Saltar al contenido
Jujuy OnJujuy On ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.542,50 +0,18%Riesgo país 648 pb +4,18%
VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Pipa: once playas, un barril como nombre y delfines que se sirven en bandeja

En el nordeste brasileño, un pueblo que nació de pescadores y surfistas se convirtió en destino de lectura fácil, con acantilados rojos, pozas naturales y precios que arrancan en 50 dólares la noche.

LS
Leandro SaadeTurismo · · lectura 3 min
Pipa: once playas, un barril como nombre y delfines que se sirven en bandeja

Dicen que los portugueses del siglo XVII divisaron desde la borda un acantilado con forma curva y pensaron en los barriles de madera que llevaban en la bodega. En portugués de Portugal, pipa es justamente eso: un barril. Y así, con esa imagen torera del vino y el mar, bautizaron al pueblo que hoy se codea con once playas distintas en el estado de Río Grande del Norte.

Pipa queda a poco más de una hora y media en auto desde Natal, la capital regional, y tiene vuelos directos desde Buenos Aires. Es el combo perfecto para el porteño haragán: bajás del avión, alquilás un auto o te tomás un transfer y, antes de que te des cuenta, estás mirando el Atlántico con una caipirinha en la mano.

Once playas, once perfiles distintos

La Praia do Amor es la postal obvia: vista desde el acantilado, la costa dibuja un corazón que justifica el nombre y explica la cantidad de cámaras apuntando al barranco. El oleaje ahí es de los más intensos del pueblo y por eso se llena de tablas de surf. La trampa es la escalera tallada en la roca: con marea alta queda tapada por el agua y solo se puede acceder caminando por la arena cuando el mar se retira. Dato clave para no quedar varado en lo alto.

Si lo tuyo es la calma, la Praia do Centro es la contracara: agua tranquila, pozas naturales que aparecen con la bajante y una hilera de barcos de pescadores que siguen laburando a la vista de los turistas. La Baía dos Golfinhos, en cambio, es el show obligado: los delfines se acercan a comer cerca de la orilla y se los ve sin pagar excursión ni guía. Literal, te sentás en la playa y la fauna viene sola.

Para el que se anima a moverse un poco más, cruzar en balsa hacia Tibau do Sul abre otro paisaje: dunas extensas, cajueiros entre los médanos y playas con nombres que suenan a conjuro. El paseo en buggy por ese litoral arranca en 85 dólares por vehículo (hasta cuatro personas) y puede estirarse a una versión de día completo por alrededor de 110. El ferry suma unos 2 dólares por persona, una bicoca si se reparten la cuenta.

Dónde dormir y qué comer

Los precios de alojamiento van de los 50 dólares la noche en las opciones más sencillas hasta los 400 en temporada alta. Hay donde elegir, pero conviene reservar con tiempo: Pipa creció sin perder del todo la escala humana, y eso significa que los lugares lindos vuelan.

La gastronomía local tiene su propio reloj: la mayoría de los locales abre recién a media tarde y reserva la mañana para el mar. La avenida Baía dos Golfinhos se transforma entonces en mesas al aire libre y música en vivo. El plato de referencia de la cocina potiguar, como se llama a la del Río Grande del Norte, es la moqueca: un guiso de pescado con leche de coco, dendê y ese punto lento que pide una jarra de cerveza bien fría al lado.

Consejo práctico del que firma: armá la estadía combinando dos o tres noches en Pipa con una noche en Natal para amortiguar el jet lag y no llegar directo a las dunas con cara de zombi. Y si podés, viajá fuera de enero y febrero: los precios bajan, las playas se respiran y los delfines siguen pasando a la misma hora, sin tarifa extra.

LS

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo