La bola negra, la película de Calvo y Ambrossi que cruzó festivales y ahora se asoma en las salas españolas
Después de levantar el premio del público en Toronto y el de dirección en Cannes, el filme elegido por España para competir por el Oscar llega el 25 de septiembre a los cines. Sus directores cuentan por qué esta historia les pesa en lo personal y por qué sienten que el público la hizo propia.
Lo confieso de entrada: me acerqué a esta nota pensando que iba a escribir sobre una fecha de estreno y nada más, y terminé quedándome a conversar conmigo misma sobre eso que los directores dicen cuando hablan de su película, esa cosa de que es profundamente personal y que al mismo tiempo lleva un mensaje sobre la importancia de expresar quién sos. Y la verdad es que pocas veces una definición tan corta de una película suena tan honesta como cuando la escuchás decirla a quien la hizo con las manos y con el alma.
Un recorrido que arrancó lejos de la cartelera
La bola negra, la nueva película de Javier Calvo y Javier Ambrossi, no apareció en los cines españoles de un día para el otro. Antes de pisar la cartelera, el filme hizo un viaje largo por festivales que suele ser la mejor tarjeta de presentación posible para cualquier película que quiera tomarse en serio. Y los números, en este caso, le dan la razón.
- Premio del público en el Festival de Toronto, uno de los termómetros más finos que tiene el circuito internacional para medir qué historias le hablan de verdad a la gente que paga una entrada.
- Premio a mejor dirección en el Festival de Cannes, donde Calvo y Ambrossi fueron reconocidos por el pulso con el que armaron esta propuesta.
- Selección oficial como representante de España en la categoría de mejor película internacional de la 99ª edición de los premios Oscar, un lugar de larguísima tradición que no es lo mismo que una nominación, pero que ya marca un antes y un después en la vida de cualquier película.
Lo que dijeron los directores, palabra por palabra
“Es una película profundamente personal, pero también lleva un mensaje sobre la importancia y la necesidad de expresar quién eres. Saber que el público ha conectado con ella y la ha hecho suya es el mayor regalo que podíamos recibir. Muchas gracias.”Javier Calvo y Javier Ambrossi
Hay algo que me gusta mucho de ese fragmento, y es que los directores no se refugian en lo técnico ni en lo decoroso: van directo a lo que les importa, que es contar una historia y que alguien del otro lado de la pantalla la reconozca como propia. En una época donde sobran los discursos grandilocuentes sobre el cine y faltan las palabras simples, ese tono cercano, casi de confesión, le hace honor al título de la película: una bola negra que cae sin pedir permiso y que, cuando toca el suelo, ya no se puede esconder.
Qué significa ser la elegida para los Oscar (y qué no)
Acá vale la pena hacer una pausa, porque la elección de La bola negra como representante de España para la categoría internacional de la 99ª edición de los premios Oscar es un dato que se presta a confusión y conviene leerlo con cuidado. Que una película sea seleccionada por su país no la convierte automáticamente en nominada por la Academia de Hollywood, sino que la incorpora al proceso de competencia por ese lugar. La diferencia es sutil pero importante: el camino hacia la nominations todavía tiene varias instancias por delante, y el recorrido del filme, que ya incluyó la selección española y ahora suma el estreno comercial en España, seguirá escribiéndose en las próximas semanas.
Por lo pronto, lo concreto y lo que ya está confirmado es que el 25 de septiembre las salas españolas abren sus puertas para que el público de a pie, el que saca la entrada un sábado a la noche y se sienta en la butaca sin haber pasado antes por ningún festival, pueda ver con sus propios ojos qué vio Toronto, qué reconoció Cannes y por qué esta historia terminó sonando como candidata para representar a todo un país en la carrera por un Oscar. Y mientras el calendario avanza hacia esa fecha, queda flotando una pregunta simple pero inevitable, de esas que uno se hace en la cola del cine: a la hora de elegir una película para ver en la sala, qué pesa más, si los premios que lleva acumulados o la historia que te está esperando adentro.
Porque al final, como decía una abuela carnavalera que conozco, las películas son como las comparsas: pueden llegar con todos los premios del mundo debajo del brazo, pero lo que de verdad importa es cuando la gente se para a mirarlas y, aun sin decir nada, se queda.
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