El Carqueque: 82 kilómetros de barro, nieve y bandidos por el sur mendocino
Sin asfalto, sin señalización y sin estaciones de servicio, la huella que sale de Malargüe y termina en Valle Noble atraviesa Castillos de Pincheira y trepa hasta los 2.800 metros. Una travesía con exigencias técnicas reales para los que todavía se bancan un viaje con los cinco sentidos puestos.
Vayamos directo al grano: si buscan una postal de catálogo con wifi, restaurante con sommelier y selfies prolijos, el Camino del Carqueque no es para ustedes. Pero si lo que quieren es meter las ruedas (o las botas) en una huella de 82,8 kilómetros que no figura en ningún mapa rutero convencional, bienvenidos al sur profundo de Mendoza, donde la cordillera se toma en serio y el asfalto brilla por su ausencia.
De Malargüe a Valle Noble, sin red de contención
El recorrido arranca en la ciudad de Malargüe y avanza hacia el oeste hasta empalmar con la Ruta Provincial 226 en Valle Noble. No tiene número de ruta asignado, no tiene cartelería turística y, dato no menor, no tiene estaciones de servicio. O sea: cargar combustible, agua y comida como si fueran a la guerra, porque después no hay backup. El trazado figura en papeles oficiales como Camino El Carqueque o circuito Castillos de Pincheira/Carqueque, lo que ya anticipa el nivel de informalidad del asunto.
A menos de 30 kilómetros de Malargüe aparece la primera parada que le pone nombre al circuito: los Castillos de Pincheira. La erosión de siglos sobre materiales sedimentarios y volcánicos moldeó torres, murallas y agujas que parecen sacadas de una novela de fantasía. El sitio integra una reserva natural pensada, entre otras cosas, para custodiar la cuenca alta del río Malargüe, que tiene un detalle curioso: integra la única cuenca endorreica de Mendoza. Sus aguas no bajan al mar, sino que se conectan con la laguna de Llancanelo, uno de los humedales más importantes del sur provincial.
Bandidos, generales y un nombre con historia
El nombre no es marketing: viene de los hermanos Pincheira, Antonio, Santos, Pablo y José Antonio, que comandaron una banda armada de cientos de hombres entre Chile y la Argentina en las guerras posteriores a la Independencia. Usaron estos territorios como zona de refugio y vigilancia hasta que el general Manuel Bulnes, por el lado chileno, les puso fin en 1832. O sea: antes de que existieran las rutas, ya había tránsito interesante por acá, y no precisamente de turistas.
Lo que se viene: pendiente, clima bipolar y barro
Pasados los castillos, la huella empuja hacia arriba con pendiente marcada hasta el Portezuelo del Carqueque, donde la altura máxima ronda los 2.800 metros. Ahí arriba el clima se vuelve esquizofrénico: podés salir de Malargüe con sol en la cara y encontrarte nieve en el paso, pisar firme en una curva y hundirte en barro a cien metros. No es literatura: es el parte meteorológico local.
Si bancan la trepada y completan el trayecto, el descenso los lleva al Puente Amarillo, donde la huella desemboca en la Ruta Provincial 226. Desde ahí el menú es así: seguir a Valle Noble, El Azufre y el Paso Internacional Planchón-Vergara, o girar hacia Las Loicas y retomar la Ruta Nacional 145. La promesa concreta del Carqueque es geopolítica: le ahorra al viajero unos 70 kilómetros respecto del circuito habitual entre Malargüe y ese sector cordillerano. Eso, traducido a tiempo de manejo y a nafta, no es chiste.
Lo que hay que saber antes de meterse
- Transitable solo con vehículo alto (tipo SUV o 4x4) y con experiencia real en huella de montaña; los tramos de barro pueden dejar varado a cualquier coche con aspirations urbanas.
- No hay estaciones de servicio en el recorrido: cargar combustible en Malargüe y calcular autonomía para 82,8 kilómetros de ida más el regreso, con margen.
- No hay señalización turística convencional ni cartelería oficial: descargar mapas offline y waypoints antes de salir; el teléfono puede quedarse sin cobertura largos trechos.
- Llevar agua, comida y abrigo extra: la diferencia térmica entre Malargüe y los 2.800 metros del portezuelo puede superar los 15 grados en pocas horas.
- Informarse en la Municipalidad de Malargüe o con guías locales sobre el estado actual de la huella antes de salir: lluvia reciente puede dejar tramos intransitables.
- Respetar la condición de reserva natural de los Castillos de Pincheira: no se sube, no se toca, no se llevan piedras, por más simpáticas que parezcan.
Consejo final del que firma: vayan en equipo de al menos dos vehículos, avísenle a alguien el itinerario y no se confíen. El Carqueque no perdona improvisados ni apurados. Si vuelven enteros y con la cámara llena, la anécdota les va a durar mucho más que cualquier folleto.
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