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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Garbanzos con zamburiñas: el guiso de lata que salva una cena en 30 minutos

Una receta sin vueltas, con conservas como protagonistas, que se cocina en menos de media hora y deja la cocina oliendo a puerto.

LS
Leandro SaadeTurismo · · lectura 3 min
Garbanzos con zamburiñas: el guiso de lata que salva una cena en 30 minutos

Hay una postal turística clásica: Galicia de fondo, mariscos al frente y alguien cocinando con una lata en la mano. Bueno, este plato es exactamente eso, pero sin necesidad de cruzar el Atlántico. Garbanzos con zamburiñas, un guiso que se prepara con dos ingredientes que ya vienen listos de la góndola del súper y que, en serio, lo resolvés antes de que tu serie de streaming termine el opening.

El truco está en no pasarte de rosca con el fuego. Las zamburiñas vienen cocidas en su salsa de vieira, así que meterlas a la olla como si fueran un trozo de carne es el camino directo a comer goma. Dos minutos, calor suave, y listo: que se entibien, mezclen su jugo con los garbanzos y se queden ahí, tiernas como tienen que estar.

Lo que necesitás antes de empezar

  • Una lata de zamburiñas en salsa de vieira (el precio ronda los 4.500 a 7.000 pesos en supermercados argentinos, depende de la marca).
  • Un pote de garbanzos cocidos, de los que vienen listos para usar.
  • Cebolla, ajo, tomate rallado, aceite de oliva, comino, laurel y pimentón dulce.
  • Un chorrito de vino blanco (el que tengas en la heladera, no hace falta que sea un albariño de colección).
  • Agua o caldo para ajustar la cocción.

La cocina, paso a paso

Arrancás con la cebolla en aceite de oliva a fuego bajo, esperando que se ablande sin apurarla. Cuando está transparente, sumás el ajo picado y dejás que largue aroma. Ahí va el tomate rallado, que se queda al fuego hasta que pierda el agua y concentre sabor. Sobre esa base volcás el vino blanco y esperás un par de minutos a que evapore el alcohol.

Entran entonces el comino, la hoja de laurel y el pimentón dulce. Revolvés, sumás los garbanzos con un poco de agua o caldo, y cocinás unos minutos a fuego medio para que la legumbre tome todo el sabor de la base. Recién en el final, cuando los garbanzos ya están en su punto, agregás las zamburiñas con la salsa de la lata. Calor bajo, dos minutos, y apagás el fuego.

El detalle que marca la diferencia es el aderezo: ajo y perejil bien picados mezclados con aceite de oliva virgen extra. Se vuelca encima del guiso al servir, en crudo, y aporta frescura sin pedirte otra cocción.

Cómo lo servís y con qué lo acompañás

Se come solo, con cuchara y pan para no dejar nada de salsa en el plato. Si querés sumar una bebida, la sugerencia clásica es un vino blanco con algo de acidez: en Galicia tiran por un albariño, pero acá te sirve cualquier blanco fresco que tengas a mano, que tampoco vamos a hacer un máster en sommelería para un plato de entre semana.

Consejo práctico para el que viaja (o el que llega tarde a casa): tené siempre una lata de zamburiñas y un pote de garbanzos en la alacena. Es la diferencia entre cenar bien y pedir una pizza con culpa. Y de paso, si te animás, probá variantes con mejillones o almejas en lata: la lógica es la misma y el resultado, también.

LS

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