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VIE, 16 OCT 2026
Vida

El suicidio se instala como primera causa de muerte entre los jóvenes argentinos y obliga a mirar las señales que el entorno suele pasar por alto

Las cifras se dispararon un 57,7 por ciento entre 2017 y 2025 y el fenómeno atraviesa a adolescentes y adultos jóvenes de todo el país. La psicóloga María Fernanda Azcoitía, directora del Centro de Asistencia al Suicida de Buenos Aires, advierte que el proceso nunca es repentino y que familiares, docentes y compañeros de trabajo tienen en sus manos la posibilidad de advertir a tiempo ciertos cambios de conducta si aprenden a escuchar de otra manera.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios · · lectura 2 min
El suicidio se instala como primera causa de muerte entre los jóvenes argentinos y obliga a mirar las señales que el entorno suele pasar por alto

En la Argentina, 5.209 personas murieron por suicidio durante 2025, una cifra que duele por sí misma pero que cobra otra dimensión cuando se la compara con los 3.304 casos registrados ocho años antes, en 2017, porque revela un crecimiento del 57,7 por ciento que no admite lecturas tibias ni respuestas improvisadas, y que ubica al suicidio como la primera causa de muerte entre los 15 y los 34 años, por encima incluso de los accidentes de tránsito, ese flagelo que durante décadas pareció inseparable de la juventud y que hoy ha sido desplazado por uno todavía más silencioso y más devastador para las familias y para el conjunto de la sociedad.

La tasa nacional pasó de 8,2 a 11,8 casos cada 100.000 habitantes en ese mismo período, un salto que no puede desligarse de lo que dejó la pandemia en quienes transitaban la escuela secundaria durante el aislamiento social, y que la psicóloga María Fernanda Azcoitía, directora del Centro de Asistencia al Suicida de Buenos Aires, describe con una preocupación que se le nota en cada frase: para algunos jóvenes que ya tenían dificultades para vincularse, el regreso a la presencialidad implicó enfrentar de golpe exigencias para las que no tenían recursos emocionales desarrollados, y ese desajuste, acumulado y muchas veces invisibilizado, se convirtió en terreno fértil para el sufrimiento más extremo.

Una explicación multicausal que no admite simplificaciones

“El suicidio siempre es multicausal, nunca hay una sola razón.”María Fernanda Azcoitía, directora del Centro de Asistencia al Suicida de Buenos Aires

Azcoitía es enfática a la hora de rechazar cualquier explicación reduccionista, porque asegura que en cada caso se combinan factores psicológicos, relacionales, familiares y biológicos que se entrelazan de manera compleja, y aunque el deterioro económico, una ruptura amorosa o un conflicto escolar pueden formar parte del contexto, ninguno de esos elementos por sí solo alcanza para explicar una muerte, y esa es precisamente la trampa en la que suele caer el entorno cuando busca un culpable externo en lugar de detenerse a mirar el cuadro completo.

Las señales que el entorno puede aprender a leer

Sobre las redes sociales, la especialista evita el rechazo simplista pero igual deja una advertencia que conviene tener presente, porque cuando esas plataformas se convierten en el único canal de comunicación y desplazan a los vínculos presenciales, el riesgo se multiplica, sobre todo en personas que ya cargaban una vulnerabilidad previa, y ese es un punto donde la mirada adulta, la de madres, padres, docentes y compañeros de trabajo, puede marcar la diferencia entre advertir a tiempo y llegar tarde, porque Azcoitía subraya que el proceso nunca ocurre de un día para otro y que siempre, siempre, hay señales que el entorno cercano está en condiciones de detectar si se toma el trabajo de observar y, sobre todo, de escuchar de verdad.

NC
Nadia CussiSociedad y pueblos originarios

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