Saltar al contenido
Jujuy OnJujuy On ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.542,50 +0,18%Riesgo país 648 pb +4,18%
VIE, 16 OCT 2026
Vida

La rutina que propone sostener los gestos del día a día después de los cincuenta

Subir una bolsa, pararse de una silla o alcanzar un estante son tareas que parecen simples, pero dependen de fuerza, equilibrio y movilidad. Un plan adaptado, con el aval de especialistas, puede marcar la diferencia para sostener la autonomía cotidiana a partir de los 50.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios · · lectura 4 min
La rutina que propone sostener los gestos del día a día después de los cincuenta

Levantarse de una silla con una bolsa en la mano, cargar las compras desde el auto hasta la cocina o estirarse para guardar la vajilla en el estante más alto son acciones que, en algún momento, pueden empezar a costar más de lo esperado. Detrás de cada una de esas tareas hay un trabajo silencioso de los músculos, los huesos y el sistema de equilibrio que, a partir de los cincuenta, empieza a dar señales de cansancio. Yo lo veo seguido en el consultorio y en el barrio: gente que descree de sí misma porque ya no puede hacer lo que hacía hace cinco años sin reparar en que el cuerpo necesita otro tipo de entrenamiento para sostener esos mismos gestos.

Por qué importa empezar antes de que el cuerpo lo pida

La pérdida de fuerza muscular es un proceso gradual que puede comenzar ya desde los treinta, aunque se perciba mucho más tarde, cuando aparecen las dificultades para cargar peso o para incorporarse de una silla. Después de los cincuenta, mantener la masa muscular y la densidad ósea se vuelve una herramienta concreta para conservar la autonomía y, así, resolver las actividades cotidianas sin necesidad de ayuda. El Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte recomienda trabajar la fuerza al menos dos veces por semana, con entre una y tres series de seis a quince repeticiones, siempre ajustando la elección de ejercicios y cargas a la condición física y a los antecedentes de salud de cada persona.Antes de arrancar cualquier plan, conviene pasar por una consulta con un profesional de la salud, sobre todo si hubo cirugías, lesiones o enfermedades preexistentes. Esa revisión previa no es un trámite burocrático: es la forma de asegurarse de que el cuerpo va a poder responder al estímulo sin sobresaltos.

Ejercicios pensados a partir de lo que se quiere seguir haciendo

El entrenador certificado Charlie Grundas lo dice con una fórmula simple: el entrenamiento debe pensarse a partir de los movimientos que se quieren sostener en la vida diaria. Por eso, una sentadilla con una pesa frente al pecho trabaja piernas, glúteos y abdomen, los músculos que participan al levantarse de una silla; el descenso debe llegar hasta una posición cómoda, sin forzar la articulación.Para recoger algo del piso, la mecánica correcta es llevar las caderas hacia atrás, con las rodillas ligeramente flexionadas. Ese patrón se entrena con el peso muerto rumano, que puede aprenderse sin carga antes de sumar una mancuerna o una pesa rusa. Para las acciones que piden elevar los brazos, como guardar platos en un estante, el press de hombros sentado permite trabajar la musculatura involucrada sin comprometer la zona lumbar.

  • Sentadilla con pesa al frente: trabaja piernas, glúteos y abdomen para pararse de una silla.
  • Peso muerto rumano: entrena la cadera y los isquiotibiales para agacharse y levantar objetos del piso.
  • Press de hombros sentado: fortalece deltoides y trapecios para alcanzar estantes altos.
  • Sentarse y levantarse del piso: combina fuerza, movilidad y control corporal en un solo gesto.
  • Posición de oso (bear hold): manos y puntas de los pies apoyadas, rodillas apenas elevadas, para sumar abdomen y equilibrio.

El equilibrio como pieza clave para evitar caídas

El equilibrio también forma parte de la autonomía y, muchas veces, se entrena menos de lo que debería. Sentarse en el suelo y volver a levantarse es un ejercicio completo, porque combina fuerza, movilidad y control corporal en una misma secuencia. Grundas sugiere empezar con tres a cinco repeticiones y ayudarse con las manos cuando haga falta; la meta progresiva puede ir reduciendo los apoyos, siempre sin forzar las articulaciones ni perder estabilidad.El entrenador certificado Will Hewitt, en tanto, señala que fortalecer el abdomen contribuye al equilibrio y puede disminuir el riesgo de caídas, una de las causas más frecuentes de pérdida de autonomía después de los cincuenta. Una opción concreta para trabajar esa zona es sostener la posición de oso: manos y puntas de los pies apoyadas en el piso, con las rodillas apenas elevadas del suelo, manteniendo el cuerpo alineado durante algunos segundos. Apoyar las manos sobre un banco firme es una alternativa para quienes todavía no se animan con el piso. La constancia, en estos casos, vale más que la intensidad: dos encuentros semanales bien hechos pueden ser el punto de partida para sostener, durante más años, esos gestos cotidianos que parecen menores y que, en realidad, son los que definen la independencia de cada persona.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo