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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Dolina, el hombre que se volvió plaza: la UBA lo nombró Doctor Honoris Causa en una tarde de octubre

El escritor, músico y conductor radial recibió la máxima distinción honorífica de la Universidad de Buenos Aires en un acto colmado en la Facultad de Ciencias Sociales, donde conversó con Gabriel Rolón sobre el oficio de contar historias y de hacerse querer por varias generaciones.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval · · lectura 4 min
Dolina, el hombre que se volvió plaza: la UBA lo nombró Doctor Honoris Causa en una tarde de octubre

Tengo que confesarles algo antes de arrancar: cuando crucé la puerta del Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales, en la calle Santiago del Estero, todavía me duraba en el bolsillo el boleto del colectivo y en la cabeza esa sensación de estar yendo a un encuentro importante, de esos que uno sabe que después va a contar. Era viernes por la tarde y la Universidad de Buenos Aires le entregaba a Alejandro Dolina el título de Doctor Honoris Causa, la distinción más alta que puede dar una casa de estudios, y la sala estaba llena hasta el último hueco, con gente parada, con mate, con la expectativa de siempre: la de ver al maestro en su salsa, ahora bajo las luces de la academia.

Lo que vimos fue, en buena medida, lo que imaginábamos. Dolina entró con esa mezcla de solemnidad y humor que lo viene acompañando desde que empecé a escucharlo, cuando era muy chica, en los veranos largos de la casa de mi abuela, que siempre tenía encendida una radio donde sonaba La venganza será terrible. Esa radio, para mí, era una ventana. Ahora, tantos años después, verlo subir a un escenario académico a recibir un reconocimiento de la UBA por su paso por las carreras de Letras, Historia y Música, y por libros como Crónicas del Ángel Gris y Notas al pie, confirma algo que muchos sospechábamos: que Dolina lleva décadas enseñando, aunque no siempre lo haga dentro de un aula.

El laudatio: cuando un nombre se vuelve adjetivo

La encargada de hacer el laudatio, o sea la semblanza formal que justifica la distinción, fue Larisa Kejval, directora de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, que arrancó su discurso con una frase que descolocó a más de uno: dijo que La venganza será terrible es uno de los pocos programas que compiten contra sí mismos en términos de audiencia. Lo explicó con una imagen que me pareció preciosa: la cuenta oficial de Dolina en Spotify convive desde hace años con grabaciones caseras subidas por oyentes, piratas entrañables que durante mucho tiempo fueron los únicos que conservaron esas horas largas de radio, y hoy esas grabaciones siguen ahí, vivitas y coleando, como un archivo paralelo del programa.

“Es el triunfo de la prosa.”Fragmento del laudatio leído durante el acto

El texto leído en el auditorio también se detuvo en un detalle que a mí, como periodista y como oyente, me parece de los más curiosos de la cultura argentina reciente: que el nombre de Dolina se haya convertido en adjetivo y hasta en verbo de uso corriente, y que en el barrio de Flores haya una plaza bautizada con el nombre de uno de sus personajes, el Ángel Gris, en lugar de llevar el suyo. Es decir, el barrio entero eligió recordar al personaje antes que al autor, y eso, leído con la distancia justa, dice muchísimo del lugar que ocupa en el imaginario popular.

Una mesa con Rolón y un Doctorado que llega en buena hora

Después de la entrega formal del diploma, la jornada se cerró con un conversatorio entre Dolina y el psicoanalista Gabriel Rolón, otro de los nombres que, como el de Dolina, circulan hace años entre la consulta, los libros y la radio. La charla fue larga, con ese ritmo de café de domingo que los dos saben construir, y permitió escuchar a un Dolina que combinó el agradecimiento personal con reflexiones sobre la palabra, la música y la memoria. Yo me quedé pensando en que la distinción llega en un momento particular: la UBA viene reconociendo con el Honoris Causa a varias figuras centrales de la música y la cultura popular argentina, y eso conforma una especie de mapa de presencias que vale la pena repasar, aunque sea al pasar.

  • Charly García recibió el Doctorado Honoris Causa en 2025, por impulso de la Cátedra de Música Popular de la carrera de Artes.
  • Carlos Indio Solari fue distinguido con el mismo título ese mismo año, en un acto en la Facultad de Ciencias Médicas que se realizó veinte días antes de su muerte.
  • La Facultad de Ciencias Sociales aprobó la distinción a Dolina mediante una resolución publicada el año pasado, donde se enumeran premios como el Martín Fierro de Oro 2022, cuatro premios Argentores, el Konex Diploma al Mérito de 1991 y la declaración de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en 2001.

Me fui del auditorio con una mezcla rara de alegría y de orgullo, esa que aparece cuando ves que una institución enorme, con siglos de historia y un escudo que pesa, se inclina con elegancia ante un contador de historias que durante décadas hizo escuela sentado en una mesa de radio, con un reloj de pared y un Ángel Gris que aparecía cuando quería. Mi abuela, si pudiera verme, diría que ya era hora. Y seguramente tendría razón. Porque a veces las distinciones más merecidas son las que llegan cuando el pueblo, que es caprichoso y sabio a la vez, ya las había hecho mucho antes: en cada plaza, en cada programa escuchado a las tres de la mañana, en cada adjetivo nuevo que se cuela en la conversación de sobremesa. Se dice Dolina, y ya está todo dicho.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval

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