La guitarra que ya le obedecía, la voz que todavía le cuesta: Felipe Fort se animó a cantar en cámara
El hijo de Ricardo Fort, que en febrero había mostrado un punteo con eléctrica, subió a sus historias un video cantando con criolla y les preguntó a sus seguidores qué podían aconsejarle. Entre la práctica y la consulta, una misma búsqueda.
Yo lo vi cantar y, la verdad, me dieron ganas de contarles lo que pasó en esa pantalla chica que se vuelve enorme cuando alguien se expone así. El que se sentó frente a la cámara fue Felipe Fort, el hijo de Ricardo Fort, ese pibe de 22 años que hace rato viene mostrándole a su gente cada paso que da, y esta vez decidió mostrar uno de los más íntimos: la primera vez que se grabó cantando. La escena fue en sus historias de Instagram: él, una guitarra criolla entre las manos, una canción romántica de fondo y un pedido que sonó a confesión.
Así lo escribió él mismo, con la naturalidad de quien todavía no se reconoce del todo en eso que está haciendo: "Primera vez cantando en cámara, todavía me cuesta pero quiero mejorar. ¿Alguna recomendación, gente?". La frase apareció sobre el video y dejó al descubierto algo que suele pasar cuando uno se anima por primera vez: las manos saben más que la garganta, y uno se banca mostrar lo que le sale bien antes que lo que todavía le da vergüenza.
De febrero a esta parte, una misma búsqueda
El antecedente estaba ahí, del otro lado del scroll. En febrero, Felipe ya había subido a la misma red social una sesión con guitarra eléctrica: primero un punteo, después unos acordes, y otra vez la misma pregunta final, "¿Algún consejo?". Lo que cambió ahora no fue el instrumento ni la actitud de pedir opiniones, sino que le sumó la voz a la grabación. Pasó de mostrarle a su comunidad cómo le iba con la guitarra a mostrarle cómo le iba cantando, y eso, para cualquiera que haya cantado alguna vez frente a una cámara, es otra cosa.
La canción que eligió habla de lo que pasa cuando alguien te conoce de verdad y te quiere igual, de esa cercanía que aparece en una relación amorosa cuando dos se bancan como son. Mientras la interpretaba, él mismo reconoció lo que todavía le cuesta: sostener la nota, llegar cómodo a los agudos, no trabarse con la letra. Pero la subió igual, y eso ya es mucho. Mi abuela Carmen decía que el que muestra lo que no le sale bien de verdad está aprendiendo, y algo de eso hay acá.
El debut sobre la pasarela, justamente en marzo de este año, lo había mostrado en otro escenario: el de modelo, con la marca Bulbenny llevando la pasarela a los vagones del subte porteño en una propuesta que mezcló prendas y performance. Ahora el escenario vuelve a cambiar, vuelve a ser su casa, vuelve a ser una guitarra, y vuelve a abrirse un capítulo nuevo en la vida de este pibe que no le tiene miedo a probar. Y yo me quedo pensando, mientras escribo esta nota, que cada vez que alguien se muestra aprendiendo de verdad en una red social, algo de lo que se rompe en esa pantalla se recompone del otro lado.
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