Dos burgers del interior se quedaron con la corona en Palermo y ya nadie se acuerda de las de siempre
La Segunda, de Burgerteca en Salta, se llevó el premio del jurado, y Crispy Malbec, de Burger Shoppe en Mendoza, arrasó con el voto del público. Doble medallón, dos caminos bien distintos y un festival que movió 20.000 hamburguesas en dos días.
Quien piense que la hamburguesa gourmet es patrimonio exclusivo de Buenos Aires debería pasarse por Tribuna Plaza, dentro del Hipódromo de Palermo, y mirar la fila. Allí se celebró la quinta edición de Burgerpalusa, y la foto final dejó a dos provincias en lo más alto del podio: Salta con La Segunda, de Burgerteca, elegida por el jurado, y Mendoza con Crispy Malbec, de Burger Shoppe, consagrada por el público. Postal turística: la cocina argentina se cocina lejos de Puerto Madero, aunque los premios se terminen entregando en Palermo. Siempre pasa.
Dos recetas, una misma base
Las dos campeonas comparten el ADN: doble medallón de carne. Después, cada una toma su camino. La salteña apila provolone, queso azul, panceta, cebolla, crema de champiñones y alioli sobre un pan clásico. La mendocina va por otro lado: cheddar, pimientos, cebolla crispy, lactonesa y una reducción de Malbec, servida en pan slider golden. Es como comparar un buen torrontés salteño con un malbec de cepa: los dos están bien, pero no se parecen en nada.
- La Segunda (Burgerteca, Salta): provolone, queso azul, panceta, cebolla, crema de champiñones y alioli en pan clásico. Premio del jurado.
- Crispy Malbec (Burger Shoppe, Mendoza): cheddar, pimientos, cebolla crispy, lactonesa y reducción de Malbec en pan slider golden. Premio del público.
- Ambas coincidieron en el doble medallón de carne como base de la receta.
Para llegar hasta acá hubo que transpirar. Se inscribieron más de 100 hamburgueserías de todo el país, 24 pasaron a una etapa difundida por YouTube con cinco episodios de presentación ante un jurado, y de ahí salieron 8 finalistas directos. Los otros 4 lugares se definieron por una votación en las redes sociales del festival. Una especie de Gran Hermano de la carne picada, pero con menos gritos y más queso.
El festival, por si alguien duda del fenómeno, convocó a más de 10.000 personas y vendió más de 20.000 hamburguesas a lo largo de las dos jornadas. Cifras que, para un evento gastronómico, no son un dato menor: son la prueba de que la burger dejó de ser comida rápida para convertirse en motivo de peregrinación. (Por cierto, si te tentaste, una entrada general estaba alrededor de los 12.000 a 15.000 pesos según la modalidad, y un combo con hamburguesa y bebida rondaba los 8.000 a 10.000 pesos en el predio, siempre con los recargos propios del Hippódromo de Palermo, que no perdona a nadie.)
Qué se llevan, además del trofeo
El premio para Burgerteca no fue solo la estatuita: incluye la posibilidad de participar en encuentros hamburgueseros en Uruguay y Perú, más 2.500.000 pesos en productos y otras distinciones. Para Burger Shoppe, el reconocimiento del público llegó con un trofeo, 2.800.000 pesos en productos y premios adicionales. La diferencia es simbólica: en los dos casos, lo que vuelve a la provincia es visibilidad, contactos y la chapa de campeón nacional. Eso, en turismo gastronómico, vale más que cualquier pauta en Instagram.
Si estás armando una escapada y te copa el tema, mi consejo práctico es este: no vayas a Salta ni a Mendoza solo a buscar la hamburguesa ganadora. Andá, probala, pero sumá el resto del recorrido. En Salta, La Segunda se come en Burgerteca y queda bien como parte de una jornada por el casco histórico con peña y vino de altura. En Mendoza, Burger Shoppe es una excusa perfecta para una ruta de bodegas, porque la reducción de Malbec de la receta pide a gritos que después te sientes en una mesa con copa en mano. La burger es la puerta de entrada; el viaje, el verdadero premio.
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