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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

El viaje de un chico que se subió a un tren soñado: llega a Buenos Aires la película que Ferro y Vignale filmaron juntos

Después de pasar por la Berlinale, San Sebastián, el BAFICI y Nueva York, El tren fluvial se presenta en la Sala Leopoldo Lugones y en el Malba. Es la opera prima de Lorenzo Ferro, compartida con Lucas Vignale, que murió en junio y a quien el filme le quedó como un último abrazo.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval · · lectura 4 min
El viaje de un chico que se subió a un tren soñado: llega a Buenos Aires la película que Ferro y Vignale filmaron juntos

A veces uno se entera de una película por la tristeza que la rodea antes que por la película misma. Eso me pasó con El tren fluvial, que llega por estos días a las salas porteñas con una historia sencilla debajo del brazo y un vacío enorme en el equipo. La dirigieron Lorenzo Toto Ferro y Lucas Vignale, y la noticia de la proyección porteña llegó apenas unas semanas después de que se supiera que Vignale ya no iba a poder acompañarla nunca más. Eso, claro, cambia la manera en que uno se sienta en la butaca.

La película se podrá ver desde el 8 de octubre en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín y desde el 10 en el Malba, después de un recorrido internacional que arranca en la Berlinale y pasa por el Festival de Uruguay, por San Sebastián, por el BAFICI –donde recibió una mención especial de FEISAL– y por Nueva York, donde Ferro y Vignale la presentaron juntos en el ciclo New Directors/New Films, organizado por el MoMA y Film at Lincoln Center. Es la opera prima de Ferro como director de largometrajes, un trabajo que también firma como coguionista y que comparte con su socio y amigo desde la primera idea.

Un chico, un tren y una ciudad vista en celuloide

En el centro del relato está Milo, un nene de nueve años que practica malambo y carga con las expectativas de una familia que lo imagina brillando en los escenarios como bailarín. Pero lo que a él se le da por hacer es otra cosa: subirse a un tren y conocer Buenos Aires, una ciudad que sólo conoce a través del cine. Entonces decide viajar solo, en esa edad en la que todavía se puede cruzar el mundo sin que la prudencia te gane la pulseada.

Alguien que vea la película desde afuera puede preguntarse de dónde salió el personaje. Lo cuento porque ayuda a entender cómo se hizo: Ferro y Vignale conocieron al protagonista, Milo Barría, en General Madariago, mientras trabajaban en otro proyecto. El pibe tenía ocho años y bailaba malambo, y de ese encuentro la película tomó cosas que fueron a parar tal cual al guion. Su relación con la danza quedó adentro, y también una idea sobre los trenes que acercó el propio chico, contada como se la cuentan los chicos: con entusiasmo y con un misterio que los grandes no terminamos de entender. Lo dijo Toto Ferro y conviene prestarle atención al detalle. Acompañan a Milo en el elenco Rita Pauls, Mariano Barría y Fabián Casas.

Una película que se iba escribiendo de noche, en el hotel

Lo que más me gusta de lo que contaron los directores sobre el rodaje tiene que ver con la intimidad del proceso. Ferro recordó que el equipo compartía hotel, que por la noche se juntaban a charlar sobre las escenas, que revisaban lo grabado antes de armar la jornada siguiente y que muchas veces de esas conversaciones salían escenas nuevas. Es una forma de trabajar que se nota en la película, porque la historia respira como si se hubiera hecho al paso de lo que iba apareciendo. Con Milo, además, alternaban las tomas con juegos e iban buscando distintas maneras de sostener el interés de un nene de ocho años al que le estaban pidiendo algo enorme: portar una historia entera.

Lucas Vignale, la sombra que también es luz

Hay un nombre que vuelve cada vez que uno pregunta por El tren fluvial y que ahora se dice con un nudo en la garganta. Lucas Vignale murió el 14 de junio, a los 28 años, en un choque de dos helicópteros en Río de Janeiro. Días antes había estado con Ferro en Nueva York, defendiendo la película en una de las mecas del cine. Para Ferro, seguir llevando la película a las salas es, en sus propias palabras, una manera de mantener vivo algo de lo que fue. Uno entiende esa frase como quien entiende una copla: no necesita demasiada explicación.

A mí, que me crié entre funciones de cine club y veredas de pueblo, se me ocurre que El tren fluvial conversa con una pregunta muy de acá: qué les interesa encontrar en una película sobre la infancia a los que peinamos canas o empezamos a peinarlas. La respuesta, creo, hay que ir a buscarla a la sala. Y si puede ser, en buena compañía, porque hay películas a las que uno les hace el aguante y esta, ahora, lo necesita más que nunca.

“Seguir mostrando la película es una manera de mantener vivo algo de lo que fue.”Lorenzo Toto Ferro
MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval

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