Peñarol le aguó la fiesta al campeón y arrancó su temporada 40 con un final a puro corazón
El Milrayitas derrotó 62-57 a Gimnasia de Comodoro en el Polideportivo Islas Malvinas, con un cierre donde la defensa y los libres de Basualdo terminaron de sellar el triunfo. Pérez Tapia y Jaime fueron claves en una noche que arrancó con muchas dudas desde el triple.
La imagen que se va a quedar de la primera fecha es clara: Iván Basualdo en la línea, con el Polideportivo Islas Malvinas en silencio y la pelota dentro. Dos libres que cerraron el 62-57 de Peñarol sobre Gimnasia de Comodoro Rivadavia, el último campeón de la Liga Nacional. Poco, pero suficiente. Porque en este deporte, a veces, ganar por cinco es lo mismo que ganar por veinte cuando se festeja en casa.
El Milrayitas arrancó su temporada número 40 consecutivo en la elite con un triunfo que no fue brillante pero sí convincente. Lo construyó en el tercer cuarto, lo sostuvo con dientes apretados en el último y lo selló con la sangre fría de Basualdo desde los libres. El equipo de Leandro Ramella sabe que estos partidos en octubre valen el doble: te dan aire y le meten presión al resto.
La defensa mandó, el triple no acompañó
Porque si algo dejó el debut es que este Peñarol va a vivir de su defensa y de los momentos individuales. Agustín Pérez Tapia terminó como máximo anotador con 16 puntos y bajó cuatro rebotes; Andrés Jaime aportó 12 puntos y ocho asistencias, y además se sacó de encima una racha tremenda con un triple en el momento justo, cuando el equipo llevaba un ridículo 1 de 19 desde el perímetro. Faltaban cuatro minutos, puso el 55-49 y el Poli respiró otra vez.
- Hasta el triple de Jaime a falta de 4 minutos, Peñarol registraba 1/19 en lanzamientos de tres puntos.
- Pérez Tapia fue el máximo anotador del partido con 16 puntos; Jaime firmó un doble-doble en puntos (12) y asistencias (8).
- El tercer cuarto fue el quiebre: parcial de 14-6 que llevó a Peñarol de la paridad a una ventaja de nueve (44-35).
- Gimnasia llegó a liderar en el segundo cuarto (la primera mitad terminó 30-29 para el local).
La comparación inevitable con el Lobo
Me llama la atención el parecido con aquella final del 89 que el Lobo ganó en el Luna Park: partidos chiquitos, mucho nervio y un final donde el que menos se equivoca festeja. No es lo mismo, claro. Pero a Peñarol le vino bien esa mística de equipo incómodo, de los que no te matan en el goleo pero te comen en el momento clave. Eso construyó Ramella en estos meses.
Cómo se cerró la noche y lo que viene
El tercer cuarto había sido el quiebre real. Peñarol pasó de la igualdad a una ventaja de nueve (44-35) con una ráfaga 14-6, con menos vértigo y más paciencia. Después la cosa se complicó, porque Gimnasia volvió a meterse a tres, hasta que apareció Basualdo para sentenciar desde la línea. Lo demás ya es historia de un viernes de octubre en Mar del Plata.
Por lo pronto, la Liga no esperó a nadie: Argentino de Junín le ganó 79-68 a Ferro en su cancha, e Instituto abrió su gira por Corrientes con un sólido 81-73 sobre San Martín, con Xavier Carreras como figura (19 puntos). El torneo ya arrancó y el Milrayitas ya dio el primer paso.
Próximo compromiso
Ahora Peñarol va por más en la segunda fecha, de visitante, y la próxima parada será nada menos que ante otro candidato. La cita con la fase regular sigue y el equipo de Ramella buscará confirmar que este arranque no fue casualidad.
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