede estar perfectamente ordenada y limpia y aun así sufrir una infestación si alguno de los accesos que solemos pasar por alto queda abierto. ¿Cuáles son esos accesos? Los burletes deteriorados bajo las puertas, la vegetación pegada a la fachada, las cajas de cartón apiladas en depósitos o garajes, las pequeñas fugas de agua que mantienen un entorno húmedo cerca de las paredes y, un detalle que suele mirarse en menos, los alimentos de mascotas que quedan al alcance durante la noche. Cada uno de esos puntos es una invitación silenciosa, y tapar el agujero visible no sirve de nada si dejamos la puerta de servicio abierta en otro lugar.

Por qué los remedios caseros no resuelven una infestación

Hay algo que me sigue sorprendiendo cada vez que lo repaso, y es la cantidad de soluciones caseras que circulan por redes sociales como si fueran infalibles. Mi fuente fue categórica al respecto y me parece importante compartirlo tal cual, porque en cuestiones de salud pública las medias verdades pueden costar caro. La menta y el vinagre, que aparecen en casi todos los listados virales, no repelen a los roedores de forma sostenida; el efecto, cuando existe, es transitorio y los animales se habitúan. Los dispositivos de ultrasonido, tan publicitados en ferias y tiendas online, no atraviesan paredes ni muebles, algo que cualquiera puede verificar empíricamente, y los roedores pueden acostumbrarse al estímulo sonoro con el paso de las semanas. Las trampas de resorte pueden capturar un ejemplar aislado, pero no controlan una infestación de fondo; y las trampas adhesivas, agregó mi fuente, generan sufrimiento innecesario en los animales sin resolver el foco del problema. Ninguna de estas alternativas reemplaza, entonces, el trabajo que sí importa: localizar los puntos de entrada y cerrarlos como corresponde.

  • Ventilar el ambiente durante al menos treinta minutos antes de ingresar al lugar donde hay excrementos.
  • Colocarse guantes resistentes y protección para las vías respiratorias,idealmente barbijo tipo N95 o superior.
  • Humedecer los excrementos y la zona contaminada con un desinfectante apropiado, esperar el tiempo de contacto que indique el producto y retirarlos con papel descartable, sin contacto directo.
  • Desechar el material utilizado en una bolsa cerrada y lavarse las manos y los guantes antes de retirar la protección respiratoria.
  • No barrer en seco y no usar aspiradora bajo ningún concepto, porque ambas acciones levantan polvo con partículas potencialmente infecciosas que se inhalan sin notarlo.

Limpieza segura y señales para llamar a un profesional

Lo que acabo de detallar en forma de lista es el procedimiento que recomienda mi fuente para retirar excrementos de ratón o de rata sin exponerse, y me pidió que lo difundiera con especial énfasis, porque en su experiencia la mayoría de las familias lo hace mal: agarran una escoba, barren y, sin saberlo, levantan al aire partículas que pueden portar microorganismos transmisores de enfermedades. Los roedores pueden contagiar a las personas a través de la orina, las heces y, en casos extremos, las mordeduras, y además suelen introducir en el domicilio parásitos como pulgas, garrapatas y ácaros que después se vuelven un problema aparte. Si después de limpiar los rastros vuelven a aparecer excrementos en el mismo lugar, o si se sospecha que el foco puede estar en la red de alcantarillado conectada a la vivienda, lo recomendable es recurrir a un servicio profesional de control de plagas, que cuente con personal capacitado y productos habilitados por la autoridad sanitaria correspondiente. La nota que armé con mi fuente es, en definitiva, una invitación a dejar de improvisar y a tomarse en serio un problema que, bien abordado, se resuelve; y mal atendido, puede volverse un riesgo serio para la salud de toda la familia.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios

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