El empleo formal acumula 354.128 puestos perdidos desde noviembre de 2023 y vuelve a los niveles de fines de 2014
El SIPA registró en junio una nueva caída mensual del 0,1% en el trabajo asalariado registrado, con retroceso simultáneo del sector privado, del público y del personal doméstico. El monotributo fue el único segmento en expansión, mientras los indicadores de julio muestran una estabilización explicada más por la falta de nuevas contrataciones que por una mejora genuina del mercado laboral.
El empleo asalariado registrado cerró junio con una contracción mensual del 0,1% y una caída interanual del 1,5%, de acuerdo con los datos procesados por la Secretaría de Trabajo a partir del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA, la base que agrupa las declaraciones juradas de los empleadores al sistema previsional). En valores absolutos, la merma fue de 12.260 trabajadores en un solo mes, y la pérdida acumulada desde noviembre de 2023 alcanza los 354.128 puestos formales. La baja incluyó en forma simultánea al sector privado, al sector público y al personal de casas particulares, configurando un cuadro recesivo que afecta a los tres grandes componentes del trabajo dependiente registrado en el país.
Los tres componentes del empleo dependiente, en retroceso
Durante junio, el sector privado perdió 6.261 puestos (0,10%), el sector público recortó 5.127 (0,15%) y el personal de casas particulares registró una disminución de 872 posiciones (0,20%). El monotributo, figura tributaria que unifica aportes simplificados para pequeños contribuyentes, fue la única categoría que creció: sumó 4.360 inscriptos en el mes, un alza del 0,20%. La dinámica confirma una tendencia que se viene observando en los últimos años: la caída del empleo en relación de dependencia se compensa parcialmente con un aumento de los trabajadores independientes bajo el régimen simplificado, aunque esa migración no siempre equivale a mejores condiciones laborales ni a mayor estabilidad.
Considerado el período completo desde noviembre de 2023, el balance resulta todavía más marcado. El sector privado acumula una merma de 246.312 puestos, equivalente a una caída del 3,9%; el público perdió 87.629 trabajadores (2,5%) y el personal doméstico retrocedió en 20.187 posiciones (4,3%). En sentido contrario, el monotributo incorporó 169.026 personas en ese lapso, un incremento del 8,3% que refleja tanto la búsqueda de alternativas frente al cierre de empleos asalariados como la dinámica propia del universo de los cuentapropistas.
La comparación interanual y el mapa sectorial
En la comparación con junio de 2025, es decir, contra el mismo mes del año anterior, el empleo asalariado privado se contrajo 1,9%, lo que representa alrededor de 121.000 personas menos; el empleo público retrocedió 0,9% (unos 30.500 trabajadores menos) y el personal doméstico mostró una leve suba del 0,8% (3.500 adicionales). Por ramas de actividad, la industria manufacturera acumula 20 meses consecutivos de desempeño negativo y el comercio, 13. En junio, los descensos mensuales más pronunciados se registraron en servicios comunitarios, sociales y personales (0,5%), intermediación financiera (0,4%) y hoteles y restaurantes (0,3%), mientras que pesca, minería y actividades inmobiliarias presentaron avances modestos.
“El sector privado encadena 13 meses consecutivos de retracción y los niveles actuales equivalen a los de fines de 2014.”Luis Campos, investigador del Institute de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma
Los datos adelantados de julio, en tanto, sugieren una estabilización del empleo en los principales aglomerados urbanos. Sin embargo, la Secretaría de Trabajo aclaró que ese freno no responde a una reducción de las desvinculaciones, sino a una menor cantidad de nuevas contrataciones por parte de las empresas. En otras palabras, el mercado laboral dejó de destruir puestos formales al ritmo de los meses previos, pero tampoco logra reponerlos: el ingreso de nuevos trabajadores a los registros del SIPA se desaceleró, lo que constituye un indicio de enfriamiento adicional de la demanda laboral formal en el corto plazo.
Lo que aún resta confirmar
El cuadro general, elaborado con información del SIPA y comentarios del Institute de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma, deja abiertos varios interrogantes sobre los próximos meses. Falta precisar si la ralentización de las contrataciones observada en julio se sostendrá en agosto y septiembre, si la industria manufacturera logrará interrumpir los 20 meses consecutivos de caída y si el crecimiento del monotributo seguirá compensando, al menos estadísticamente, la destrucción de empleo asalariado registrado. También queda por definir el efecto que puedan tener eventuales cambios en la política económica sobre los tres componentes del trabajo dependiente: el sector privado, el público y el personal de casas particulares.
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