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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Mariana Nannis, desde Marbella: "Cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá"

La exmujer de Claudio Caniggia habló por radio sobre la distancia que la separa de su hijo mayor, reconoció que lo extraña y reveló que aún no conoce a su nieta Venezia. En paralelo, alentó a Charlotte desde el reality y le prometió una pijamada en el Hotel Palace de Madrid.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval · · lectura 4 min
Mariana Nannis, desde Marbella: "Cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá"

A veces una madre se acostumbra a extrañar y, sin embargo, cada vez que lo nombra le tiembla la voz. Eso me pasó escuchando a Mariana Nannis por la radio, allá lejos, en su casa de Marbella, del otro lado del océano, mientras acá en Buenos Aires el ruido de la hinchada de un domingo a la tarde se mezcla con el ruido de las tapas del domingo a la noche. Yo la escuché y la entendí, porque una abuela de Pompeya, doña Elsa, me dijo una vez que ser madre es aprender a vivir con la puerta abierta y el corazón expuesto al viento, y eso fue exactamente lo que dijo Nannis: que la decisión de cruzar esa puerta no es de ella.

Una espera que lleva años

La distancia entre Mariana Nannis y Alexander, su hijo mayor, ya es una de esas historias que el periodismo del espectáculo cuenta y reconta cada verano, en cada nota de color, en cada programa de chimentos. Pero esta vez la palabra la llevó ella, sin gritos, sin escándalo, con la calma de quien ya bajó muchas veces al mismo pozo y sabe que abajo no hay monstruo, solo silencio. Con Alexander, yo qué sé, ahí está, es mi hijo, va a ser mi hijo siempre, tiró la frase, como quien tira una moneda al río para pedir un deseo que sabe que no se va a cumplir hoy.

“Cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá. ¿Qué madre no extraña a un hijo?”Mariana Nannis

Lo que más me golpeó de la charla fue la frase del extrañar, que ella pronunció sin vueltas, casi como una confesión: Obviamente que lo extraño, es mi hijo. Y no agregó rencor, no agregó reproche, no agregó fecha de pelea ni nombre de conflicto, porque, según parece, en esta historia no hubo un estallido puntual sino un irse alejando de a poco, como esas parejas que un día descubren que están en habitaciones separadas de la misma casa y ya no recuerdan cuándo fue la última vez que compartieron la mesa.

La nieta que todavía no abrazó

Pero hay un dato que a mí, como periodista, me parece el corazón de la nota, y que tal vez a muchos se les pase por arriba: Nannis todavía no conoce a Venezia, la hija de tres años que Alex tuvo con la bailarina Melody Luz. Sí, obvio, es mi nieta, obviamente quiero conocerla, dijo, y enseguida aclaró el margen que ella misma se impone: la conocerá el día que los demás me la quieran presentar. Otra vez la puerta abierta, otra vez la decisión delegada, otra vez la madre esperando que del otro lado alguien se anime a cruzar.

Charlotte, la hija del reality y la pijamada prometida

Con Charlotte, en cambio, la historia se cuenta en presente y hasta en futuro. Mientras su hija participa de un reality, Nannis se comunicó con ella y el mensaje, repetido como un mantra, fue uno solo: Tenés que ganar, Charlotte. Le pidió que aguante a todas las locas, que banque la convivencia, que no baje los brazos, y Charlotte le contestó con la frase que cualquier madre quiere escuchar de su hija: Siempre ganadora, mamá, como vos me enseñaste.

Al final de la charla, ya con la sonrisa más ancha, Nannis le hizo una promesa que suena a vacaciones de y a reconciliación postergada: Venite y hacemos pijamada en el Hotel Palace, en Madrid. Y le pidió, entre risas, que se acordara de llevar el trofeo: Traé la copa a Marbella. La imaginé a doña Elsa escuchando esto y diciendo, con esa voz de barrio que tienen las abuelas sabias: bueno, hija, mientras una puerta se abre, la otra se va cerrando despacio, y no hay apuro, porque el cariño verdadero no caduca en la góndola del supermercado ni en la pantalla del teléfono, espera en el mostrador, dobladito, hasta que alguien se anime a levantarlo. Por eso, me quedo con la frase que ella eligió para definir todo: cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá, que es, en criollo y en compla, la forma más vieja y más nueva de decir que una madre nunca se va del todo del umbral de su hijo.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval

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