Miyazaki, los pies descalzos y la filosofía del renacer: el director de FromSoftware rompe el silencio
Hidetaka Miyazaki desmiente el mito más comentado de la saga Soulslike y abre la puerta a la lectura simbólica de sus personajes: la ruina como camino y la oscuridad como antesala de un destello de esperanza.
Te confieso algo antes de arrancar: llevo años escuchando en mesas de bar, en foros y en sobremesas con amigos gamers la misma broma que sobrevive a cada lanzamiento de FromSoftware. "Miyazaki tiene fetiche con los pies", dice la gente, medio en chiste, medio en sospecha, mientras MaleniaBlade of Miquella avanza con sus prótesis que replican hasta el último dedo. La frase aparece siempre con una sonrisa cómplice, como si fuera un secreto a voces que nadie se anima a confirmar. Y de pronto, en una de esas ruedas de prensa donde las preguntas suelen ser técnicas y frías, el propio Hidetaka Miyazaki se sentó, se acomodó los anteojos y dijo, casi de pasada, lo que nadie esperaba escuchar: que ese rumor existe, que lo conoce, y que no, no es consciente de tener ninguna fijación personal con los pies de sus personajes femeninos.
La confesión inesperada del maestro de la oscuridad
"Hay un rumor de que tengo cierta fijación por los pies, pero honestamente no estoy seguro de dónde proviene", arrancó diciendo Miyazaki, con ese tono sereno que lo caracteriza cada vez que se anima a hablar de su proceso creativo. La cita resonó como un trueno suave en la comunidad de Dark Souls, Elden Ring y el resto de la saga Soulslike, porque durante años la observación acumuló evidencia visual imposible de ignorar. Ahí está la Maiden in Black de Demon's Souls, ahí están Priscilla en Dark Souls y Sister Friede en Dark Souls III, y por encima de todas Malenia, Espada de Miquella, en Elden Ring, cuyas piernas protésicas reproducen con una obsesión casi anatómica los dedos del pie. La repetición del patrón terminó convertida en meme y, como suele pasar en internet, el meme se volvió más fuerte que la conversación seria que podía darle contexto.
“Siento que más bien intento retratar algún aspecto de la naturaleza humana o de la existencia que resulta difícil de describir.”Hidetaka Miyazaki
Lo más interesante de su respuesta no fue la negación, sino el desvío. Miyazaki no se quedó en la anécdota: llevó la conversación hacia la pregunta que le habían hecho sobre las manos, otro símbolo obsesivo de su obra, y desde ahí saltó hacia el corazón filosófico de todo lo que construye junto a su equipo en FromSoftware. "Ciertos elementos pueden emerger de forma subconsciente, sin una planificación explícita", reconoció, como admitiendo que ni siquiera él tiene control absoluto sobre las imágenes que se le imponen cuando diseña un personaje o una criatura. Esa honestidad desordenada, casi sin querer, terminó siendo más elocuente que cualquier comunicado oficial.
Ruina y renacimiento, el corazón filosófico de The Duskbloods
- La elección estética no responde a una preferencia personal, sino a una búsqueda artística ligada a los ciclos de destrucción y renovación.
- El director reconoce que ciertos símbolos emergen de manera subconsciente durante el proceso creativo, sin planificación explícita.
- Si tiene que elegir entre un futuro brillante y uno oscuro, se inclina por el oscuro, porque allí encuentra el contraste necesario para la luz.
- La ruina y el deterioro en sus mundos funcionan como antesala de un destello fugaz y hermoso de renacimiento.
- The Duskbloods se perfila como una nueva exploración de esa dialéctica entre caída y esperanza que atraviesa toda su obra.
Me gusta imaginar a Miyazaki mientras dice estas cosas, sentado en algún estudio de Tokio, lejos del ruido de las redes y de los miles de memes que le dedican cada vez que aparece un personaje femenino sin zapatillas. Tiene algo de nuestra doña Elsa, la abuela de un pueblo del interior que cada vez que alguien le pregunta por qué hace las cosas como las hace, responde con una frase que parece simple y termina siendo un tratado. "Si explorás la ruina y el deterioro en esos mundos, también te permite explorar cierta oportunidad de renacimiento, y ese pequeño destello de luz o esperanza puede ser algo hermoso y fugaz", dijo, y esa frase podría perfectamente ser copla de carnaval, esa estrofa popular que repite un pueblo entero cuando algo lo atraviesa de verdad. La oscuridad no es un capricho estético, vendría a decirnos: es el fondo sin el cual la luz no se ve. Y los pies descalzos, quizás sin que él mismo lo sepa, terminan siendo parte de esa búsqueda por mostrar a un personaje arrojado al mundo, despojado, vulnerable, listo para empezar de nuevo. Con The Duskbloods en camino, lo que se abre no es un simple nuevo juego, sino otra vuelta de manija sobre esa pregunta que Miyazaki se hace desde hace más de una década: cómo contar la esperanza a través de la ruina. Y esa, te lo aseguro, es una pregunta que no tiene respuesta fácil.
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