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VIE, 16 OCT 2026
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La escena que Eastwood filmó, guardó y nunca mostró: el final que Sin perdón se guardó para siempre

El guionista David Webb Peoples reveló que Clint Eastwood rodó un cierre alternativo con William Munny volviendo a su casa, mintiéndole a su hijo sobre la sangre derramada. La idea nació mirando a El padrino, y el propio Eastwood decidió tirarla abajo porque le parecía un golpe de más. Treinta y cuatro años después, ese material sigue perdido en algún cajón.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval · · lectura 4 min
La escena que Eastwood filmó, guardó y nunca mostró: el final que Sin perdón se guardó para siempre

Me acuerdo perfectamente la primera vez que vi Sin perdón, era una tarde de domingo en lo de un tío, en un pueblo chico de la provincia de Buenos Aires, y me quedé clavado en el sillón cuando William Munny le dice eso de que no se mata por nada bueno y que si alguien lo duda que venga a comprobarlo. Esa frase me parece una de las mejores salidas que tiene el cine de vaqueros, una de esas líneas que te quedan dando vueltas días enteros. Por eso, cuando me crucé con la historia de que Clint Eastwood había filmado una escena final completamente distinta y que después la había tirado a la basura, sentí que había que sentarse a contarla como se merece, porque cambia bastante la manera en que uno mira al personaje y al western entero.

La película se estrenó en 1992 y este año cumplió 34 vueltas al sol, nada menos que con cuatro premios Oscar en el bolsillo, incluyendo Mejor Película y Mejor Director para el propio Eastwood. Pero lo que casi nadie sabe es que la versión que el público vio en cines no fue la única que existió. El guionista David Webb Peoples, que venía trabajando el libreto desde principios de los ochenta, contó con detalle qué pasaba en ese final alternativo que el director llegó a rodar y que después mandó al archivo sin ar, ni siquiera como extra en los DVD o Blu-ray que después salieron a la venta.

Qué pasaba en la escena que se borró

En ese segmento que Eastwood incluyó en un primer montaje, Munny volvía a su casa y se reencontraba con sus hijos después de toda la matanza. El ambiente era tranquilo, de esos silencios densos que tiene el filme, hasta que el hijo mayor, Will Jr., notaba de golpe la nueva bonanza económica de la familia y le preguntaba al padre, sin demasiados rodeos, si había matado a alguien. La respuesta de Munny era un no seco, una mentira lisa y llana, y con esa mentira se cerraba el arco del personaje.

“Munny no dice maté a esos hijos de puta. Está avergonzado de lo que hizo.”David Webb Peoples, guionista de Sin perdón

La idea, según contó Peoples, no nació de la nada. El guionista tenía muy presente el final de El padrino, cuando Michael Corleone le miente a Kay sobre su participación en la masacre que lo terminó consagrando como jefe de la familia. La conexión entre las dos películas tiene además un costado casi de historieta: Francis Ford Coppola estuvo entre los candidatos a dirigir Sin perdón antes de que el proyecto terminara, para siempre, en manos de Eastwood. Una de esas cosas que si te las cuentan en un bar parecen inventadas, pero están ahí, documentadas.

  • Will Munny regresaba a su hogar y se reencontraba con sus hijos después de la violencia.
  • El hijo mayor percibía el cambio económico y le preguntaba si había matado a alguien.
  • Munny respondía que no, cerrando el arco del personaje con una mentira.
  • Eastwood la describió como un golpe de más y decidió no usarla.
  • El material nunca fue publicado y Peoples admitió no saber dónde está hoy.

Lo más fuerte de todo es la explicación que el propio Eastwood le dio a Peoples para cortarla de raíz. Le dijo, así, nomás, que le parecía un golpe de más, que la escena sumaba algo que la película no necesitaba. El director, que venía masticando el proyecto desde hacía casi diez años, porque había comprado los derechos del guion a comienzos de los ochenta y esperaba el momento justo para meterse en la piel de Munny, confió en ese instinto y la sacó del corte final. El fragmento rodado nunca vio la luz y ni siquiera apareció en las ediciones físicas, así que es uno de esos misterios chiquitos del cine que uno se lleva puesto a la tumba, como una canción que se sabe que existe pero que nadie escuchó.

A mí, si me preguntan en confianza, me gusta más el cierre que Eastwood eligió, el de la frase célebre, el del pistolero viejo que se planta frente a todos y dice que no se mata por nada bueno. Esa versión deja a Munny entero, de una pieza, con todas sus contradicciones a la vista, sin necesidad de explicarlo demasiado. Pero también entiendo que la escena borrada tenía su poésie, su cosa de western crepuscular, y que dejaba al personaje todavía más humano, más parecido a cualquiera de nosotros cuando le miente a un hijo para protegerlo. Eastwood habrá tenido sus razones, y suele tenerlas, pero uno no puede dejar de preguntarse cómo habría envejecido ese otro final en la memoria de la gente. Como me decía la abuela Teresa, que de cine sabía más que cualquiera: las películas grandes son las que te dejan pensando qué habría pasado si el director hubiera elegido otro camino. Y esta, claramente, es una de esas.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval

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