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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

La bola negra llega al cine: lo que Calvo y Ambrossi imaginaron a partir del manuscrito truncado de Lorca

Los directores españoles convierten en película los cuatro folios que Federico García Lorca dejó sin terminar antes de su asesinato en 1936. El relato imagina el derrotero de Carlos, un joven granadino que soñaba con entrar a un casino y que la votación de unas bolas podía dejar afuera.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval · · lectura 4 min
La bola negra llega al cine: lo que Calvo y Ambrossi imaginaron a partir del manuscrito truncado de Lorca

A veces uno se cruza con una noticia y siente que está parada ahí, esperando, desde hace casi noventa años. Me pasó cuando leí que Javier Calvo y Javier Ambrossi habían llevado al cine La bola negra, esa obra que Federico García Lorca dejó a medio escribir, con apenas cuatro páginas conservadas, y que ahora vuelve a caminar gracias a una película que se atreve a preguntarse qué hubiera pasado si el poeta hubiera alcanzado a terminarla. La propuesta me interpeló de entrada, porque no se trata de un documental ni de una reconstrucción arqueológica: es, como ellos mismos lo definen, un qué hubiese sido si, una versión posible de una historia que el franquismo se llevó junto con la vida de su autor en 1936, cuando Lorca tenía 38 años.

Un manuscrito guardado como reliquia

El material de partida es finito y, a la vez, enorme en significación. Calvo y Ambrossi trabajaron con esas cuatro páginas que sobreviven, con el elenco de personajes que Lorca había proyectado —hasta 36, entre familiares y amigos del protagonista— y con un archivo más íntimo: las cartas del dramaturgo y los recuerdos de quienes lo escucharon contar cómo seguía la historia. Una de esas voces es la del dramaturgo Cipriano Rivas Cherif, a quien el propio Lorca le explicó el argumento central antes de escribirlo. Ese rompecabezas de voces y papeles fue el andamiaje que los directores españoles usaron para escribir los tramos que faltan.

La trama que Lorca tenía en la cabeza tenía a Carlos como protagonista, un muchacho de Granada que quería ser admitido en un casino. La decisión se tomaba con una votación de bolas, y si predominaban las negras, el joven quedaba afuera. El motivo previsto para ese rechazo era su homosexualidad, aunque el fragmento que se conserva no lo diga de manera explícita: apenas asoma una conversación entre Carlos y su hermana que los cineastas decidieron mantener tal cual en la película, como una manera de dejar respirar la voz del poeta antes de hacerse cargo del relato. El manuscrito original, dicho sea de paso, se guarda en un recinto blindado a 21 grados, junto con otros textos del autor, como quien custodia una llama que no quiere que se apague.

Una continuación que imagina, no que fabula

Lo que más me gusta de esta película, y se lo escuché decir a los propios directores, es que no pretende suplantar a Lorca ni cerrar su obra con un lazo impostado. La continuación que escribieron Calvo y Ambrossi se apoya en los personajes previstos, en las cartas, en los testimonios de conversaciones, pero deja claro que es una versión posible, no un final escrito por el autor. Esa honestidad me parece clave en un país como el nuestro, donde tantas veces vemos títulos que prometen la última palabra de un autor y terminan siendo otra cosa. Acá, en cambio, la honestidad está en el propio gesto de decir esto es un qué hubiese sido si, y dejar que el espectador se quede con la pregunta abierta.

“Todo es un qué hubiese sido si.”Javier Calvo y Javier Ambrossi
  • El punto de partida son cuatro páginas de un manuscrito que Lorca dejó inconcluso antes de su asesinato en 1936.
  • La historia prevista giraba en torno a Carlos, un joven granadino que buscaba ser admitido en un casino mediante una votación con bolas.
  • El motivo del rechazo era su homosexualidad, según le explicó el propio Lorca al dramaturgo Cipriano Rivas Cherif.
  • La película incorpora la conversación entre Carlos y su hermana que aparece en el fragmento conservado.
  • Calvo y Ambrossi se apoyaron en cartas del autor y en recuerdos de amigos para imaginar los tramos que faltan.

Me quedo pensando en qué busca cada uno cuando se sienta a ver una película que retoma una obra inconclusa. A mí, que vengo de una provincia del norte y que de chica escuchaba a mi abuela Carmen repetir versos de memoria mientras pelaba papas, me pasa que estas películas me permiten sentir que el hilo no se cortó del todo, que alguien lo recoge con cuidado y lo teje un poco más allá. Calvo y Ambrossi no terminan La bola negra: la extienden, la dejan respirar en otro idioma y, sobre todo, la devuelven a la mesa para que hablemos de Carlos, de Granada, de unas bolas negras y de un poeta al que todavía le debemos muchas conversaciones. Como me dijo una vez un músico carnavalero al que le tengo mucho cariño, mientras probaba un redoblante nuevo: hay cosas que no se acaban, se transforman. Y a veces, de tanto transformarse, terminan volviendo.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval

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