Saltar al contenido
Jujuy OnJujuy On ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.542,50 +0,18%Riesgo país 648 pb +4,18%
VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Dormir en un palacio del siglo XVIII y que te sirvan vino: así es el hotel más raro de Lisboa

Un edificio de 1747 que sobrevivió al gran terremoto, se convirtió en consulado, bar de Oporto y, ahora, hotel con spa en el corazón de Chiado. Cómo es por dentro y qué hay para hacer a pie en los alrededores.

LS
Leandro SaadeTurismo · · lectura 3 min
Dormir en un palacio del siglo XVIII y que te sirvan vino: así es el hotel más raro de Lisboa

Lisboa está llena de hoteles con azulejos y balcones, pero uno llama la atención por una simple pregunta: ¿desde cuándo un palacio del siglo XVIII funciona como hotel dedicado al vino? La respuesta está en el Palácio Ludovice, un edificio de 1747 que sigue parado frente al Miradouro de São Pedro de Alcântara, justo en el cruce donde Chiado, Bairro Alto y Príncipe Real se dan la mano. Lo que ves hoy es el resultado de más de diez años de obras a cargo del arquitecto Miguel Câncio Martins. Abrís como hotel en 2022, con 61 habitaciones, restaurante, tienda de vinos y spa.

El dato histórico no es menor: el edificio fue levantado por João Frederico Ludovice, un orfebre alemán que terminó siendo el arquitecto del rey João V. Después de sobrevivir al terremoto de 1755 (algo que pocos edificios de esa zona pueden decir), pasó por varias vidas: residencia aristocrática, consulado y hasta bar del Instituto del Vino de Oporto. O sea, ya tenía el vino en el ADN antes de recibir al primer huésped.

Un hotel con copa diaria en la habitación

Lo que distingue al Ludovice de otros palacios reconvertidos es su vínculo directo con el vino portugués. Cada tarde, los huéspedes reciben en su habitación una copa y algo para comer, algo así como un ritual que ya forma parte de la estadía. El restaurante Federico, que toma el nombre del fundador del palacio, cocina con influencia portuguesa y francesa y trabaja con la bodega del propio hotel. Y al lado de la recepción funciona una tienda del Instituto dos Vinhos do Douro e do Porto, donde se pueden comprar etiquetas sin moverse del lobby.

Qué recorrer a pie desde la puerta del hotel

  • Subir al Miradouro de São Pedro de Alcântara, que está literalmente enfrente, para ver la Baixa en cuadrícula y el castillo de São Jorge al fondo.
  • Bajar hasta la Igreja de São Roque y buscar la Capilla de San Juan Bautista, encargada por el rey João V en Roma y traída por piezas hasta Lisboa.
  • Seguir hacia el Convento do Carmo, cuyas ruinas sin techo siguen mostrando las marcas de 1715, mejor dicho, del terremoto de 1755.
  • Caminar la Rua Dom Pedro V hasta el jardín de Príncipe Real, con su cedro gigante y los cafés de barrio que valen una pausa larga.
  • Terminar la noche en las calles de Bairro Alto, donde los bares y las tabernas pequeñas concentran el mejor plan para escuchar fado.

La gracia del recorrido es que todo está a pie. No hace falta subirse a un tranvía ni tomar un Uber: entre el mirador, las ruinas del Carmo y el jardín de Príncipe Real hay menos de veinte minutos caminando, con las pendientes habituales de Lisboa como condimento (y aviso para los que no quieren sufrir: el barrio es en subida constante, así que conviene empezar por la parte alta y bajar).

Para los que quieran estirar la salida, el material sugiere una excursión al palacio-convento de Mafra, otra obra de Ludovice, a unos 40 minutos de la ciudad. Desde Buenos Aires, las conexiones a Lisboa suelen pasar por San Pablo, Madrid, París, Frankfurt o Ámsterdam. Las habitaciones del Ludovice arrancan en torno a los 250 euros la noche en temporada media, aunque los valores fluctúan fuerte según la fecha. Consejo práctico para el que viaja: pedir habitación del lado del mirador, no del patio interior. La diferencia entre mirar los tejados de Lisboa o una pared de piedra la paga cualquiera.

LS

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo