Independiable: el Rojo se desangró en el mercado y se quedó sin reemplazos
Vendió a Ávalos, Lomónaco y Gutiérrez para pagar viejas deudas y cerró el libro de pases sin una sola cara nueva. El equipo de Vaccari quedó más flaco justo cuando la competencia ya empezó a rodar.
La pelota todavía estaba adentro del área cuando el Rojo ya había perdido al que la empujaba. Ávalos, Lomónaco y Gutiérrez se fueron en cuestión de días, y lo que entró en la caja no se usó para traer reemplazos: se usó para apagar incendios viejos.
Tres apellidos, tres agujeros
Ávalos terminó en Olimpia por 950.000 dólares limpios. Ese número no es caprichoso: incluye la tercera cuota de Zabala, un porcentaje de la cuarta y compromisos pendientes con el propio delantero. O sea, venta para pagar deuda, no para reforzarse.
Lomónaco, en cambio, se fue a Elche por 5,5 millones de dólares. Suena grande, pero la plata ni siquiera quedó en Avellaneda: sirvió para cancelar lo que se le debía al club español por Marcone y para darle el porcentaje correspondiente a Bragantino, que todavía tenía parte del pase.
El tercero fue Gutiérrez, la figura ofensiva del Rojo en el tramo caliente del torneo. Se fue, y punto. Sin cláusula, sin reemplazo, sin anuncio de nada que venga a llenar el vacío.
- Gabriel Ávalos a Olimpia de Paraguay por 950.000 dólares, con el pago incluido de cuotas pendientes por Zabala.
- Kevin Lomónaco a Elche de España por 5,5 millones de dólares, usados para saldar la deuda por Marcone y pagar el porcentaje de Bragantino.
- Patricio Gutiérrez se marchó al fútbol chileno sin que se conozca oficialmente el destino ni el monto de la operación.
Un patrón que se repite
Lo de esta ventana no fue un accidente, fue casi una marca registrada. Felipe Loyola se fue a Pisa con obligación de compra de 5,5 millones de euros por el 70% del pase, atada a cinco partidos. Sergio Barreto terminó en Pachuca. Cada operación, más o menos, sirvió para lo mismo: cumplirle a otros clubes antes que al propio.
Así, el Rojo se presenta a lo que queda del campeonato con un plantel más corto en ataque y en defensa, sin los ingresos de la pretemporada y con el cuerpo técnico obligado a reinventarse con lo que tiene. La próxima parada ya está en el calendario y no espera a nadie.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Jujuy On