El bosque color canela que casi nadie sabe que existe en la Patagonia
En la península de Quetrihué, sobre el lago Nahuel Huapi, crecen arrayanes centenarios con troncos que parecen sacados de un cuento. Cómo llegar, qué llevar y por qué conviene ir con tiempo.
Hay un lugar en la Patagonia donde los árboles tienen la corteza color canela y la luz entra como si alguien hubiera diseñado el bosque a propósito. Sí, ya sé: parece el arranque de un folleto con café y medialunas en el lobby. Pero existe, se llama Bosque de Arrayanes y queda en la península de Quetrihué, sobre el lago Nahuel Huapi, a pocos kilómetros de Villa La Angostura. Yo todavía no termino de decidir si es un paisaje real o un fondo de pantalla intervenido por el Ministerio de Turismo.
De qué va la cosa, en serio
El protagonista es el arrayán (Luma apiculata), un árbol nativo de los bosques templados patagónicos. Su corteza se desprende en placas finas y deja a la vista tonos canela, rojizos y anaranjados que cambian según la humedad y la luz. (No, no están pintados: están así desde siempre.) La especie aparece en otros puntos de la región, pero la concentración y el porte que alcanza en Quetrihué son lo que vuelven al lugar excepcional. Convive con otras especies del bosque andino y rodea la península por sus costas lacustres, o sea que uno termina caminando entre arrayanes y mirando el lago al mismo tiempo, algo que el sentido común tiende a despreciar hasta que lo ve en persona.
Cómo llegar sin perderse en el intento
- A pie o en bici: el sendero parte desde la zona de Bahía Mansa y se va metiendo en el bosque de a poco, atravesando distintos ambientes. Se puede hacer caminando o en mountain bike, según lo que habiliten cada temporada.
- En lancha: la excursión lacustre por el Nahuel Huapi muestra la cordillera, la costa boscosa y la propia península como una sola postal. Vale la pena aunque duela un poco el bolsillo.
- La combinada: un tramo de ida y otro de vuelta por el otro medio. Si el tiempo y la guita alcanzan, es la mejor manera de ver el lugar desde los dos ángulos.
Desde Neuquén capital el camino es ruta nacional 22, después la 237 y al final la 40. Son unos 470 kilómetros, lo que en Argentina significa entre seis y ocho horas según cómo te trate la ruta y el resto del universo. (Ojo: en invierno y primavera la nieve puede complicar todo, así que conviene chequear el estado de las rutas antes de salir.)
Para dormir en Villa La Angostura, una habitación doble en un hotel de gama media arranca cerca de los 80.000 pesos la noche en temporada alta, y los pasajes de larga distancia desde Buenos Aires pueden superar los 120.000 por tramo si no se compran con anticipación. No es barato, pero tampoco es un destino al que se va todos los fines de semana.
Reglas mínimas para no arruinarle el día al parque
- Quedarse en los senderos señalizados, sin inventar atajos.
- No llevar ni una hoja, ni una rama, ni un recuerdo en el bolsillo.
- Llevarse los residuos: lo que entra con uno, sale con uno.
- Respetar la cartelería del parque, que marca qué sectores están habilitados.
Consejo final, el que sirve de verdad: confirmá los servicios de navegación antes de viajar porque cambian según la temporada, y si vas en auto propio revisá cubiertas y nafta, porque entre Bariloche y Villa La Angostura las cabinas de servicio aparecen cuando les place. Y si te cruzás con un arrayán con la corteza brillando bajo el sol, no lo toques: la postal ya está completa.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Jujuy On