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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

La noche del Gran Rex, la palabra de Yankelevich y un padre que no fue invitado

El productor salió a despejar una de las preguntas que más ruido hizo en las redes: por qué Darío Giordano estaba en el homenaje a Romina Yan. Lo que contó reconstruye una jornada que se recuerda con ternura y que, a la distancia, se releyó con otros ojos.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval · · lectura 4 min
La noche del Gran Rex, la palabra de Yankelevich y un padre que no fue invitado

Me acuerdo de esa noche de septiembre del 2018 como si la hubiera bajado de un cuaderno ajeno. El Gran Rex entero latiendo con la música de Romina, la pantalla de Diagonal Norte como un faro de lágrimas, y un público que se apretujaba para sentir cerca a una chica que se fue demasiado pronto. Yo estaba ahí, entre desconocidos que se abrazaban, y algo en el aire decía que aquella cita no iba a ser un show más: era un cumpleaños que le festejábamos a alguien que no podía soplar las velitas. Por eso, cuando hace unos días un video de Darío Giordano hablando con la prensa en la puerta del teatro volvió a circular, me volvió a esa esquina de la calle Corrientes, con el pasto sintético de la plaza y la gente coreando temas que eran de todos.

El productor Gustavo Yankelevich tomó la palabra y dejó las cosas en su lugar, con esa franqueza que le conozco de tantos años de camiseta puesta. Leí que algunos preguntan para qué lo invitamos, dijo. Y la frase, simple, fue casi un corte: nadie lo invitó. Lo que pasó, según contó, es que Azul Giordano tenía una participación prevista en el escenario y su padre fue quien la acompañó al teatro. Darío, en lugar de mandarla con otra persona, fue él. La llevó, la esperó y entonces dio la nota, resumió Yankelevich, como reconstruyendo una coreografía que no estaba en el guion.

El video que volvió, las palabras que dolieron

El material que se viralizó mostraba a Giordano hablando de sus hijos en plena calle, esa madrugada del 17 de septiembre. La difusión llegó en un momento delicado, después de que Valentín, el mayor de los varones, contó públicamente episodios de violencia que él y su hermano habrían atravesado con su padre. Por eso la frase de Yankelevich resonó con un peso extra: Habló como si los chicos hubieran estado felices viviendo con él. Lo veo y no lo puedo creer, reconoció el productor, al recordar que para ese entonces Franco y Valentín ya llevaban tres años viviendo con él.

El productor también recordó cómo se encendió la primera alarma, y en ese tramo aparece una de las figuras más respetadas del ambiente: la productora Cris Morena. Fue ella, contó, quien le mandó un mensaje que lo sacudió: Está pasando algo raro, prestale atención a los chicos. A partir de ahí, dijo, la historia cambió de tono. Franco le pidió irse a vivir con su abuelo y, cuando Yankelevich quiso entender por qué, el adolescente le contó que su padre lo había golpeado al enterarse de ese pedido.

“Si mediatizábamos este tema, los nenes no iban a lograr su objetivo, que era que me pudieran dar la tenencia a mí.”Gustavo Yankelevich

Una noche con nombre propio

  • ViveRo fue el espectáculo con el que la familia y el canal Telefe recordaron a Romina Yan en lo que habría sido su cumpleaños 44.
  • La puesta se hizo en el Teatro Gran Rex y se transmitió en vivo, con una pantalla gigante montada sobre Diagonal Norte para que el público pudiera seguir el show desde la calle.
  • Por el escenario pasaron Lali Espósito, Abel Pintos, Luciano Pereyra y Patricia Sosa, entre otros artistas que le pusieron voz a una noche atravesada por la emoción.
  • Los tres hijos de Romina subieron al escenario: Franco, Valentín y Azul Giordano, que fue la única de los hermanos que mantuvo el vínculo cotidiano con su padre.
  • Tras la denuncia y la intervención de la Justicia, los dos varones quedaron bajo el cuidado de Yankelevich, mientras la familia eligió no hacer pública la situación hasta que la causa avanzara.

Cuando uno repasa los nombres que pisaron ese escenario, aparece la foto completa de un homenaje que se pensó como un abrazo y terminó siendo algo más: un punto de inflexión. Giordano, según la versión del productor, no estaba ahí como invitado, sino como padre de una nena que cantaba por su mamá. Y ese detalle, que en cualquier otra circunstancia sería menor, hoy pesa como una de esas frases que se dicen en off y que después cambian el sentido de la escena. A mí, que esa noche lloré con desconocidos en una plaza, me queda la imagen de los tres chicos juntos, con sus voces todavía verdes, y la certeza de que detrás del brillo de las luces había un pueblo enorme haciendo guardia por la memoria de Romina. Porque así somos en el carnaval y en la vida: mientras alguien canta, el resto se queda a cuidar la ronda.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval

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