Saltar al contenido
Jujuy OnJujuy On ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.542,50 +0,18%Riesgo país 648 pb +4,18%
VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

De gentleman a patrón del barro: Eddie Horniman vuelve con las manos cada vez más sucias

La segunda temporada de The Gentlemen, ya disponible en Netflix, corre el reloj hacia atrás y muestra cómo el Duque de Halstead pasó de heredero accidental a pretendiente del trono criminal que dejó Bobby Glass. Más oscuridad, más Europa y la certeza de que en este mundo no se sube sin pagar.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval · · lectura 4 min
De gentleman a patrón del barro: Eddie Horniman vuelve con las manos cada vez más sucias

Me acuerdo de la primera vez que vi a Eddie Horniman caminar por los pasillos de Halstead con esa pinta de cachorro asustado entre lobos: traje impecable, modales de manual, cara de no entender bien en qué quilombo se había metido. Era 2024 y la serie The Gentlemen, creación de Guy Ritchie para Netflix, lo presentó como un aristócrata que heredaba una finca enorme y, sin querer, también un imperio del cannabis sostenido por la familia Glass. La fórmula funcionó: ocho episodios de violencia estilizada, humor negro y un protagonista que se las arreglaba para sobrevivir apelando a la cortesía. Casi dos años después, la segunda temporada lo encuentra en otro lugar, uno al que llega después de ensuciarse mucho más de lo que jamás imaginó.

La nueva entrega abre con un Eddie malherido, arrastrándose por un campo embarrado, y de inmediato retrocede tres meses para mostrar cómo se llegó a esa imagen. Ya no es el duque que llegó por accidente al narcotráfico: ahora quiere expandir el negocio más allá de Gran Bretaña, recuperar tierras alrededor de la finca y meterse de lleno en el cannabis legal, la política y acuerdos con capos internacionales. Theo James vuelve a ponerse el traje del personaje, pero el tono cambia: hay menos gracejo británico y más cálculo, más hambre de poder y menos espacio para los buenos modales.

El peso de Bobby Glass y la irrupción de los Moretti

Uno de los ejes de estos capítulos es la pulseada con Bobby Glass, el patriarca del clan. El actor Kaya Scodelario, en su papel de Susie Glass, había quedado en la primera temporada como una de las piezas más interesantes del tablero, y aquí su vínculo con Eddie se profundiza mientras ambos chocan contra un Bobby cada vez más preocupado por su despertar espiritual y cada vez menos dispuesto a modernizar la estructura. Eddie empieza a entender algo que el propio Ritchie parece querer marcar con fuego: en este mundo, la amabilidad se lee como debilidad y acumular poder implica dejar de permitir que otros decidan por uno.

Para romper el paisaje británico, la serie incorpora a la mafia italiana con dos personajes pesados. Sergio Castellitto interpreta a Marco Moretti, un jefe mafioso con cara de pocos amigos y métodos poco convencionales, mientras que Michele Morrone se mete en la piel de Cico Maldini, su colaboradora de confianza. La dupla le da a la temporada una dimensión europea y aporta esa cuota de imprevisibilidad que faltaba en la primera entrega, donde el conflicto estaba más concentrado en los campos ingleses. La aparición de Moretti no es decorativa: cambia la escala del negocio y obliga a Eddie a medirse con códigos que no son los suyos.

  • Theo James como el Duque de Halstead, lejos ya del aristócrata ingenuo de la primera entrega.
  • Kaya Scodelario como Susie Glass, socia estratégica y sentimental de Eddie en el nuevo mapa criminal.
  • Sergio Castellitto como Marco Moretti, el capo italiano que trae aires de mafia europea.
  • Michele Morrone como Cico Maldini, la colaboradora del Moretti que sabe más de lo que dice.
  • Bobby Glass como el patriarca espiritual que frena las ambiciones de los más jóvenes.

Ritchie mantiene su marca registrada: espectáculo, humor negro y violencia estilizada que parece salida de una historieta. Pero esta vez pone esos recursos al servicio de una pregunta más incómoda, la de cuánto cuesta el poder y qué queda de un tipo decente cuando acepta pagarlo. La transformación de Eddie recuerda a la de esos personajes clásicos del género que uno vio en el cine, de Michael Corleone para acá, que empiezan queriendo mantener la familia a salvo y terminan midiendo el mundo en hectáreas de cultivo y acuerdos bajo la mesa. Cuanto más control gana Eddie sobre lo que lo rodea, más difícil parece la salida. Y la pregunta que deja flotando la temporada es tan simple como incómoda: hasta dónde puede llegar este muchacho de buenos modales antes de que el costo de seguir subiendo se vuelva irreversible?

A mí, que vengo siguiendo la serie desde el arranque, me queda la sensación de que The Gentlemen dejó de ser un entretenimiento liviano con gotas de crime para convertirse en algo más cercano a una tragedia contemporánea disfrazada de comédie noire. El barro en el que arranca el primer episodio no es solo literal: es el barro en el que se mete un hombre cuando decide que quiere ser patrón en lugar de protegido. Y como pasa en las mejores historias de género, uno se queda mirando la pantalla pensando en cuántos de nosotros, con menos corbata y más computadora, no terminamos haciendo exactamente el mismo camino: queriendo más, hasta que el más se come todo lo demás. En el bajo, como diría mi abuela Ramona, nadie se hace patrón sin dejar alguna cosa buena en el camino.

MC
Micaela ChoqueCultura y Carnaval

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo