El cielo y la cubierta del Endurance: Ace Combat 8 muestra que la guerra también se vive abajo del portaaviones
La octava entrega de la saga aérea de Project Aces reparte la acción entre combates a mil por hora y ratos de convivencia en el portaaviones Endurance. Mientras se pilotea, se puede elegir avión, armamento y hasta configurar la flota del escuadrón. La historia arranca diez años después de Ace Combat 7 y propone un heredero inesperado de un símbolo de resistencia.
A mí, la primera vez que escuché que Ace Combat iba a abrir las puertas del portaaviones y dejar que el jugador camine por la cubierta antes de saltar a la cabina, se me aflojó una sonrisa cómplice. Vengo siguiendo la saga desde hace años y siempre me pasó lo mismo: terminaba una misión de madrugada, con la lengua afuera, y quedaba con esa sensación rara de haber peleado en una guerra que solo existía a treinta mil pies de altura. Ahora, con la llegada de Ace Combat 8: Wings of Theve, esa sensación promete cambiar. Project Aces decidió repartir el tiempo entre los combates en el cielo y la vida cotidiana a bordo del Endurance, y ese equilibrio, para mí, es la mejor noticia que podía dejar la saga en mucho tiempo.
El Endurance como pueblo chico y base militar
El portaaviones funciona en el juego como base de operaciones y, al mismo tiempo, como refugio para civiles que escaparon de la invasión. Los desarrolladores lo pensaron casi como un pueblo chico a la deriva, con comedores donde la tropa comparte la vianda, hangares donde los mecánicos revisan los aviones, espacios de reunión para pasar el rato y la cubierta como paseo obligado antes de cada despegue. Las acciones disponibles ahí abajo se limitan a mirar el entorno y completar interacciones simples, sin mecánicas complicadas, pero cumplen una función que la saga venía postergando: mostrar cómo viven los personajes entre una misión y la siguiente y qué les hace la guerra fuera del radar.
A preparar el avión y, de paso, el del wingman
En el aire, Wings of Theve mantiene la organización clásica por misiones, pero le suma un mimo que los jugadores venían pidiendo: antes de despegar hay que revisar objetivos, elegir aeronave, decidir el armamento y sumar las piezas que se quieran. Los puntos conseguidos al completar cada salida se canjean por equipo nuevo y por aviones adicionales, y las elecciones modifican la capacidad de carga, el daño de las armas y hasta el comportamiento en vuelo. La preparación no termina en el propio aparato: el escuadrón también se configura. Es posible armar hasta el último detalle de los aviones de los compañeros o dejar que el juego les asigne una combinación acorde al desafío, una decisión que a la larga termina pesando cuando uno se encariña con el wingman de turno.
Variedad de encargos para un piloto que hereda más que un vuelo
- Defender al portaaviones Endurance cuando la situación se complica.
- Atacar aeródromos enemigos y limpiar la zona antes de que lleguen refuerzos.
- Escoltar a una aeronave aliada que transporta algo o a alguien clave.
- Destruir transportes enemigos en el momento justo del asalto.
“Lo que se siente cuando uno se sube al caza es una mezcla rara de vértigo y responsabilidad, porque en el Endurance nadie pelea solo.”Micaela Choque, Cultura y Carnaval
Para los que mandan en la cabina, el juego ofrece controles estándar y un esquema Experto que mueve los tres ejes de rotación del avión y amplía el margen de maniobra. Los enfrentamientos incluyen evasión de misiles, uso de armas especiales contra varios blancos a la vez y el clásico ataque con ametralladora, recursos que combinados cambian mucho según la preparación previa. La historia arranca una década después de Ace Combat 7, aunque puede seguirse sin haber tocado esa entrega, lo que la vuelve una puerta de entrada amigable para los que llegan por primera vez. Tras la invasión de Sotoa a la Federación de Usea Central y la caída de su capital, Theve, las fuerzas que quedan pelean desde el Endurance. El protagonista es un piloto rescatado del mar que termina heredando la identidad de un supuesto as de combate, y a su alrededor, los integrantes del Vuelo Joker aportan distintas experiencias y miradas sobre la guerra. La construcción de ese héroe a fuerza de propaganda recorre toda la trama y dialoga, sin decirlo, con estos tiempos donde las imágenes mandan más que los hechos. Como le escuché decir a una abuela correntina cuando le conté de qué iba el juego, con esa sabiduría que cabe en una sola frase: al que le endilgan la patente de leyenda, después le cobran el precio de serlo. Y eso, en Wings of Theve, es exactamente lo que empieza a jugarse antes de que el caza toque la pista de despegue.
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