El cerebro de una mosca, la nueva oficina de atención al cliente
Un mapa digital del sistema nervioso de la Drosophila con más de 166.000 neuronas ya clasifica correos, juega al Doom y especula con criptomonedas. Todavía pierde contra una red neuronal de las baratas, pero el experimento abre preguntas incomodas sobre qué cuenta como inteligencia.
Prometo que esto no es un delirio de laboratorio a las cuatro de la mañana: resulta que el cerebro de una mosca de la fruta, reconstruido neurona por neurona, se está usando para separar el spam de los mails del trabajo. Lo que pasa es que el sistema nervioso de un bicho que se pasa el verano chocando contra la lámpara del living acaba de transformarse, gracias a la ciencia, en una oficina de atención al cliente con pretensiones. Si la ironía tuviera alas, también pasaría zumbando.
La reconstrucción en cuestión se llama MaleCNS v1.0 y, atención al dato, contiene más de 166.000 neuronas, alrededor de 125 millones de conexiones y cerca de 11.700 tipos celulares. La elaboraron equipos de Google Research, el HHMI Janelia Research Campus, Harvard y Princeton, que tampoco tenían nada mejor que hacer un martes. Abarca el cerebro de una Drosophila adulta y también el cordón nervioso ventral, ese cableado que conecta lo que el bicho ve con lo que el bicho hace, o sea, básicamente todo.
Clasificar mails, jugar al Doom y comprar cripto, todo con cabeza de mosca
El ingeniero Alex Wormuth fue uno de los que decidió sacarle más jugo al modelo y lo enchufó, literalmente, al Doom. Las imágenes del juego se traducen en estímulos que entran por las neuronas sensoriales simuladas, circulan por la red y terminan saliendo como órdenes para el personaje. Si el protagonista recibe daño sin morir, se activan unas células dopaminérgicas que hacen las veces de reto castigo, igual que en cualquier escuela primaria.
- Clasificación de correos: la simulación alcanzó cerca del 80 por ciento de la precisión de una red neuronal artificial pequeña. Es un rendimiento relativo, no un porcentaje sobre el total de mensajes.
- Doom: las imagenes se convierten en estímulos sensoriales y la red los traduce en acciones de control, con refuerzos por daño.
- Stonkfly: un proyecto que toma gráficos financieros y decide operaciones con criptomonedas, premiando ganancias con 15 celulas y castigando perdidas con otras dos.
- Super Mario 64, Beat Saber, salas de escape y hasta diseno de tipografias: otros desarrolladores ensayaron usos que requieren sumar una simulacion al conectoma, el mapa de como se enlazan las neuronas.
En el Stonkfly, que es el que mas tela corta para el humor, las ganancias del portfolio virtual activan una senal asociada a 15 celulas y las perdidas estimulan otras dos vinculadas con respuestas aversivas. Traducido: cuando la mosca gana, se festeja con quince neuronas; cuando pierde, se la castiga con dos. Suena a psicologia de casino, pero es neurociencia experimental. Falta, eso si, cualquier resultado serio que permita evaluar si este engendro sirve como herramienta de inversion, asi que mas vale no pedirle opinion antes de comprar dolar futuro.
El material es claro con los limites: las simulaciones que montan este conectoma suelen ser mas lentas y menos precisas que las redes neuronales artificiales disenadas a medida para cada tarea. O sea, hoy por hoy, una red chica hecha en una tarde rinde mejor para clasificar mails que el sistema nervioso entero de un insecto reconstruido en alta definicion. Duele un poco, pero es asi.
Consejo practico para el que viaja: si estan armando un itinerario y les ofrecen un tour gastronomico con insectes, recuerden que la mosca de la fruta es el nuevoogan de la inteligencia artificial. No la coman todavia: capaz la necesiten para separar los mails de la reserva del hotel de los mails de la suplica del banco.
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