La IA ya no te cuenta el viaje: lo saca por vos
Meta presentó dos modelos nuevos que le permiten al asistente Muse reservar vuelos, mandar mails y completar compras sin pedirte permiso. Lo bueno y lo feo, en criollo.
Lo que faltaba: ahora la inteligencia artificial no solo te recomienda el hotel soñado, también te lo reserva. Meta acaba de largar al mundo dos modelos nuevos de la familia Muse, bautizados Wonder y Wonder Full, con una capacidad que hasta hace poco sonaba a ciencia ficción: ejecutar tareas de principio a fin. O sea, no te contestan dónde está el vuelo más barato a Bariloche; te lo compran.
Mark Zuckerberg los presentó como una clase de modelos mucho más grande y avanzada respecto de la generación anterior. Para los usuarios comunes y corrientes, lo concreto es lo que viene después: esos modelos van a alimentar al asistente Muse, que ya funciona en Estados Unidos desde septiembre y arrancó siendo la aplicación gratuita más descargada del App Store (después se enfrío un poco el entusiasmo, según Sensor Tower). La parte jugosa es que los suscriptores pagos van a ser los primeros en probar el chiche.
Qué puede hacer Muse en la práctica
- Reservar vuelos pidiéndole, por ejemplo, un pasaje a Córdoba para el viernes.
- Redactar y mandar mails sin que tengas que tocar el teclado.
- Completar compras en tiendas online como si fueras vos pero más rápido y sin hambre.
- Conectarse con servicios externos para ejecutar esas tareas de punta a punta.
La empresa Artificial Analysis, que se dedica a ponerle números al rendimiento de estos modelos, los puso entre los más eficientes del mercado. Meta viene invirtiendo hace más de un año una cantidad obscena de plata en refundir toda su área de inteligencia artificial, con la idea clara de pelearle de igual a igual a los laboratorios más pesados del rubro.
No están solos en la carrera. Muse compite con Dots, de OpenAI; Spark, de Google; y el asistente de la startup Instnict. La diferencia entre uno y otro se va a medir, en buena parte, por cuántos servicios externos pueda enchufar cada uno para hacer bien el trabajo sucio. Es decir, de nada sirve la IA más brillante del mundo si después no te puede cerrar la reserva en la página de la aerolínea.
Para Meta esto además es una cuestión de plata grande: Muse es la vía de ingresos por fuera de la publicidad, que hoy financia casi todo el aparato de la compañía. Según el material, la empresa proyecta inversiones de hasta 145.000 millones de dólares este año, con buena parte de esa guita empujada a infraestructura de inteligencia artificial. Es decir: la IA no es un gasto, es la apuesta a futuro de quien mueve el mundo digital.
La pregunta del millón
¿Estarías dispuesto a dejar que un asistente de IA gestione tus reservas o tus compras por su cuenta? Es el interrogante que deja flotando el anuncio. Del lado de las ventajas, te ahorrás el trance de pelearte con formularios y con páginas que se cuelgan; del otro, aparece el viejo y conocido espanto de delegar la tarjeta de crédito en un bot que, si se equivoca, te puede mandar de vacaciones a otro continente.
Consejo práctico para el que viaje: mientras estas herramientas no lleguen a la Argentina y se prueben a fondo, mejor seguir reservando uno mismo (o con la ayuda de una agencia de las de toda la vida). Y cuando lleguen, chequear dos veces cada confirmación: la IA puede ser la más inteligente del barrio, pero tu plata, hasta que se demuestre lo contrario, sigue siendo tuya.
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