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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Mate caliente o agua fresca: la hidratación se impone a la temperatura de la taza en jornadas sofocantes

Un especialista en bienestar explica por qué tomar una infusión caliente puede refrescar cuando el aire es seco y circula, y por qué pierde efecto en ambientes húmedos. La clave pasa por reponer líquidos y favorecer la evaporación del sudor.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios · · lectura 2 min
Mate caliente o agua fresca: la hidratación se impone a la temperatura de la taza en jornadas sofocantes

Me crucé con esta explicación del profesor John Tregoning mientras revisaba qué se dice, una y otra vez, sobre cómo bajar la térmica del cuerpo en pleno enero porteño, y la verdad es que el razonamiento termina siendo más sencillo de lo que parece, aunque conviene desgranarlo con calma para no quedarse con la frase suelta de que tomar algo caliente refresca, porque esa media verdad depende casi por completo del lugar donde uno está sentado con la taza en la mano.

La idea central que sostiene Tregoning es que cuando se ingiere un líquido a mayor temperatura que el cuerpo, en realidad se le está sumando calor al organismo, y al mismo tiempo se lo estimula a producir más sudor; entonces, si ese sudor consigue evaporarse, el balance final puede terminar siendo refrescante, porque la evaporación consume energía térmica desde la piel y devuelve al aire una parte del calor incorporado con la bebida.

Cuando el mate caliente sí ayuda y cuando no

  • En un ambiente seco y con buena circulación de aire, la transpiración se evaporea y la infusión caliente puede terminar enfriando el cuerpo, porque el calor que aporta la bebida queda compensado por el que se pierde a través de la piel.
  • En una habitación húmeda y sin ventilación, el sudor se acumula sobre la piel, empapa la ropa y no se evapora, de modo que el calor incorporado con la infusión termina sumando en vez de restar, y la sensación de agobio crece en lugar de bajar.
  • La humedad ambiente elevada dificulta la evaporación porque el aire ya está cargado de vapor de agua y no admite más, mientras que la falta de brisa o de ventilador deja una capa de aire húmedo pegada al cuerpo que traba el mecanismo.

A esta altura de la nota ya queda claro por qué el especialista insiste en que la prioridad no pasa por discutir si conviene una bebida fría o caliente, sino por sostener la reposición de líquidos a lo largo de toda la jornada sofocante, ya que la deshidratación es la que termina pasando factura cuando el calor aprieta de verdad y el cuerpo pierde más agua de la que recupera.

Así que la próxima vez que alguien me pregunte si sirve tomar un mate bien caliente en plena ola de calor, voy a responder con lo que aprendí de Tregoning: la temperatura de la taza tiene un papel secundario frente a la hidratación y a las condiciones del entorno, y la sensación de frescura inmediata que ofrece un vaso de agua fría no invalida el efecto enfriador que puede llegar a tener una infusión caliente, siempre que haya aire circulando y la piel pueda terminar el trabajo de evaporar ese sudor que la bebida se encarga de provocar.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios

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